Vito Quiles y Bertrand Ndongo, a punto: tres meses fuera por convertir la Cámara en un circo ultra
La extrema derecha lleva años disfrazando de “periodismo” el acoso, la intimidación y el matonismo. Ahora el Congreso intenta poner un límite.
Opinión | Andalucía o el garrotazo autoinfligido
Andalucía afronta unas elecciones donde la derecha roza la mayoría absoluta mientras los problemas reales siguen teniendo nombre de clase: sanidad, vivienda, salarios y vida imposible
Canarias salvó vidas mientras Clavijo hacía política de baja estofa con el hantavirus
El mundo miró a Tenerife como ejemplo sanitario y humanitario mientras el Gobierno canario prefería alimentar el ruido y desaparecer del operativo
Por qué la extrema derecha odia tanto la cultura
La extrema derecha no odia la cultura. Odia que la cultura piense.
Por eso atacan libros, memoria democrática, cine, feminismo y escuela pública. No es una rabieta. Es un método.
Cuando cancelan una obra sobre un maestro republicano, cuando vetan una película por un beso entre dos mujeres, cuando retiran el nombre de Almudena Grandes de una biblioteca o cuando llaman “adoctrinamiento” a enseñar igualdad, están haciendo política. Política de la más vieja: miedo, control y obediencia.
La cultura les molesta porque abre ventanas. Porque recuerda lo que quieren enterrar. Porque enseña a las y los jóvenes que el mundo no cabe en una bandera, un mercado y una familia obligatoria.
Y claro que hay datos. Hay casos. Hay expertas y expertos avisando. La censura no siempre llega con uniforme. A veces llega con una excusa administrativa, un recorte o una campaña de odio.
La cultura no les da miedo cuando entretiene. Les da miedo cuando despierta.
La Basílica de los Desamparados vuelve a exhibir simbología franquista y Resist.es exige al arzobispo Enrique Benavent Vidal su retirada
La memoria democrática no puede seguir chocando contra instituciones que todavía permiten que símbolos de la dictadura ocupen espacios de homenaje, culto y normalidad pública.
El principio del fin de Vito Quiles en el Congreso
La Cámara Baja estudia sanciones que podrían acabar con la expulsión definitiva del agitador ultra mientras se multiplican las denuncias por hostigamiento, interrupciones y provocaciones constantes
¿Y si España deja de suplicar y rompe relaciones con Israel de una vez?
El Gobierno vuelve a “exigir” explicaciones mientras Israel secuestra activistas en aguas internacionales, prolonga detenciones ilegales y se ríe públicamente de la diplomacia europea.
Los mineros de Mina Miura salen del encierro para caminar 160 kilómetros y señalar a los empresarios que juegan con el hambre
Cuatro trabajadores pasaron 15 días encerrados a 300 metros de profundidad mientras el empresario Fernando Martínez Blanco seguía sin pagarles las 13 nóminas adeudadas. Ahora recorrerán Asturies a pie para exigir algo tan básico como cobrar por su trabajo.
Albares comparece por Saif Abukeshek, pero España sigue sin romper con Israel
El secuestro de Saif Abukeshek y Thiago Ávila exige algo más que comunicados: exige cortar relaciones con un Estado que actúa fuera de la legalidad internacional.
Miguel Ángel Rodríguez cambia su versión sobre la foto de los periodistas de El País y señala directamente al novio de Ayuso
El jefe de gabinete de Ayuso pasó de señalar a “un vecino enfadado” a admitir que la imagen se la reenvió Alberto González Amador, pareja de la presidenta madrileña.
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El Financial Times retrata el Madrid de Ayuso: una capital convertida en escaparate para ricos
El Financial Times ha puesto palabras —y bastante incómodas— a lo que en Madrid se ve desde hace tiempo caminando por sus barrios: la capital se ha convertido en una ciudad de moda, sí, pero también en una máquina de triturar vida cotidiana. El diario británico, fundado en 1888 y con más de dos millones de lectores diarios, ha dedicado un amplio reportaje a la Comunidad de Madrid y a la transformación de una ciudad que ya no se vende solo como capital administrativa, sino como refugio dorado para turistas, inversores, nómadas digitales y fortunas extranjeras.
