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Decenas de miles alzan la voz contra el extractivismo y la amenaza sobre el Río Ulla.
La Plaza del Obradoiro, emblema del casco histórico de Santiago de Compostela, fue el epicentro de una movilización histórica. Decenas de miles de gallegas y gallegos, procedentes de todas las comarcas, ocuparon este domingo las calles para rechazar la instalación de la macrocelulosa de Altri en Palas de Rei (Lugo). La protesta, marcada por un ambiente festivo y multitudinario, simbolizó con una tela azul de decenas de metros el río Ulla, amenazado por los vertidos de residuos químicos que generaría esta planta.
El Consello da Cultura Galega ya alertó en un informe de que el proyecto implicaría 62 toneladas de residuos químicos anuales que terminarían en el Ulla, poniendo en peligro no solo este río, sino también la Ría de Arousa, clave para el marisqueo y la biodiversidad gallega. Organizaciones en defensa del litoral, asociaciones culturales y representantes de sectores afectados participaron en la protesta, en la que las críticas al “extractivismo colonial” de Altri fueron un eje central.
“Rueda recúa, a auga non é túa”, corearon miles de voces. Desde el escenario montado en el Obradoiro, portavoces de diferentes colectivos remarcaron que los beneficios económicos no justifican la destrucción de un ecosistema clave para Galicia.
El escritor lucense Lois Pérez, en el acto final, resumió el sentir de la protesta: “La revolución posible es conservar nuestro patrimonio natural”. Sin embargo, no faltaron las ironías dirigidas a los medios oficiales. “Mañana en TVG dirán que hubo una misa multitudinaria”, apuntó el presentador, subrayando la manipulación informativa y los publirreportajes que han inundado la prensa en favor del proyecto.
IMPACTO SOCIAL Y POLÍTICO: ENTRE EL APOYO POPULAR Y EL SILENCIO INSTITUCIONAL
Mientras líderes políticos como Ana Pontón (BNG) y representantes de Sumar y Podemos caminaban junto a las miles de personas asistentes, el Partido Socialista brilló por su ausencia. El líder del PSdG, Gómez Besteiro, evitó pronunciarse, dejando un vacío significativo en una movilización que también señala al gobierno gallego. Alfonso Rueda, presidente de la Xunta, ha sido duramente criticado por su papel como facilitador de un proyecto que, según el BNG, amenaza 8.000 empleos directos ligados al rural y al mar.
La presión social parece aumentar a medida que se acerca el dictamen de la Xunta sobre el proyecto GAMA de Altri. Sin embargo, la compañía portuguesa no ha dudado en responder, eligiendo la jornada de la manifestación para lanzar un comunicado. Alegaron que su proyecto cumple “los más altos criterios de sostenibilidad” y destacaron que no hay pruebas de incumplimiento normativo según la Comisión Europea. El texto fue recibido con abucheos masivos.
Frente a los argumentos de la empresa, la realidad es que Galicia ha sido un laboratorio de políticas extractivistas durante décadas. Desde la mina de Touro hasta la destrucción de las fragas del Eume, los conflictos medioambientales han ido en aumento. La macrocelulosa de Altri, lejos de ser una excepción, representa una vuelta de tuerca más en la mercantilización de los recursos naturales gallegos.
Mientras el presidente de la Xunta sigue defendiendo el proyecto como una inversión estratégica, las calles de Santiago dejaron claro este domingo que una buena parte de la ciudadanía rechaza vender su futuro por la promesa de una industrialización que solo enriquece a unos pocos.
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