El maletín negro de Alvise: el atestado policial confirma que los 100.000 euros fueron para su campaña
Según el documento, el dinero no fue un pago laboral, sino financiación electoral encubierta
Ayuso, ¿y ahora qué hacemos?
La presidenta se aferra al cargo mientras la justicia desmonta la trama de facturas falsas de su pareja. EL NEGOCIO DE LAS MASCARILLAS Y LA FÁBRICA DE FACTURAS Alberto González Amador cobró casi dos millones de euros en comisiones en 2020, en plena pandemia, por…
Francia arde contra Macron y su austeridad: 500 detenidos, un país sitiado por la policía
El plan de austeridad desata una ola de protestas masivas y represión policial sin precedentes en años.
El asesinato de Charlie Kirk y la hipocresía de una democracia enferma
Ni los discursos de odio justifican la violencia. Pero tampoco la violencia justifica seguir ignorando el odio.
Carta abierta a Mariló Montero: el toro sufre, claro que sufre
«Mariló, usted no es neutral. Usted se sitúa de parte de una industria decadente que vive de subvenciones públicas, que perpetúa un modelo franquista de espectáculo nacional»
YouTube quiere borrar Palestina: la censura contra Mikrat desnuda el poder del lobby sionista
Cantar contra un genocidio se castiga más que blanquear dinero del narco. Esa es la escala de valores de YouTube.
España sanciona a los ultras de Israel, pero protege al verdugo principal
El Gobierno presume de firmeza contra el genocidio en Gaza mientras deja fuera a Netanyahu y al ministro de Defensa, responsables directos de la masacre.
Israel habla de paz mientras arrasa pueblos y negociadores
Cuando un Estado asesina a quienes buscan soluciones, no se trata de errores militares sino de un proyecto político de exterminio.
La derrota que frena la gira ultra de Milei
El presidente argentino suspende su viaje a Madrid tras perder por más de un millón de votos en Buenos Aires.
La Vuelta a España convertida en escaparate del genocidio: cuando el deporte sirve de coartada
Las protestas en Galiza obligaron a recortar la etapa y evidenciaron que la presencia del equipo israelí convierte la carrera en propaganda política.
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Luciana Gatti entra en política porque el Congreso brasileño está legislando la catástrofe
Luciana Gatti lleva más de 30 años estudiando la Amazonia y los gases que aceleran el calentamiento global. Es investigadora principal del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil, el INPE, y coordina su Laboratorio de Gases de Efecto Invernadero. No es una tertuliana reciclada, una celebridad buscando foco ni una profesional de la política fabricada en un despacho. Es una científica que ha dedicado décadas a medir cómo uno de los mayores reguladores climáticos del planeta está dejando de funcionar.
Ahora ha decidido presentarse al Congreso.
Gatti anunció el 13 de julio su precandidatura a diputada federal por São Paulo dentro del Partido Socialismo y Libertad, el PSOL. Las candidaturas deberán registrarse oficialmente antes del 15 de agosto y la primera vuelta de las elecciones brasileñas se celebrará el 4 de octubre. Su objetivo es llevar la ciencia al lugar donde se aprueban las leyes que están acelerando el desastre. Porque publicar investigaciones sirve de poco cuando quienes legislan las ignoran, las niegan o directamente trabajan para las empresas responsables.
Ecuador abandona la Amazonia al oro ilegal y deja solos a quienes la protegen
La Amazonia ecuatoriana está siendo devorada por la minería ilegal mientras el Estado llega tarde, responde a medias o directamente mira hacia otro lado. Retroexcavadoras, dragas, campamentos clandestinos y grupos armados avanzan sobre territorios indígenas y áreas protegidas. Frente a ellos, 598 guardaparques abandonados a su suerte, sin capacidad legal para incautar maquinaria y sin medios para enfrentarse a organizaciones que llevan fusiles.
En el Parque Nacional Sumaco Napo-Galeras, varios trabajadores fueron interceptados durante una inspección por hombres fuertemente armados que afirmaron proporcionar seguridad a los mineros. Les quitaron los teléfonos, el GPS y la cámara. Quienes debían representar la autoridad ambiental terminaron desarmados, retenidos y obligados a explicar qué hacían dentro del espacio que estaban protegiendo. Los delincuentes pedían cuentas a los guardaparques y no al revés.
Ayuso convierte la cultura madrileña en un photocall pagado con dinero público
La política cultural de Isabel Díaz Ayuso tiene una regla bastante sencilla: para las creadoras y creadores corrientes existen formularios, convocatorias, límites presupuestarios y meses de espera; para las celebridades dispuestas a promocionar Madrid y posar junto al poder aparecen patrocinios millonarios, espacios públicos y contratos diseñados específicamente para ellas.
No es mecenazgo. Tampoco es una defensa desinteresada de la cultura. Es dinero público utilizado para comprar prestigio, propaganda turística y fotografías institucionales. La obra artística queda reducida a soporte publicitario y las administraciones se comportan como una agencia de representación financiada por las y los contribuyentes.
Nacho Cano fue durante años el mejor ejemplo de este modelo. Ahora Woody Allen recoge el testigo con un proyecto que recibirá 3 millones de euros de la Comunidad y del Ayuntamiento de Madrid. Dos nombres famosos, dos operaciones presentadas como apoyo cultural y una misma lógica: socializar el coste para que el beneficio político y empresarial quede en pocas manos.
15.000 personas ya han visto cómo la fe se convierte en poder
El último ReportajeSR analiza cómo determinados sectores del evangelismo conservador dejaron de limitarse a los templos para convertirse en una maquinaria política al servicio de la extrema derecha. De Trump a Bolsonaro, de Milei a Vox: redes comunitarias, guerras culturales, dinero, medios y religión convertidos en infraestructura electoral.
Presentado por Léa Gugelmann, el reportaje ya ha superado las 15.000 visualizaciones desde su estreno. Porque para entender el auge de la extrema derecha no basta con mirar a sus candidatos: también hay que observar quién construye sus discursos, moviliza sus bases y presenta el autoritarismo como una misión divina.
Vídeo | Sadismo en primera persona
Un turista graba el encierro de San Fermín como si estuviera en una atracción. Adrenalina, golpes, risas y animales convertidos en decorado para conseguir un vídeo viral. No está viviendo una tradición: está consumiendo sufrimiento como entretenimiento.
Además, corre con una cámara cuando está prohibido hacerlo, poniendo en peligro a quienes tiene alrededor. La turistificación añade otra capa de irresponsabilidad a una barbaridad ya normalizada: venir, beber, molestar, jugar con la vida ajena y marcharse con unos cuantos clics. El sadismo también se graba en primera persona.
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