Dani Desokupa frente a la Justicia por supuesto delito de odio
Un empresario del miedo que convirtió el racismo en negocio se sienta ahora en el banquillo
Seis Hiroshimas sobre Gaza: la magnitud del genocidio israelí
Un experto en política internacional denuncia que la devastación equivale a seis bombas atómicas mientras Europa mira hacia otro lado
No tenemos una semana más
El genocidio en Gaza no espera, pero el Gobierno español retrasa el embargo de armas a Israel escudándose en excusas burocráticas.
PP, Vox y Junts tumban la agencia anticorrupción: blindaje de un sistema podrido
La derecha y el nacionalismo burgués catalán unen fuerzas para mantener intacta la impunidad en un país con 3.740 casos de corrupción entre 2000 y 2020.
Desestimados los cargos de terrorismo contra Luigi Mangione
El juez de Nueva York rechaza la acusación más grave contra el joven que mató al CEO de UnitedHealthcare, pero la sombra del capitalismo sanitario sigue intacta.
La extraña guerra de Trump en el Caribe: tercera ejecución extrajudicial bajo bandera estadounidense
Trump convierte la “lucha antidroga” en una campaña militar sin ley, ni Congreso, ni derechos humanos.
A medio gas: Bruselas suspende parcialmente el acuerdo comercial con Israel
Con 65.000 civiles asesinados en Gaza, la Unión Europea se atreve a levantar la voz, pero lo hace tarde y a medio camino.
El principio del fin: la ciudad de Gaza ya recibe la ofensiva terrestre de Israel
Israel avanza hacia el centro de la ciudad de Gaza con 600.000 civiles atrapados, mientras Netanyahu celebra la destrucción y la ONU habla abiertamente de genocidio.
España exige al COI la expulsión de Israel: el deporte frente al genocidio
Rodríguez Uribes rompe el silencio cómplice y pide al olimpismo internacional que actúe como lo hizo con Rusia y Sudáfrica.
El blanqueo tiene premio: Israel-Premier Tech se embolsa 52.000 euros en plena masacre
Mientras más de 65.000 palestinos y palestinas han sido asesinadas, el equipo ciclista de un amigo de Netanyahu presume de “hacer historia” en la Vuelta a España.
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Luciana Gatti entra en política porque el Congreso brasileño está legislando la catástrofe
Luciana Gatti lleva más de 30 años estudiando la Amazonia y los gases que aceleran el calentamiento global. Es investigadora principal del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil, el INPE, y coordina su Laboratorio de Gases de Efecto Invernadero. No es una tertuliana reciclada, una celebridad buscando foco ni una profesional de la política fabricada en un despacho. Es una científica que ha dedicado décadas a medir cómo uno de los mayores reguladores climáticos del planeta está dejando de funcionar.
Ahora ha decidido presentarse al Congreso.
Gatti anunció el 13 de julio su precandidatura a diputada federal por São Paulo dentro del Partido Socialismo y Libertad, el PSOL. Las candidaturas deberán registrarse oficialmente antes del 15 de agosto y la primera vuelta de las elecciones brasileñas se celebrará el 4 de octubre. Su objetivo es llevar la ciencia al lugar donde se aprueban las leyes que están acelerando el desastre. Porque publicar investigaciones sirve de poco cuando quienes legislan las ignoran, las niegan o directamente trabajan para las empresas responsables.
Ecuador abandona la Amazonia al oro ilegal y deja solos a quienes la protegen
La Amazonia ecuatoriana está siendo devorada por la minería ilegal mientras el Estado llega tarde, responde a medias o directamente mira hacia otro lado. Retroexcavadoras, dragas, campamentos clandestinos y grupos armados avanzan sobre territorios indígenas y áreas protegidas. Frente a ellos, 598 guardaparques abandonados a su suerte, sin capacidad legal para incautar maquinaria y sin medios para enfrentarse a organizaciones que llevan fusiles.
En el Parque Nacional Sumaco Napo-Galeras, varios trabajadores fueron interceptados durante una inspección por hombres fuertemente armados que afirmaron proporcionar seguridad a los mineros. Les quitaron los teléfonos, el GPS y la cámara. Quienes debían representar la autoridad ambiental terminaron desarmados, retenidos y obligados a explicar qué hacían dentro del espacio que estaban protegiendo. Los delincuentes pedían cuentas a los guardaparques y no al revés.
Ayuso convierte la cultura madrileña en un photocall pagado con dinero público
La política cultural de Isabel Díaz Ayuso tiene una regla bastante sencilla: para las creadoras y creadores corrientes existen formularios, convocatorias, límites presupuestarios y meses de espera; para las celebridades dispuestas a promocionar Madrid y posar junto al poder aparecen patrocinios millonarios, espacios públicos y contratos diseñados específicamente para ellas.
No es mecenazgo. Tampoco es una defensa desinteresada de la cultura. Es dinero público utilizado para comprar prestigio, propaganda turística y fotografías institucionales. La obra artística queda reducida a soporte publicitario y las administraciones se comportan como una agencia de representación financiada por las y los contribuyentes.
Nacho Cano fue durante años el mejor ejemplo de este modelo. Ahora Woody Allen recoge el testigo con un proyecto que recibirá 3 millones de euros de la Comunidad y del Ayuntamiento de Madrid. Dos nombres famosos, dos operaciones presentadas como apoyo cultural y una misma lógica: socializar el coste para que el beneficio político y empresarial quede en pocas manos.
15.000 personas ya han visto cómo la fe se convierte en poder
El último ReportajeSR analiza cómo determinados sectores del evangelismo conservador dejaron de limitarse a los templos para convertirse en una maquinaria política al servicio de la extrema derecha. De Trump a Bolsonaro, de Milei a Vox: redes comunitarias, guerras culturales, dinero, medios y religión convertidos en infraestructura electoral.
Presentado por Léa Gugelmann, el reportaje ya ha superado las 15.000 visualizaciones desde su estreno. Porque para entender el auge de la extrema derecha no basta con mirar a sus candidatos: también hay que observar quién construye sus discursos, moviliza sus bases y presenta el autoritarismo como una misión divina.
Vídeo | Sadismo en primera persona
Un turista graba el encierro de San Fermín como si estuviera en una atracción. Adrenalina, golpes, risas y animales convertidos en decorado para conseguir un vídeo viral. No está viviendo una tradición: está consumiendo sufrimiento como entretenimiento.
Además, corre con una cámara cuando está prohibido hacerlo, poniendo en peligro a quienes tiene alrededor. La turistificación añade otra capa de irresponsabilidad a una barbaridad ya normalizada: venir, beber, molestar, jugar con la vida ajena y marcharse con unos cuantos clics. El sadismo también se graba en primera persona.
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