Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
El deterioro no es una percepción: es una realidad medible en demoras, seguros privados y abandono institucional
La sanidad pública andaluza atraviesa una crisis estructural que ya no admite maquillajes ni discursos complacientes. No es una sensación ciudadana, es un conjunto de datos incontestables que dibujan un sistema debilitado, tensionado y progresivamente desplazado por intereses privados. Mientras el Gobierno de la Junta insiste en hablar de mejoras y esfuerzo presupuestario, la experiencia cotidiana de pacientes y profesionales revela otra cosa: colas, demoras, saturación y desigualdad creciente.
En este contexto, la batalla política ha convertido la salud en campo de disputa electoral. La propia ministra María Jesús Montero ha planteado las elecciones andaluzas como un referéndum sobre la sanidad pública, mientras el Ejecutivo de Juan Manuel Moreno Bonilla intenta desactivar ese marco negando el deterioro. Pero los datos no votan, aunque sí hablan.
UN SISTEMA CADA VEZ MÁS LENTO, MÁS DESIGUAL Y MÁS PRIVATIZADO
El primer síntoma del colapso es el tiempo. **La demora media para conseguir cita con el médico de cabecera alcanza los 11 días**, la peor cifra del Estado. No se trata de una anomalía puntual, sino de una tendencia consolidada que convierte la atención primaria en una carrera de obstáculos. La consecuencia directa es que solo el 14,44% de la población logra ser atendida en 24 o 48 horas, frente al 51,92% que lo conseguía en 2018. En apenas siete años, el sistema ha retrocedido décadas.
La situación se agrava cuando se analiza la atención hospitalaria. **Más de 1.059.525 personas esperan una consulta o una intervención quirúrgica**, con demoras medias de 127 días. Solo en listas quirúrgicas hay 55.399 personas más que en 2018, y otras 156.922 personas adicionales aguardan una cita especializada. Este volumen no es un fallo técnico, es el resultado de decisiones políticas sostenidas.
Mientras tanto, la respuesta institucional ha sido insuficiente y, en muchos casos, orientada hacia la externalización. Como se denuncia en el análisis crítico sobre los procesos de privatización sanitaria, el deterioro de lo público no es casual, sino funcional: debilitar el sistema común abre espacio de negocio para aseguradoras y clínicas privadas.
Los números lo confirman. En los últimos diez años, 668.742 personas han contratado un seguro privado en Andalucía. Hoy, 1.899.382 ciudadanos y ciudadanas pagan por una cobertura sanitaria paralela, frente a los 1.230.640 de 2013. En términos relativos, el salto es igual de contundente: del 14% al 22% de la población. No es libertad de elección, es expulsión encubierta del sistema público.
La consecuencia es una sanidad dual, donde quien puede pagar accede antes y quien no queda atrapado en listas de espera interminables. Este modelo rompe el principio básico de equidad y convierte la salud en un privilegio condicionado por la renta.
GESTIÓN POLÍTICA, RECORTES Y UNA DEUDA SANITARIA DE 19.000 MILLONES
El deterioro no empezó ayer, pero tampoco se ha frenado. Desde 2010, tras la crisis financiera global, la sanidad andaluza ha acumulado una deuda estructural que las mareas sanitarias sitúan en más de 19.000 millones de euros. Ese agujero no es abstracto: se traduce en plantillas insuficientes, infraestructuras tensionadas y servicios recortados.
Aunque el gasto por habitante ha aumentado hasta los 1.764 euros en 2025, sigue por debajo de la media estatal de 1.769 euros. La inversión crece, pero no compensa años de recortes ni el impacto de la inflación. Invertir más no siempre significa invertir mejor, y menos aún reparar lo que se ha deteriorado durante más de una década.
La falta de personal es otro indicador clave. Andalucía cuenta con 0,76 médicos por cada 1.000 habitantes, por debajo de la media nacional de 0,79. Esta diferencia, aparentemente pequeña, se traduce en miles de consultas saturadas y jornadas laborales al límite para las y los profesionales sanitarios.
En paralelo, la gestión política ha estado marcada por decisiones erráticas y crisis evitables. El caso de los cribados de cáncer de mama, que dejó sin atención a 2.317 mujeres, evidenció las grietas del sistema y obligó a cambios en la cúpula sanitaria. **No fue un accidente, fue una alerta ignorada durante demasiado tiempo**.
El intento del Gobierno andaluz de rebajar la tensión mediante acuerdos sindicales no ha cambiado el diagnóstico de fondo. Las organizaciones profesionales reconocen mejoras en la interlocución, pero advierten que el sistema sigue lejos de los estándares necesarios. Mientras tanto, desde la oposición se denuncia incluso el bloqueo del debate político, como recoge la acusación de veto al debate sobre la sanidad pública en el Parlamento andaluz.