El enlace al análisis original es este: https://www.ft.com/content/8955cbef-afe8-4c9f-8381-b279c7f4c2c0
La postal es muy bonita, claro. Fachadas luminosas, terrazas llenas, museos, gastronomía, sol, barrios “vibrantes”, ese vocabulario tan de folleto para gente que puede pagar 3.000 euros al mes por vivir donde antes vivía una familia trabajadora. Pero detrás del brillo aparece la pregunta de siempre. La pregunta sucia. ¿Quién gana con este modelo y quién se queda mirando desde fuera?
Porque Madrid crece. Madrid atrae. Madrid se llena de dinero. Pero no todo crecimiento es prosperidad. A veces es simplemente expulsión con camareros sonrientes, copas caras y apartamentos turísticos.
Siempre es igual: tocar poder para cobrar más
Siempre es igual. Llegan hablando de “gasto político”, de “burocracia”, de “chiringuitos”, de “administración elefantiásica”. Llegan con la motosierra en la boca y la calculadora en el bolsillo. Pero cuando pisan moqueta, la motosierra desaparece. La calculadora, no. La calculadora sirve para otra cosa: para repartir cargos, levantar nuevas direcciones generales, abrir despachos, colocar nombres y convertir la promesa de austeridad en una nómina pública más abultada.
El segundo Gobierno de coalición de PP y Vox en Castilla y León no ha venido a adelgazar nada. Ha venido a ocupar. El 29 de junio, en un Consejo de Gobierno extraordinario que ni siquiera fue comunicado previamente, el Ejecutivo de Alfonso Fernández Mañueco aprobó una nueva estructura autonómica que rompe su propio techo: por primera vez, los altos cargos superarán el centenar. La derecha que decía venir a desmontar el “gasto político” acaba de construir una administración con al menos 105 personas en la cúpula: presidente, vicepresidenta, diez consejeros y consejeras, once viceconsejerías, diez secretarías generales, 63 direcciones generales o cargos asimilados y nueve delegados territoriales.
El PP agita el fantasma del pucherazo contra los nietos del exilio
Alberto Núñez Feijóo llamó este lunes 29 de junio “ingeniería electoral” a la llamada ley de nietos. Conviene traducirlo: el Partido Popular ha decidido presentar como maniobra oscura una vía de nacionalización incluida en la Ley de Memoria Democrática, vigente desde 2022, que permite obtener la nacionalidad española a descendientes de personas exiliadas durante el franquismo y otros periodos históricos. No hay pruebas de pucherazo. No hay una trama acreditada. No hay una manipulación demostrada. Hay, otra vez, una derecha fabricando sospecha sobre el voto cuando teme que las urnas no le pertenezcan.
La acusación no nace sola. Vox abrió el camino y el PP se colocó al lado sin demasiados remilgos. Feijóo lanzó la idea en el programa de Federico Jiménez Losantos: Pedro Sánchez estaría buscando “nuevos votantes” porque “no le salen las cuentas”. Viejo truco. Si votan los míos, democracia. Si pueden votar otros, ingeniería. El sufragio deja de ser un derecho y pasa a ser una amenaza cuando no se puede controlar políticamente.
Vídeo | Más de 1.000.000 de personas han visto nuestra denuncia ‘Fábrica de obediencia’
Dicen que una bandera arcoíris “adoctrina” a la infancia. Pero meter a menores bajo una carpa para que lloren, griten, se arrodillen y aprendan obediencia lo llaman “avivamiento”.
Estrenamos nuevo reportaje de Spanish Revolution: “Tras la Nakba”, segunda parte de “Palestina y la historia que quieren borrar”.
La historia de Palestina no empezó el 7 de octubre de 2023. Y tampoco terminó en 1948 con la Nakba. Después vino 1967, la ocupación de Gaza, Cisjordania y Jerusalén Este, los checkpoints, los asentamientos, el muro, el bloqueo y una maquinaria de control que…
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