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Trabajo abre un expediente a Mercadona tras la denuncia de un sindicato
Mercadona se ha visto envuelta de nuevo en una polémica debido a su oscurantista método que utiliza en la relación con sus empleados, principalmente en lo que se refiere a su peculiar sistema para evaluar y amonestar, que utilizaría para el despido.
La Inspección de Trabajo considera que Mercadona amonesta a su plantilla de manera encubierta y sin seguir el procedimiento previsto en el Estatuto de los Trabajadores para las sanciones disciplinarias. Al contrario, Inspección advierte de que Mercadona sigue criterios arbitrarios y “a conveniencia” para fijar sanciones con las que justifica el despido de trabajadores.
Por ello, según informa Economía Digital Galicia, Trabajo habría abierto un expediente sancionador a la compañía de Juan Roig tras al despido de una trabajadora en uno de los supermercados del grupo en A Coruña.
CIG (Confederación Intersindical Galega), decidió presentar una denuncia alertando de la «indefensión» que sufren sus empleados frente a las «actas de reprimenda y de compromiso» de la compañía. Estas actas son apercibimientos a los trabajadores por el incumplimiento de un determinado protocolo o de los compromisos adquiridos en su puesto de trabajo.

Estas actas no son sanciones y no se entregan obligatoriamente a los trabajadores por lo que no saben “si pueden o deben impugnarlas porque no saben si es una amonestación o una mera llamada de atención sobre un aspecto que deben mejorar”. Sin embargo, según el sindicato, la cadena de Juan Roig puede considerarlas una sanción y usarlas para justificar el despido de empleados, como sucedió con el despido de la trabajadora de uno de los supermercados de A Coruña, en cuya carta de despido estas actas figuraban como sanciones.
A pesar de que la empresa insiste en que las actas no son sanciones, “lo que evidencian los actos concretos y reales es que da a las actas de compromiso y a las actas de reprimenda la consideración de sanción según su capricho y conveniencia. Y lo hace de forma encubierta, sin informar al trabajador de que lo que está recibiendo es una sanción por una falta disciplinaria, sin informarle de la tipificación de la falta ni si se trata de leve, grave o muy grave”, dice la resolución de Trabajo.
Además, los trabajadores de Mercadona son continuamente evaluados y los incrementos salariales y el plus de le empresa en el mes de marzo, mes en el que pueden llegar a triplicar su remuneración, dependen de las valoraciones que hacen los superiores de cada empleado. Según la CIG, esta metodología supone un “chantaje” a los trabajadores, los somete a una “presión brutal” y fomenta el enfrentamiento ente ellos.
Algo similar opina la Inspección de la conducta de Mercadona con las actas de reprimenda y compromiso, a las que acusa de contribuir a este clima y de «generar incertidumbre e inseguridad jurídica» y, por consiguiente, «un factor objetivo de riesgo psicosocial».
La inspectora del caso añade hasta cuatro agravantes para elevar la sanción a Mercadona: el número de trabajadores afectados, 900 en la provincia de A Coruña; el incumplimiento por parte de la cadena de supermercados del requerimiento para corregir voluntariamente su conducta; la indefensión generada a la plantilla y la cifra de negocio de la compañía.
La resolución recoge que: «Uno no tiende a defenderse de aquello de lo que no sabe si debe defenderse, como ocurre cuando un trabajador confía razonablemente en que está siendo objeto de una llamada de atención y no de una sanción disciplinaria»
Hay más casos que hasta la Inspección de trabajo en La Coruña parecían casos aislados, pero los trabajadores al no tener conocimiento sobre la diferencia inexistente probada entre las actas y las sanciones, es imposible saber cuántos empleados más se han visto afectado por ello.
Fuentes: Yahoo, CIG, Economía Digital Galicia, Contrainformación.
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