El festival patrocinado por instituciones canarias negó vínculos con Desokupa, pero su propio líder anuncia ahora que acudirá “al festival de un amigo” mientras posa con productos de la empresa organizadora.
La coartada duró poco. Apenas unos días. El Fit Experience Fest de Tenerife intentó apagar la polémica asegurando que no existía ninguna relación entre el evento y Desokupa. Que todo eran exageraciones. Insinuaciones. Ataques interesados. Pero ha bastado un vídeo de Daniel Esteve para desmontar el relato entero.
“Me voy a Tenerife al festival de un amigo”. Así, sin rodeos, anunciaba el líder de Desokupa su asistencia al evento que se celebra este sábado, 9 de mayo, en el Parque Marítimo de Santa Cruz de Tenerife. Un festival patrocinado por el Ayuntamiento de Santa Cruz, el Cabildo de Tenerife y el Gobierno de Canarias. Un festival cuya organización había asegurado públicamente que “cualquier vinculación con la dirección u organización del evento es rotundamente falsa”.
El problema de las mentiras es que a veces las desmienten tus propios amigos.
Porque Daniel Esteve no solo confirma que irá. También aparece promocionando productos de Lifrepro, la marca organizadora del festival y patrocinadora del Club Desokupa. Y lo hace hablando con absoluta familiaridad del entorno del evento. Nada de invitación casual o presencia anecdótica. “Voy a pasar unos días en Tenerife”, dice, mientras manda saludos a sus “hermanos canarios”. Todo muy espontáneo. Muy natural. Demasiado natural para alguien que supuestamente no tiene nada que ver con el festival.
LA RED DE RELACIONES QUE YA NO PUEDEN ESCONDER
La realidad es bastante más incómoda que el comunicado corporativo que difundieron para intentar apagar el incendio.
El director ejecutivo del Fit Experience Fest es Alejandro Monedero, quien promociona en redes sociales el Club Desokupa. Uno de los instructores vinculados a ese club es Daniel Toledo, alias ‘Jacare’, conocido neonazi y exluchador de artes marciales que ya estuvo presente en ediciones anteriores del festival. Y ahora el propio Daniel Esteve confirma que acudirá al evento organizado por quienes, según él mismo, son “amigos”.
La conexión ya no es indirecta. Ya no hace falta interpretar fotografías o buscar coincidencias extrañas. Está todo expuesto públicamente. Redes sociales, promociones cruzadas, patrocinios y declaraciones grabadas. Aun así, las instituciones canarias siguen actuando como si aquí no pasara nada.
El Gobierno de Canarias confirmó que colabora económicamente con el evento mediante un “contrato de patrocinio deportivo” de 14.900 euros. El Cabildo de Tenerife prefirió no responder a las preguntas de la prensa. Y el Ayuntamiento de Santa Cruz se limitó a reenviar el comunicado de la empresa organizadora. El clásico manual político cuando estalla una polémica incómoda: esconderse detrás de un PDF y esperar a que pase la tormenta.
No parece que vaya a pasar tan rápido.
La campaña de recogida de firmas impulsada por el Sindicato de Inquilinas de Tenerife en la plataforma Resist.es ha reunido más de 1.500 firmas en apenas tres días. Y el motivo no es precisamente una obsesión colectiva contra los festivales de fitness. Lo que se denuncia es algo bastante más grave: el blanqueamiento institucional de una red empresarial y mediática vinculada a la extrema derecha y a la industria de la intimidación.
DINERO PÚBLICO, DESAHUCIOS Y BLANQUEAMIENTO ULTRA
El comunicado del Sindicato de Inquilinas de Tenerife iba directo al centro del problema. “Mientras miles de familias en nuestras islas viven bajo la amenaza constante del desahucio y la precariedad habitacional, el Cabildo de Tenerife, el Gobierno de Canarias y el Ayuntamiento de Santa Cruz han decidido dónde poner sus prioridades: blanqueando institucionalmente a quienes viven de la intimidación”.
Y cuesta bastante llevarles la contraria.
Porque Desokupa no es simplemente una marca polémica o un personaje bronco de internet. Es un negocio construido alrededor del miedo a perder la vivienda. Un modelo económico que convierte la precariedad habitacional en espectáculo mediático y merchandising agresivo. Clubes, camisetas, eventos, influencers, luchadores y discursos ultras empaquetados como si fueran entretenimiento motivacional para emprendedores musculados.
Ese es el ecosistema que rodea al Fit Experience Fest. Y precisamente por eso resulta tan revelador que intentaran negar la relación con Desokupa hasta que el propio Daniel Esteve decidió presumir públicamente de ella.
Ni siquiera estamos hablando de una polémica menor. Hace apenas unos días trascendió otro episodio estremecedor relacionado con el entorno Desokupa en Tenerife: un luchador profesional miembro de Desokupa Ahora fue acusado de matar a golpes a un hombre y trasladar después el cadáver a una comisaría. Un caso gravísimo que volvió a poner el foco sobre la violencia y el tipo de cultura que se mueve alrededor de determinados grupos ultras.
Pero nada parece suficiente para que algunas instituciones reaccionen.
Ese es probablemente el dato más inquietante de toda esta historia. No que Daniel Esteve vaya al festival. Eso, viendo las conexiones existentes, era casi previsible. Lo realmente grave es que las administraciones públicas decidieran mirar hacia otro lado incluso después de las advertencias, las denuncias y las evidencias.
Porque cuando una institución financia y promociona un evento así no está siendo neutral. Está legitimando. Está ayudando a normalizar determinadas redes, determinados discursos y determinadas formas de violencia política y social.
Y luego todavía habrá quien diga que el problema es exagerar.
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