Hebrón bajo asedio permanente: la ocupación convierte la represión en rutina
La ofensiva militar israelí en el sur de Cisjordania confirma que la violencia estructural ya no necesita pretextos ni plazos.
Morir esperando: la diálisis como condena en Gaza
El asedio convierte las listas médicas en una pena de muerte lenta y administrada
Siete motivos para anular una sentencia peligrosa
La condena al ex fiscal general no solo castiga un nombre propio. Amenaza el derecho de la Fiscalía a defenderse del poder político y a informar a la ciudadanía.
Trump y el caos global: los pasos de la demolición consciente del derecho internacional
Estados Unidos ya no finge liderar el mundo: lo extorsiona, lo fragmenta y lo deja arder mientras protege sus intereses.
¿Y si lo que quiere Trump es destruir el mundo antes de morir?
Cuando el poder global decide obedecer al delirio en lugar de ponerle límites
Cuando señalar a una periodista se convierte en método
Lo ocurrido con Sarah Santaolalla no es un exceso aislado ni una polémica televisiva: es una estrategia de intimidación que cruza la línea entre el ruido político y el terror cotidiano.
Trumpland
La idea de convertir una isla entera en trofeo político ya no es una boutade, es un síntoma del deterioro del orden internacional
Kristi Noem miente sobre inmigración usando los datos de su propio departamento
Cuando los datos no sirven, se falsean. Y cuando alguien los corrige, se le acusa de “elegir números”.
La burbuja de la IA: condenadas al fracaso
No estamos ante una revolución tecnológica, sino ante una huida hacia delante del capital monopolístico
Para no ser lacayos de Estados Unidos hay que echar a Von der Leyen
La UE habla de soberanía mientras acepta el chantaje imperial como marco político
SÍGUENOS
Opinión | Diego Fuoli en El Hormiguero: un sueño fascista
¿Por qué nos dejamos arrastrar tan fácilmente por soflamas y consignas contrarias al mínimo respeto cuando estamos apretados unos contra otros y formamos una masa? Muy simple y muy preocupante: porque necesitamos la aprobación de quienes nos rodean en ese momento.
Sheinbaum, Lula, Orsi y Arévalo frente a la ultraderecha: América Latina no está en venta
Sheinbaum y Lula no están solos. Ahí están también Yamandú Orsi en Uruguay y Bernardo Arévalo en Guatemala, cada uno desde una realidad distinta, con márgenes distintos y enemigos distintos. Pero el pulso es el mismo: impedir que América Latina vuelva a ser una finca administrada por oligarquías locales, jueces obedientes, medios histéricos y padrinos en Washington.
La ultraderecha lo sabe. Por eso grita tanto. Porque México y Brasil pesan demasiado, Uruguay demuestra que la izquierda democrática puede volver sin pedir perdón, y Guatemala ha puesto al descubierto hasta qué punto las élites están dispuestas a dinamitar las urnas cuando el resultado no les gusta.
No es una ola perfecta. Ni limpia. Ni homogénea. América Latina nunca lo es. Pero hay una línea que empieza a verse: soberanía, democracia, derechos sociales y resistencia frente a una derecha que ya no disimula su pulsión autoritaria.
La fiesta de Alvise se pudre por dentro
La ultraderecha española tiene una habilidad casi industrial para fabricar cruzadas morales con materiales de derribo. Se presenta como azote de la corrupción, como voz del pueblo, como martillo contra “la casta”, y luego basta rascar un poco para que aparezca lo de siempre: personalismo, dinero opaco, acoso, peleas internas y mucho vídeo grabado para mantener encendida la secta. Lo de Se Acabó La Fiesta ya ni siquiera necesita demasiada interpretación. Lo están contando desde dentro.
El 25 de junio, Solier y Nora Junco, eurodiputados elegidos como número dos y tres de la lista de SALF en las europeas de 2024, arremetieron contra Luis “Alvise” Pérez con una dureza poco habitual entre antiguos compañeros de papeleta. Dijeron que “lleva la mentira en el ADN” y que puede terminar siendo “el más corrupto de los corruptos”. No lo dijo una tertulia progresista. No lo dijo un adversario ideológico de izquierdas. Lo dijeron quienes entraron al Parlamento Europeo gracias al mismo artefacto político que él vendía como una revolución anticasta.
Vídeo | Más de 1.000.000 de personas han visto nuestra denuncia ‘Fábrica de obediencia’
Dicen que una bandera arcoíris “adoctrina” a la infancia. Pero meter a menores bajo una carpa para que lloren, griten, se arrodillen y aprendan obediencia lo llaman “avivamiento”.
Estrenamos nuevo reportaje de Spanish Revolution: “Tras la Nakba”, segunda parte de “Palestina y la historia que quieren borrar”.
La historia de Palestina no empezó el 7 de octubre de 2023. Y tampoco terminó en 1948 con la Nakba. Después vino 1967, la ocupación de Gaza, Cisjordania y Jerusalén Este, los checkpoints, los asentamientos, el muro, el bloqueo y una maquinaria de control que…
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir