Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
Cuando la ciudadanía madrileña rompía el cerco policial y el cerco del silencio para clamar contra la barbarie en Gaza, Ayuso se dedicaba a sonreír a los representantes deportivos del verdugo.
UN SALUDO QUE PESA COMO UNA PIEDRA
El 14 de septiembre de 2025 será recordado no solo como el día en que la última etapa de la Vuelta Ciclista a España fue cancelada por la presión popular. Será recordado por la foto que convierte a Isabel Díaz Ayuso en cómplice visual del genocidio. Mientras miles de personas ocupaban Gran Vía, Cibeles o Atocha para frenar la normalización del exterminio en Gaza, la presidenta madrileña, subida en el coche del director de carrera, se entregaba al gesto protocolario más cínico: saludar y posar con el equipo Israel Premier-Tech, la representación deportiva del Estado que bombardea hospitales y deja morir de hambre a una población entera.

La indignación no es un adorno moral. Es un deber político. Cuando el pueblo de Madrid convierte un evento global en altavoz contra el horror, su presidenta escoge deliberadamente la fotografía de la infamia. No se trata de protocolo ni de cortesía deportiva. Se trata de elegir qué imágenes queremos dejar para la historia. Ayuso escogió la suya: la sonrisa mientras su pueblo gritaba “Gaza resiste”.
EL PUEBLO CONTRA EL APARATO
La derecha, con Feijóo al frente, habló de “ridículo internacional”. El verdadero ridículo lo cometieron quienes pretendieron disfrazar de deporte lo que era propaganda. La ciudadanía entendió perfectamente que no se puede pedalear sobre cadáveres. Ningún esprint tapa un genocidio. Ninguna meta anula el hambre como arma de guerra. Ninguna retransmisión televisiva borra la dignidad de quienes se juegan la libertad en la calle.
El contraste es brutal. De un lado, un pueblo que arriesga su integridad frente a cargas policiales y gases lacrimógenos para impedir la normalización del horror. Del otro, una clase política que convierte la neutralidad en coartada y la indiferencia en espectáculo. La Vuelta no fue suspendida por desorden. Fue suspendida por conciencia colectiva. Los disturbios no los provocaron las y los manifestantes. Los provocó la decisión de mantener el blanqueo hasta el último kilómetro.
Ayuso reprochó a Pedro Sánchez “lanzar fuego” con las protestas. Pero el fuego real, el que consume cuerpos y hogares en Gaza, no mereció de su parte ni una palabra de condena. Prefirió la retórica vacía de la “libertad” y la “imagen de España”, como si la reputación de un país pesara más que la vida de una niña palestina buscando pan bajo las bombas.
El ministro Óscar López fue claro: “Lo siento por la cancelación de la Vuelta, pero siento mucho más por los cientos de miles de palestinos masacrados”. Esa frase, sencilla y brutal, marcó la distancia entre quienes entienden la escala de la tragedia y quienes reducen todo a un titular cosmético.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
Netanyahu ya no disimula: Gaza se ocupa por porcentajes
Netanyahu ya no disimula. Gaza se está ocupando por porcentajes: primero el 52%, luego el 60%, ahora ordena avanzar hasta el 70% y, cuando el público le pide el 100%, responde con una broma: “vayamos en orden”.
Eso no es seguridad. Es desposesión administrada. Es convertir un alto el fuego en una coartada para encerrar a 2,1 millones de personas en cada vez menos territorio, mientras el mundo finge sorpresa ante una estrategia que lleva meses desplegándose delante de todos.
Cuando un Gobierno habla de ocupar Gaza por fases, ya no estamos ante una guerra: estamos ante un plan.
👉 El artículo completo puede leerse en el primer comentario.
Y si quieres ayudarnos a seguir haciendo periodismo que no baja la cabeza:
donorbox.org/aliadas
Contra el racismo institucional: Ayuso intentó vender colapso y el Supremo le contestó con una palabra incómoda, pruebas
Ayuso intentó vender colapso y el Supremo le ha contestado con lo único que desmonta la propaganda: pruebas. Y no las había. Ni de que la sanidad fuera a hundirse, ni de que la educación fuera a reventar, ni de que Madrid fuese a convertirse en una especie de apocalipsis administrativo por regularizar a personas migrantes.
El truco es viejo y miserable: primero deterioran lo público y luego culpan a quienes llegan buscando derechos, trabajo y una vida posible. No era gestión. Era racismo institucional con membrete oficial.
El artículo completo puede leerse en el primer comentario 👇
Y si queréis ayudarnos a seguir haciendo periodismo que no agacha la cabeza: Donorbox.org/aliadas
Aimar Bretos toma ‘Hoy por hoy’ mientras la SER intenta vender normalidad donde huele a crisis
La SER intenta vender como relevo natural lo que suena demasiado a operación de poder.
Aimar Bretos asumirá Hoy por hoy el 31 de agosto, tras la salida de Àngels Barceló después de 21 años en la cadena y 7 al frente del programa. El problema no es Bretos. El problema es ese viejo truco de llamar “pluralidad” a lo que muchas veces significa presión editorial, ajuste interno y disciplina empresarial.
Porque cuando una periodista sale así, cuando compañeras y compañeros lamentan públicamente las formas, cuando la plantilla tiene que defender su profesionalidad, la palabra independencia empieza a sonar menos a principio y más a decorado.
A lo que llaman relevo quizá haya que llamarlo por su nombre: una operación de despacho con música de sintonía.
👉 Artículo completo en el primer comentario.
💥 Puedes ayudarnos a seguir haciendo periodismo incómodo en Donorbox.org/aliadas.
Vídeo | Palantir en España: el contrato opaco que mete a Silicon Valley en el corazón de Defensa
Defensa entregó a una empresa nacida en el ecosistema de la CIA una pieza sensible de la inteligencia militar española, sin publicidad, con una sola oferta y bajo una capa de secreto que huele demasiado a negocio blindado.
Vídeo | Palantir en España: el contrato opaco que mete el tecnofascismo en Defensa
Mientras nos hablan de modernización, eficiencia y seguridad, el Estado español abre la puerta de su inteligencia militar a una de las empresas más vinculadas al negocio global de la vigilancia, la guerra y el poder algorítmico. Te lo contamos en #ReportajesSR. Presentado por Patricia Salvador.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir