Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
Lo ocurrido con Sarah Santaolalla no es un exceso aislado ni una polémica televisiva: es una estrategia de intimidación que cruza la línea entre el ruido político y el terror cotidiano.
La frase es corta y devastadora. “Siento auténtico terror.” La escribió Sarah Santaolalla tras 24 horas de una escalada que nadie puede fingir no entender. El 16 de enero, mientras trabajaba en Prado del Rey, un agitador intentó acceder a las instalaciones de la televisión pública para grabarla y preguntar por sus horarios. Después, la siguió durante 20 minutos por la autovía. Más tarde, apareció en la puerta de su casa. Al día siguiente, 17 de enero de 2026, la tumba de las Trece Rosas amaneció vandalizada con una amenaza explícita: “Sarah Santaolalla R.I.P.”.
Las Trece Rosas representan la dignidad frente al fanatismo. Profanar su memoria y amenazar de muerte a una periodista es cruzar una línea intolerable.
— Pedro Sánchez (@sanchezcastejon) January 17, 2026
El odio, el machismo y el miedo no van a imponerse en nuestra democracia.
Mi solidaridad con @SarahPerezSanta. No estás sola. https://t.co/QVTqfMsQT9
No hay metáfora posible cuando se escribe el nombre de una periodista junto a una lápida simbólica del antifranquismo. Eso no es opinión. Es intimidación. Y cuando ocurre, la discusión deja de ser televisiva para convertirse en democrática.
La respuesta institucional llegó. El presidente de RTVE, José Pablo López, habló de “un plan perfectamente trazado para amedrentarla”. El Consejo de Informativos de TVE condenó tanto el ataque a la tumba de las Trece Rosas como las amenazas contra la colaboradora. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, expresó su condena pública. Los trabajadores y trabajadoras de la corporación cerraron filas.
Nada de esto sucede en el vacío. La semana había estado marcada por un episodio televisivo el 16 de enero en un programa de Cuatro, donde una diputada del PP lanzó un comentario machista contra Santaolalla. El señalamiento posterior en redes, con un vídeo difundido por Nuevas Generaciones del PP, no fue un chiste ni un meme inocente. Fue combustible. Cuando el poder político ridiculiza, legitima. Y cuando legitima, otros ejecutan.
💥@SarahPerezSanta responde a los ataques machistas:
— Malas Lenguas (@MalasLenguas_Tv) January 16, 2026
‼️ "Yo creo que este es el desprestigio a las mujeres que estamos sufriendo por parte del PP"
‼️ "Vito Quiles hoy estaba en la puerta de RTVE, en la salida de empleados"
‼️ "Me ha seguido en el coche y se ha presentado en… pic.twitter.com/cRQNIclau0
EL ACOSO ORGANIZADO Y LA NORMALIZACIÓN DEL MIEDO
El nombre del agitador no es irrelevante. Vito Quiles no apareció por casualidad en Prado del Rey. Preguntar por horarios, perseguir en coche y plantarse ante un domicilio no es periodismo. Es acoso. Y ocurre en un contexto donde la extrema derecha ha aprendido que hostigar a periodistas tiene premio: visibilidad, viralidad y una falsa aura de valentía.

La secuencia es conocida. Primero, el descrédito. Después, la burla. Más tarde, la persecución física. Finalmente, la amenaza simbólica que busca quebrar. La tumba de las Trece Rosas no fue vandalizada al azar. Es un mensaje dirigido a una mujer concreta y, por extensión, a todas las periodistas y periodistas que se atreven a disentir. A las enfermeras y enfermeros de la palabra pública. A las y los jueces del debate democrático. A cualquiera que no se pliegue.
Resulta especialmente cínico el coro tardío de solidaridades. Quienes han participado del señalamiento ahora piden calma. El presidente de RTVE lo dijo sin rodeos: o no tienen vergüenza o creen que la ciudadanía es ingenua. No existe equidistancia cuando el miedo sustituye a la libertad. No hay “ambas partes” cuando una persigue y otra se defiende.
