Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
Una elefanta anciana pintada de rosa, una sesión viral y una pregunta incómoda: ¿qué estamos normalizando?
Colores llamativos, una escena que a primera vista puede parecer incluso “bonita”. Un elefante pintado de rosa, quieto, convertido en objeto visual. Funciona. Impacta. Se comparte.
Pero basta con rascar un poco. Solo un poco.
Detrás de esa imagen está Chanchal, una elefanta de 65 años. Anciana. Vulnerable. Utilizada para una sesión de fotos en India en la que su cuerpo fue cubierto de pintura. Un mes después, murió.
No es un detalle menor. No es una coincidencia irrelevante que se pueda despachar rápido. Es el contexto completo de lo que vemos y de lo que muchas veces preferimos no ver.
LO QUE NO SE VE EN LA FOTO
La fotógrafa defendió el proceso. Dijo que la pintura fue breve. Que se retiró en pocos minutos. Que no hubo daño. Es el argumento habitual: minimizar el tiempo para minimizar la responsabilidad.
Pero el problema no es solo cuánto dura.
Es que ocurra.
Los tintes, incluso los considerados “seguros”, pueden provocar irritaciones cutáneas, reacciones alérgicas y estrés en animales. Más aún en ejemplares de edad avanzada, con sistemas inmunológicos más frágiles y menor capacidad de adaptación. No hablamos de una superficie inerte. Hablamos de un ser vivo que no entiende qué está pasando.
Y luego está todo lo demás. Porque pintar no es solo aplicar color. Es inmovilizar, manipular, lavar, forzar una situación completamente ajena a las necesidades del animal. Un proceso que implica contacto constante, ruido, intervención humana invasiva. Presión física. Presión psicológica.
No hay consentimiento. No hay elección.
Solo hay utilidad.
CUANDO TODO VALE SI ES “CULTURA”
Se repite mucho. La palabra cultura como escudo. Como excusa. Como paraguas bajo el que cabe todo, incluso lo que incomoda mirar de frente.
Pero no todo es cultura. Y desde luego, no todo lo que se etiqueta como arte lo es.
Porque el arte no necesita sufrimiento para existir. No lo ha necesitado nunca.
Lo que vemos en escenas como esta es otra cosa. Es una lógica vieja: la del uso del animal como objeto, como recurso estético, como herramienta para generar impacto. Antes fue espectáculo. Hoy es contenido viral.
El formato cambia. El fondo no tanto.
Se pinta un elefante. Se clavan banderillas. Se domestica lo salvaje hasta convertirlo en imagen. Y luego se le pone nombre: tradición, cultura, arte.
Pero el nombre no cambia la realidad.
Si para que algo funcione necesitas que otro ser sufra, no es cultura.
Y quizá la pregunta no es si la escena es bonita.
La pregunta es por qué seguimos mirando sin querer ver.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
Marina Lobo cierra la temporada por todo lo alto
Marina Lobo despide la temporada de Hasta el Coño De con un programa cargado de actualidad, mala leche y verdades bastante incómodas. La lista de morosos de Hacienda vuelve a dejar nombres conocidos, deudas millonarias y mucha televisión dispuesta a ponerse del lado de quienes deben fortunas mientras al resto se nos exige pagar hasta el último céntimo.
También hay justicia española en estado puro: causas que se archivan cuando afectan al poder, órdenes de busca que no parecen tener demasiada prisa y una ultraderecha obsesionada con pintar bancos arcoíris porque la existencia ajena les provoca un cortocircuito emocional.
Un cierre de temporada con Marina Lobo, Remolachers, indignación bien dirigida y el recordatorio de siempre: aquí se cuenta la actualidad desde el lado de quienes no tienen plató, apellido ni despacho amigo.
Regresamos en septiembre.
Este domingo estrenamos la segunda parte del reportaje sobre la batalla cultural de la ultraderecha
A las 15.00, Spanish Revolution publica la continuación de su análisis sobre extrema derecha, odio dirigido y falsa rebeldía ultra. Este domingo a las 15.00 se estrena en el canal de YouTube de Spanish Revolution la segunda parte de nuestro reportaje sobre la extrema derecha…
España empieza a cerrar la puerta a Palantir: Spanish Revolution ya advirtió del peligro
Moncloa habría pedido a empresas públicas y participadas por la SEPI que eviten nuevos contratos con el gigante estadounidense. En nuestro #ReportajeSR ya contamos cómo Palantir había entrado en el corazón del sistema de inteligencia militar español mediante un contrato opaco, sin publicidad y con una sola oferta.
Marina Lobo cierra la temporada por todo lo alto
Marina Lobo despide la temporada de Hasta el Coño De con un programa cargado de actualidad, mala leche y verdades bastante incómodas. La lista de morosos de Hacienda vuelve a dejar nombres conocidos, deudas millonarias y mucha televisión dispuesta a ponerse del lado de quienes deben fortunas mientras al resto se nos exige pagar hasta el último céntimo.
También hay justicia española en estado puro: causas que se archivan cuando afectan al poder, órdenes de busca que no parecen tener demasiada prisa y una ultraderecha obsesionada con pintar bancos arcoíris porque la existencia ajena les provoca un cortocircuito emocional.
Un cierre de temporada con Marina Lobo, Remolachers, indignación bien dirigida y el recordatorio de siempre: aquí se cuenta la actualidad desde el lado de quienes no tienen plató, apellido ni despacho amigo.
Regresamos en septiembre.
Vídeo | Génova recuerda: el fascismo no se normaliza, se frena
Génova sabe muy bien que el fascismo no se “normaliza”: se frena. El 30 de junio de 1960, la ciudad se levantó contra el Movimiento Social Italiano, heredero político del régimen de Mussolini, cuando pretendía celebrar allí su congreso.
Aquella protesta no fue una anécdota. Fue una advertencia histórica. La presión popular obligó a cancelar el congreso y convirtió a Génova en símbolo antifascista.
Hoy, la ciudad vuelve a la calle contra la ultraderecha de Meloni. Porque la memoria no es nostalgia: es defensa propia.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir