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Cuatro años después del apocalipsis anunciado, los datos desmienten a quienes convierten la economía en espectáculo ideológico
Durante años, ciertos canales han convertido la economía en un producto de consumo rápido, emocional y, sobre todo, rentable. No importa tanto acertar como generar clics. No importa tanto explicar como impactar. El problema no es equivocarse. El problema es construir relatos deliberadamente alarmistas para influir políticamente mientras se monetiza el miedo.
El vídeo publicado el 30 de mayo de 2022 por el canal VisualEconomik prometía una narrativa clara: España se dirigía a la quiebra, el euro estaba en peligro y una crisis comparable a la de 2008 era inminente. No era una hipótesis prudente. Era un relato apocalíptico presentado como certeza. “No estamos exagerando”, afirmaban tras describir un escenario de colapso institucional, impago de pensiones y caída del sistema financiero.
Cuatro años después, ese escenario no solo no se ha materializado. Es que ha ocurrido lo contrario. Y ahí es donde la hemeroteca, ese archivo incómodo que no se puede manipular, actúa como un espejo incómodo para quienes juegan a ser analistas sin asumir las consecuencias de sus errores.
Porque no hablamos de matices. Hablamos de predicciones categóricas que fallaron en todos los puntos clave. Y eso obliga a una pregunta incómoda: ¿eran análisis fallidos o piezas de propaganda con objetivo político?
El propio economista Eduardo Garzón lo plantea sin rodeos. No es una cuestión de error técnico. Es una cuestión de intencionalidad. Desgastar a un gobierno, construir un clima de miedo y atraer audiencia a través del sensacionalismo económico. Una fórmula conocida. Y rentable.
CUANDO LOS DATOS DESMONTAN EL RELATO
El núcleo del análisis de Garzón está en los datos. No en interpretaciones abstractas. En cifras concretas que contradicen el relato original.
Uno de los puntos clave del vídeo de 2022 era la necesidad de ajustar el déficit en un 3% del PIB para evitar la quiebra. Según VisualEconomik, sin ese recorte, el colapso era inevitable. Garzón revisa esa afirmación y la confronta con la realidad: ese ajuste no se ha producido y, aun así, no ha habido ninguna quiebra.
Al contrario. El déficit público ha pasado de aproximadamente -4,59% a -2,39% del PIB, no por recortes drásticos, sino por crecimiento económico y aumento de ingresos. Más actividad, más recaudación y menos desempleo. Una dinámica completamente opuesta al escenario de colapso anunciado.
Otro de los elementos que Garzón desmonta es el supuesto estancamiento económico. El vídeo utilizaba datos incompletos, cortando la serie en 2020, el año de la pandemia. Garzón señala este punto como clave. Porque a partir de ahí, explica, se producen algunos de los años de mayor crecimiento reciente.
También cae la predicción sobre el coste de la deuda. Se hablaba de una subida hasta el 3,5% como señal de crisis inminente. Garzón revisa los datos y muestra que ese nivel no se ha alcanzado. La evolución ha sido estable y sin ningún escenario de colapso financiero.
Y hay más. El relato del sur de Europa como foco de debilidad también se desmonta. Según expone, España, Portugal y Grecia han registrado crecimientos superiores a países del norte. Una inversión del discurso dominante durante la crisis de 2012, que VisualEconomik reutilizaba sin actualizar.
El resultado del análisis es contundente. No se ha cumplido ninguna de las predicciones centrales. Ni quiebra, ni ruptura del euro, ni colapso de servicios públicos.
Y ahí es donde Garzón introduce la crítica más incómoda. No hay rectificación. No hay disculpa. El contenido sigue activo. Más de 1 millón de visualizaciones siguen acumulando impacto sin ningún tipo de corrección.
Porque, como señala, cuando equivocarse no tiene coste y alarmar genera beneficios, el problema deja de ser un error y pasa a ser un modelo.
Y ese modelo no informa. Condiciona. Distorsiona. Y convierte la economía en una herramienta más de propaganda.
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