El resultado de todo este proceso es una percepción social demoledora. Solo el 38,8% de la ciudadanía considera que el sistema funciona adecuadamente, frente al 51,6% de la media estatal. La sanidad andaluza no solo está saturada, también está perdiendo la confianza de quienes dependen de ella.
Y cuando un sistema público pierde confianza, lo siguiente que pierde es su razón de ser.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
Luciana Gatti entra en política porque el Congreso brasileño está legislando la catástrofe
Luciana Gatti lleva más de 30 años estudiando la Amazonia y los gases que aceleran el calentamiento global. Es investigadora principal del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil, el INPE, y coordina su Laboratorio de Gases de Efecto Invernadero. No es una tertuliana reciclada, una celebridad buscando foco ni una profesional de la política fabricada en un despacho. Es una científica que ha dedicado décadas a medir cómo uno de los mayores reguladores climáticos del planeta está dejando de funcionar.
Ahora ha decidido presentarse al Congreso.
Gatti anunció el 13 de julio su precandidatura a diputada federal por São Paulo dentro del Partido Socialismo y Libertad, el PSOL. Las candidaturas deberán registrarse oficialmente antes del 15 de agosto y la primera vuelta de las elecciones brasileñas se celebrará el 4 de octubre. Su objetivo es llevar la ciencia al lugar donde se aprueban las leyes que están acelerando el desastre. Porque publicar investigaciones sirve de poco cuando quienes legislan las ignoran, las niegan o directamente trabajan para las empresas responsables.
Ecuador abandona la Amazonia al oro ilegal y deja solos a quienes la protegen
La Amazonia ecuatoriana está siendo devorada por la minería ilegal mientras el Estado llega tarde, responde a medias o directamente mira hacia otro lado. Retroexcavadoras, dragas, campamentos clandestinos y grupos armados avanzan sobre territorios indígenas y áreas protegidas. Frente a ellos, 598 guardaparques abandonados a su suerte, sin capacidad legal para incautar maquinaria y sin medios para enfrentarse a organizaciones que llevan fusiles.
En el Parque Nacional Sumaco Napo-Galeras, varios trabajadores fueron interceptados durante una inspección por hombres fuertemente armados que afirmaron proporcionar seguridad a los mineros. Les quitaron los teléfonos, el GPS y la cámara. Quienes debían representar la autoridad ambiental terminaron desarmados, retenidos y obligados a explicar qué hacían dentro del espacio que estaban protegiendo. Los delincuentes pedían cuentas a los guardaparques y no al revés.
Ayuso convierte la cultura madrileña en un photocall pagado con dinero público
La política cultural de Isabel Díaz Ayuso tiene una regla bastante sencilla: para las creadoras y creadores corrientes existen formularios, convocatorias, límites presupuestarios y meses de espera; para las celebridades dispuestas a promocionar Madrid y posar junto al poder aparecen patrocinios millonarios, espacios públicos y contratos diseñados específicamente para ellas.
No es mecenazgo. Tampoco es una defensa desinteresada de la cultura. Es dinero público utilizado para comprar prestigio, propaganda turística y fotografías institucionales. La obra artística queda reducida a soporte publicitario y las administraciones se comportan como una agencia de representación financiada por las y los contribuyentes.
Nacho Cano fue durante años el mejor ejemplo de este modelo. Ahora Woody Allen recoge el testigo con un proyecto que recibirá 3 millones de euros de la Comunidad y del Ayuntamiento de Madrid. Dos nombres famosos, dos operaciones presentadas como apoyo cultural y una misma lógica: socializar el coste para que el beneficio político y empresarial quede en pocas manos.
15.000 personas ya han visto cómo la fe se convierte en poder
El último ReportajeSR analiza cómo determinados sectores del evangelismo conservador dejaron de limitarse a los templos para convertirse en una maquinaria política al servicio de la extrema derecha. De Trump a Bolsonaro, de Milei a Vox: redes comunitarias, guerras culturales, dinero, medios y religión convertidos en infraestructura electoral.
Presentado por Léa Gugelmann, el reportaje ya ha superado las 15.000 visualizaciones desde su estreno. Porque para entender el auge de la extrema derecha no basta con mirar a sus candidatos: también hay que observar quién construye sus discursos, moviliza sus bases y presenta el autoritarismo como una misión divina.
Vídeo | Sadismo en primera persona
Un turista graba el encierro de San Fermín como si estuviera en una atracción. Adrenalina, golpes, risas y animales convertidos en decorado para conseguir un vídeo viral. No está viviendo una tradición: está consumiendo sufrimiento como entretenimiento.
Además, corre con una cámara cuando está prohibido hacerlo, poniendo en peligro a quienes tiene alrededor. La turistificación añade otra capa de irresponsabilidad a una barbaridad ya normalizada: venir, beber, molestar, jugar con la vida ajena y marcharse con unos cuantos clics. El sadismo también se graba en primera persona.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir