De VOX a Skibidi Toilet: el ocaso intelectual de la masculinidad reaccionaria
La fusión entre la ignorancia performativa y el odio disfrazado de meme: así se extingue el pensamiento en manos del nuevo facha digital.
La clase trabajadora sostiene el mundo, pero no lo posee
Mientras las manos que levantan el andamio apenas pueden pagar el alquiler, el capital colecciona derechos que no trabaja.
Nacido aquí, odiado aquí. Vox ha dejado de fingir
El trumpismo se cuela en España por la frontera del odio. No es una propuesta nueva. Es una copia. Un calco mal disimulado del trumpismo más salvaje. Vox ha dejado de fingir. Lo que promueve no es una política de inmigración: es la importación literal…
Del gueto de Varsovia al de Rafah: historia de un crimen repetido
El apartheid se refina, no se detiene: ahora lo llaman “zona humanitaria”
En una era de economías en ruinas y reacción populista, te diré lo que necesitamos: marxismo
Para liberarnos de nuestros señores tecnofeudales, debemos pensar como Karl Marx. Las corporaciones buscan despojarnos incluso del cerebro, pero aún podemos recuperar el control.
La política de vivienda de VOX es Jesús Huerta de Soto
Agustina Arcadia El pasado fin de semana, la formación ultraderechista VOX desenmascaró su verdadero rostro en Madrid: el de un partido al servicio de la oligarquía financiera y los especuladores. Bajo un discurso aparentemente «técnico» —centrado en vivienda y economía—, escondieron su habitual reacción retórica…
El juicio invisible: el virus del lawfare contra Rafael Correa
Cuando la justicia se convierte en espectáculo, lo que se disuelve es la democracia. El documental «Influjo Psíquico» lo cuenta con precisión quirúrgica y urgencia política.
Ester Muñoz, hooligan parlamentaria de Feijóo
La nueva portavoz del PP es la prueba viviente de que el fanatismo ideológico se premia, no se corrige
Robin Hood al revés: la reforma fiscal de Trump que quita a los pobres para dárselo a los ricos
Una ley “grande y hermosa” para enterrar los derechos sociales con bandera y fuegos artificiales
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Luciana Gatti entra en política porque el Congreso brasileño está legislando la catástrofe
Luciana Gatti lleva más de 30 años estudiando la Amazonia y los gases que aceleran el calentamiento global. Es investigadora principal del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil, el INPE, y coordina su Laboratorio de Gases de Efecto Invernadero. No es una tertuliana reciclada, una celebridad buscando foco ni una profesional de la política fabricada en un despacho. Es una científica que ha dedicado décadas a medir cómo uno de los mayores reguladores climáticos del planeta está dejando de funcionar.
Ahora ha decidido presentarse al Congreso.
Gatti anunció el 13 de julio su precandidatura a diputada federal por São Paulo dentro del Partido Socialismo y Libertad, el PSOL. Las candidaturas deberán registrarse oficialmente antes del 15 de agosto y la primera vuelta de las elecciones brasileñas se celebrará el 4 de octubre. Su objetivo es llevar la ciencia al lugar donde se aprueban las leyes que están acelerando el desastre. Porque publicar investigaciones sirve de poco cuando quienes legislan las ignoran, las niegan o directamente trabajan para las empresas responsables.
Ecuador abandona la Amazonia al oro ilegal y deja solos a quienes la protegen
La Amazonia ecuatoriana está siendo devorada por la minería ilegal mientras el Estado llega tarde, responde a medias o directamente mira hacia otro lado. Retroexcavadoras, dragas, campamentos clandestinos y grupos armados avanzan sobre territorios indígenas y áreas protegidas. Frente a ellos, 598 guardaparques abandonados a su suerte, sin capacidad legal para incautar maquinaria y sin medios para enfrentarse a organizaciones que llevan fusiles.
En el Parque Nacional Sumaco Napo-Galeras, varios trabajadores fueron interceptados durante una inspección por hombres fuertemente armados que afirmaron proporcionar seguridad a los mineros. Les quitaron los teléfonos, el GPS y la cámara. Quienes debían representar la autoridad ambiental terminaron desarmados, retenidos y obligados a explicar qué hacían dentro del espacio que estaban protegiendo. Los delincuentes pedían cuentas a los guardaparques y no al revés.
Ayuso convierte la cultura madrileña en un photocall pagado con dinero público
La política cultural de Isabel Díaz Ayuso tiene una regla bastante sencilla: para las creadoras y creadores corrientes existen formularios, convocatorias, límites presupuestarios y meses de espera; para las celebridades dispuestas a promocionar Madrid y posar junto al poder aparecen patrocinios millonarios, espacios públicos y contratos diseñados específicamente para ellas.
No es mecenazgo. Tampoco es una defensa desinteresada de la cultura. Es dinero público utilizado para comprar prestigio, propaganda turística y fotografías institucionales. La obra artística queda reducida a soporte publicitario y las administraciones se comportan como una agencia de representación financiada por las y los contribuyentes.
Nacho Cano fue durante años el mejor ejemplo de este modelo. Ahora Woody Allen recoge el testigo con un proyecto que recibirá 3 millones de euros de la Comunidad y del Ayuntamiento de Madrid. Dos nombres famosos, dos operaciones presentadas como apoyo cultural y una misma lógica: socializar el coste para que el beneficio político y empresarial quede en pocas manos.
15.000 personas ya han visto cómo la fe se convierte en poder
El último ReportajeSR analiza cómo determinados sectores del evangelismo conservador dejaron de limitarse a los templos para convertirse en una maquinaria política al servicio de la extrema derecha. De Trump a Bolsonaro, de Milei a Vox: redes comunitarias, guerras culturales, dinero, medios y religión convertidos en infraestructura electoral.
Presentado por Léa Gugelmann, el reportaje ya ha superado las 15.000 visualizaciones desde su estreno. Porque para entender el auge de la extrema derecha no basta con mirar a sus candidatos: también hay que observar quién construye sus discursos, moviliza sus bases y presenta el autoritarismo como una misión divina.
Vídeo | Sadismo en primera persona
Un turista graba el encierro de San Fermín como si estuviera en una atracción. Adrenalina, golpes, risas y animales convertidos en decorado para conseguir un vídeo viral. No está viviendo una tradición: está consumiendo sufrimiento como entretenimiento.
Además, corre con una cámara cuando está prohibido hacerlo, poniendo en peligro a quienes tiene alrededor. La turistificación añade otra capa de irresponsabilidad a una barbaridad ya normalizada: venir, beber, molestar, jugar con la vida ajena y marcharse con unos cuantos clics. El sadismo también se graba en primera persona.
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