El problema no es solo un individuo. Es un ecosistema. Un entramado donde la agresión se convierte en contenido, el acoso en espectáculo y la amenaza en moneda de cambio. Donde se banaliza la violencia hasta que alguien escribe “R.I.P.” sobre una tumba que representa uno de los episodios más crueles de la represión franquista.
Conviene subrayar los hechos, no las intenciones. Hubo persecución documentada, intervención policial, denuncia presentada y amenaza explícita. Hubo fechas, lugares y nombres. 2026 no es 1939, pero el método se reconoce. Señalar, aislar, amedrentar.
La televisión pública no puede ser un plató sitiado. La discrepancia no autoriza el hostigamiento. La crítica no habilita el terror. Y el silencio, cuando llega, también es una forma de complicidad.
Cuando escribir provoca miedo y el miedo se normaliza, la democracia ya está retrocediendo.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
España empieza a cerrar la puerta a Palantir: Spanish Revolution ya advirtió del peligro
Moncloa habría pedido a empresas públicas y participadas por la SEPI que eviten nuevos contratos con el gigante estadounidense. En nuestro #ReportajeSR ya contamos cómo Palantir había entrado en el corazón del sistema de inteligencia militar español mediante un contrato opaco, sin publicidad y con una sola oferta.
El PP copia el manual de Trump y Bolsonaro para ensuciar las urnas
Lo que está haciendo el PP con sus bulos sobre el proceso electoral no es nuevo, ni brillante, ni siquiera original. Está calcado del manual que Donald Trump activó en 2020 en Estados Unidos y que Jair Bolsonaro agitó en 2022 en Brasil: sembrar sospechas antes de que ocurra nada, convertir derechos en amenazas, presentar a quienes votan como material sospechoso y dejar flotando la idea de que solo hay democracia cuando gana la derecha.
Ahora el objetivo es el voto exterior, la llamada “ley de nietos” y el crecimiento del censo de personas españolas residentes fuera. Feijóo no necesita decir “pucherazo” con todas las letras para jugar a eso. Le basta con hablar de “ingeniería electoral”, insinuar que el Gobierno está fabricando votantes y colocar bajo sospecha a cientos de miles de personas que han recuperado la nacionalidad por vías legales. El País señala que el PP ha cuestionado el voto de más de 300.000 nuevos ciudadanos registrados al amparo de la Ley de Memoria Democrática y ha extendido dudas sobre el trabajo de funcionarias, funcionarios y personal diplomático encargado de tramitar peticiones de 2,45 millones de descendientes.
Patriotismo de pulsera y deuda con Hacienda: la España de la bandera en la muñeca también aparece en la lista de morosos
La Agencia Tributaria publicó el 30 de junio su decimotercera lista de grandes morosos con Hacienda. Y, otra vez, el retrato es incómodo. No solo por los nombres famosos. No solo por las cifras. También por la estética. Por esa manera tan española, tan de plató, tan de palco, de confundir el amor al país con llevar la bandera en la muñeca mientras la deuda con lo público queda para otro día. Patriotismo de mercadillo para tapar agujeros fiscales.
Más de 2 millones de personas ya vieron nuestro vídeo: no, no es “el calor de siempre”
Europa arde, las infraestructuras fallan y el negacionismo climático sigue haciendo de coartada para no tocar el sistema que nos está llevando al abismo. Más de 2 millones de personas ya han visto este vídeo porque dice algo que millones sienten en el cuerpo, en…
Vídeo | Ciegos, sordos y mudos con Israel
Un mundo ciego, sordo y mudo. Eso es lo que han fabricado. Israel está haciendo desaparecer pueblos enteros en el sur del Líbano y, otra vez, la palabra oficial intenta maquillar la barbarie. No son “daños colaterales”. Son casas, calles, escuelas, huertos, cementerios, recuerdos y vidas reducidas a polvo. Lo hicieron en Gaza. Ahora lo repiten. Y el mundo institucional sigue mirando como si el horror no fuera con él.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir