Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
El Gobierno de Friedrich Merz aprueba ajustes de hasta 38.300 millones en sanidad y prestaciones mientras impulsa un rearme anual de 100.000 millones
La noticia llevaba días flotando en Berlín. Se intuía en cada filtración, en cada reunión a puerta cerrada. Pero el golpe ha llegado antes incluso de la comparecencia oficial. La coalición entre la CDU de Friedrich Merz y el SPD ha cerrado un paquete de recortes que redefine el modelo social alemán. Sin rodeos. Sin anestesia.
El argumento es conocido: el sistema “no es sostenible”. Lo dijo el propio canciller nada más aterrizar en el poder. Ahora lo traduce en cifras. El plan contempla un ajuste de 19.300 millones de euros ya el próximo año y una reducción acumulada que alcanzará los 38.300 millones en 2030. El foco está claro: sanidad, pensiones y ayudas públicas.
No es un recorte aislado. Se suma a una estrategia más amplia que convive con un programa de rearme estimado en 100.000 millones de euros anuales. La comparación resulta inevitable. El Estado adelgaza en lo social mientras engorda en lo militar. Y lo hace en pleno contexto de tensión internacional.
Un modelo social que se encoge
Uno de los cambios más simbólicos rompe un tabú histórico. Desaparece la gratuidad de la seguridad social para cónyuges sin ingresos. A partir de ahora, quienes no cumplan determinadas condiciones deberán aportar al menos un 2,5% de los ingresos del cónyuge asegurado. La propuesta inicial era del 3,5%, pero el mensaje es otro: la puerta queda abierta a futuras subidas.
Hay excepciones. Familias con hijos pequeños, personas cuidadoras o pensionistas vulnerables podrán acogerse a condiciones más favorables. Pero el cambio de fondo permanece. El sistema deja de ser universal en la práctica y se vuelve más restrictivo. Más condicionado.
El paquete incluye también un aumento de los copagos en medicamentos y hospitalización. Y una reforma de la financiación que presiona aún más a las Krankenkassen, las cajas del seguro, que arrastran un déficit anual de unos 3.300 millones de euros.
El SPD ha introducido algunos matices. Eleva el umbral de ingresos para permanecer en el sistema público hasta los 100.000 euros, con el objetivo de evitar una fuga hacia seguros privados. Pero incluso esa medida revela la tensión interna del modelo: cada vez más segmentado, cada vez más frágil.
Mientras tanto, las pensiones se redefinen. El propio Merz ha admitido que pasarán a ser una “cobertura básica”. Es decir, dejarán de garantizar el nivel de vida en la vejez. Una transformación silenciosa, pero profunda.
Infancia, precariedad y cálculo político
El ajuste no termina ahí. El Gobierno planea recortar ayudas a más de 850.000 menores cuyos progenitores no pagan la manutención. La medida reducirá la cobertura hasta los 12 años, dejando fuera a adolescentes de entre 12 y 18. El ahorro estimado ronda los 1.000 millones de euros.
No es un colectivo cualquiera. Son familias que ya viven al límite. Padres y madres solteras que quedan justo por encima del umbral de acceso a otras prestaciones. Es decir, quienes menos margen tienen para absorber el golpe.
El Ejecutivo defiende que todo responde a un problema estructural. El envejecimiento. Las cifras son contundentes. En 2025 nacieron 654.300 bebés, el nivel más bajo desde 1946, cuando en plena posguerra se registraron unos 922.000 nacimientos. Ese mismo año, las muertes superaron los 1,01 millones.
El equilibrio demográfico se rompe. Y con él, la base del sistema de bienestar. Esa es la explicación oficial. Pero no es la única lectura posible. También hay decisiones políticas. Prioridades.
Un Gobierno debilitado y una ultraderecha al alza
El coste político ya se nota. En el último ranking de Insa, Merz ocupa el último puesto entre 20 líderes políticos. Dentro de su propio espacio, figuras como Markus Söder o el ministro de Defensa, Boris Pistorius, le superan con claridad.
Más preocupante para el Gobierno es la fotografía electoral. El último barómetro de RTL sitúa a la AfD en cabeza con un 27%, cinco puntos por delante de la CDU/CSU, que cae al 22%. El SPD se queda en un 12%. Un escenario que tensiona aún más la coalición.
Las grietas también aparecen dentro del Parlamento. Un grupo de jóvenes diputados, conocido como el “Grupo 25”, empieza a organizar resistencia interna. Son parlamentarios menores de 35 años, muchos de ellos recién llegados. Representan a quienes sienten que las reformas golpean directamente a su generación.
Incluso dentro de la CDU surgen voces críticas. El presidente de la CDU de Mayores, Hubert Hüppe, ha advertido del riesgo de desincentivar el trabajo si las pensiones quedan por debajo de la subsistencia digna. Una advertencia que conecta con una preocupación más amplia: el deterioro del contrato social.
Alemania no está sola en este camino. Pero su caso pesa. Durante décadas fue el ejemplo de equilibrio entre mercado y protección social. Hoy ese equilibrio se resquebraja. Y lo hace en un momento en el que el miedo, la desigualdad y la incertidumbre alimentan otras fuerzas políticas.
El mensaje es claro, aunque no siempre se diga en voz alta: el bienestar se recorta porque hay otras prioridades. Y esas prioridades ya no pasan por sostener la vida, sino por prepararse para el conflicto.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
La injerencia nuestra de cada día: Trump mete la mano en Colombia
Trump no está “opinando” sobre Colombia. Está marcando territorio. La misma derecha que grita “soberanía” cuando gobierna la izquierda se arrodilla ante Washington cuando el amo levanta la ceja. Llaman libertad a que Estados Unidos les diga qué candidato conviene. Llaman democracia a la subordinación.
La tregua israelí en Líbano ya suma casi 3.500 bombardeos
Casi 3.500 bombardeos durante una tregua. Ese es el resumen. Israel llama alto el fuego a seguir destruyendo Líbano con otro nombre, mientras Washington convierte la paz en una cuestión de intensidad: no parar la guerra, solo hacerla más administrable. Cuando una tregua deja aldeas arrasadas, más de 1 millón de personas desplazadas y una quinta parte del país huyendo, no estamos ante un acuerdo frágil, sino ante una gran mentira.
El poder, el silencio y Canal Sur: el caso que sacude a la principal productora de la RTVA
No hablamos de una empresita cualquiera ni de un jefe cualquiera. Hablamos del CEO de la principal productora de Canal Sur, investigado por agresión sexual y acoso, al frente de una empresa participada mayoritariamente por la Junta de Andalucía y alimentada por la televisión pública. El poder siempre dice que no sabía nada cuando el escándalo ya no cabe debajo de la alfombra. Y aquí hay demasiadas alfombras, demasiados despachos y demasiadas instituciones mirando hacia otro lado.
Vídeo | Palantir en España: el contrato opaco que mete a Silicon Valley en el corazón de Defensa
Defensa entregó a una empresa nacida en el ecosistema de la CIA una pieza sensible de la inteligencia militar española, sin publicidad, con una sola oferta y bajo una capa de secreto que huele demasiado a negocio blindado.
Vídeo | Palantir en España: el contrato opaco que mete el tecnofascismo en Defensa
Mientras nos hablan de modernización, eficiencia y seguridad, el Estado español abre la puerta de su inteligencia militar a una de las empresas más vinculadas al negocio global de la vigilancia, la guerra y el poder algorítmico. Te lo contamos en #ReportajesSR. Presentado por Patricia Salvador.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir