Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
Con 65.000 civiles asesinados en Gaza, la Unión Europea se atreve a levantar la voz, pero lo hace tarde y a medio camino.
EL NEGOCIO POR ENCIMA DE LA VIDA
Europa ha esperado a que la cifra de muertes en Gaza alcance las 65.000 personas para mover ficha. Ni las imágenes de niñas y niños bajo los escombros, ni los hospitales arrasados, ni el éxodo interminable de familias sin refugio fueron suficientes. Solo ahora, cuando Israel avanza con su ofensiva terrestre sobre la capital de la Franja y el ministro de Defensa celebra con un “Gaza arde”, Bruselas anuncia la suspensión parcial del acuerdo comercial con Tel Aviv.
Ese tratado, en vigor desde el año 2000, incluye una cláusula central: el respeto a los derechos humanos. Israel la ha violado sistemáticamente desde hace décadas sin que nadie en la UE moviera un dedo. Ahora se restituyen aranceles a ciertos productos israelíes, pero el gesto no es ruptura, sino cálculo. Europa continúa comerciando con el verdugo mientras finge sancionarlo.
La medida, presentada como histórica, no lo es. El comercio bilateral con Israel ascendió en 2024 a 42.600 millones de euros, lo que convierte a la UE en su principal socio. Suspender “partes” del acuerdo no rompe esa dependencia, solo la maquilla para apaciguar la presión social y política. Fue España e Irlanda quienes propusieron en febrero de 2024 activar esta palanca de presión. La Comisión, con Ursula von der Leyen al frente, se negó durante más de un año, escudándose en la “unidad europea” mientras se consolidaba el genocidio.
EL TEATRO POLÍTICO DE BRUSELAS
Von der Leyen llega debilitada. Se enfrenta a un Parlamento que ya intentó tumbarla en dos mociones de censura y que la acusa de ser demasiado complaciente con Netanyahu. Este giro no responde a una convicción moral, sino al miedo a quedarse sola ante la historia. Bruselas anuncia también sanciones contra ministros extremistas y colonos violentos, pero aún prepara la lista. Demasiado poco para una maquinaria que arrasa vidas a cada hora.
La medida se adopta con un mecanismo que evita el veto de aliados de Israel, como Hungría, pero después necesitará mayoría cualificada de los Estados. Nada asegura que el paso no se diluya en los pasillos diplomáticos.
El acuerdo de asociación con Israel no es solo comercial: incluye diálogo político y cultural. Europa, sin embargo, se limita a ajustar cifras, a subir o bajar aranceles mientras Gaza es convertida en cenizas. El negocio se mantiene, la condena es solo retórica.
Las y los gobernantes europeos quieren vender la suspensión como una decisión “dura” y “simbólica”. Pero los símbolos no detienen tanques, drones ni misiles. Mientras la UE calcula sus importaciones y sus exportaciones, la población palestina paga cada día con su vida.
El paso de Bruselas no es el principio del fin del genocidio. Es solo la constatación de que, incluso en medio de la barbarie, Europa nunca corta el flujo del dinero. Porque en esta guerra, el gas, las armas y los contratos pesan más que los cuerpos enterrados en Gaza.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
Todo lo que Zapatero tiene que aclarar para limpiar su nombre
El expresidente comparecerá el 2 de junio como investigado en la Audiencia Nacional mientras crecen las dudas sobre Plus Ultra, las comisiones, Dubái y el dinero que acabó en la empresa de sus hijas.
La motosierra de Milei ya entra en los hospitales: recortes, cáncer y vacunas mientras crece la mortalidad infantil
El ajuste ultra del Gobierno argentino deja sin medicamentos a pacientes oncológicos, desmantela programas sanitarios históricos y empuja a la sanidad pública hacia el colapso.
Trump quiere borrar al único congresista negro demócrata de Carolina del Sur y devolver el reloj político a 1897
La derecha estadounidense ya ni disimula: manipular distritos electorales para expulsar a representantes negros y blindar un poder blanco, conservador y cada vez más autoritario.
Vídeo | Palantir en España: el contrato opaco que mete el tecnofascismo en Defensa
Mientras nos hablan de modernización, eficiencia y seguridad, el Estado español abre la puerta de su inteligencia militar a una de las empresas más vinculadas al negocio global de la vigilancia, la guerra y el poder algorítmico. Te lo contamos en #ReportajesSR. Presentado por Patricia Salvador.
Vídeo | Racismo en Reino Unido
La escena resume el nivel moral de la extrema derecha: una marcha contra personas migrantes en UK, banderas, islamofobia y un tipo usando tocino para provocar a musulmanes. Da vergüenza ajena, pero no hay que reírse demasiado. Este odio se está normalizando. Y su función es clarísima: que mires hacia abajo, nunca hacia arriba.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir