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Un exministro ejemplifica cómo cuando deben huir del país, las vidas de los refugiados, se truncan, «muchos afganos piden refugio y se agarran a cualquier puesto disponible para poder trabajar y ganarse la vida».
El problema de la sobrecualificación, en cuanto a los refugiados se refiere, es algo latente, como muestra la figura de Sayed Ahmad Shah Sadaat, que es un exministro afgano que trabaja ahora en Alemania como rider.

Ingeniero, formado en Oxford, que fue ministro técnico a cargo de la cartera de Comunicaciones y Tecnología de la Información, tras tener que refugiarse en Leipzig, se levanta cada mañana para ir a trabajar como repartidor a domicilio.
«La historia de Sayed no es un caso único, pero sí paradigmático. Tras el éxodo humanitario propiciado por la toma de Afganistán por parte de los talibanes, muchos ciudadanos piden refugio en otros países y se agarran a cualquier puesto disponible para poder trabajar y ganarse la vida. Aunque estén altamente sobrecualificados», reafirma La Sexta.
Huyó a Alemania en 2020 por su propia seguridad y la de su familia, decidió desaparecer. «Tan sólo contaba con su historial de trabajo, plagado de proyectos liderados por él, como, por ejemplo, el apoyo a la puesta en órbita del satélite SaarcSadaat o la actualización de las líneas de telecomunicación con la creación de redes móviles en el entorno rural. De hecho, su ministerio ha cambiado aproximadamente 45.000 teléfonos fijos y ha dado acceso a redes móviles a alrededor de 10 millones de personas en Afganistán», explican desde el noticiero.
Vor ein paar Tagen lernte ich einen Mann kennen, der behauptete, vor zwei Jahren afghanischer Kommunikationsminister gewesen zu sein. Ich fragte, was er in #Leipzig mache. „Ich fahre für Lieferando Essen aus.“ pic.twitter.com/nafutTTXqP
— Josa Mania-Schlegel (@JosaMania) August 21, 2021
Cabe aclarar que este formaba parte del gobierno de Ashraf Ghani, el presidente de Afganistán hasta su huida hace apenas unos días, desde el año 2018, pero dimitió en 2020. «En diciembre ya estaba en el aeropuerto. Sayed lo dejó todo atrás, cogió sus ahorros, a sus seres queridos y se montó en un vuelo dirección Alemania».
«Llegó al país teutón y solicitó asilo. Así, en calidad de refugiado, como otro cualquiera, las autoridades locales le buscaron un empleo y él accedió. Aunque no fuese su área. Aunque no tuviera experiencia», explicaba el reportero que lo descubrió Josa Mania-Schlegel.
«Su expectativa es poder acabar trabajando en Deutsche Telekom, la empresa alemana encargada de las telecomunicaciones y la mayor proveedora a nivel europeo. Eso sí, cuando aprenda alemán, algo que ya está estudiando».

«Para avanzar en la vida, hay que trabajar. No me avergüenzo de mi trabajo y no me siento inferior. No creo que los afganos se avergüencen de tener un exministro trabajando, pero sí lo harían si recibiera dinero social», indicaba el propio exministro.
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