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Polémica pese a su supuesta neutralidad, Suiza fue clave para financiar la trata de esclavos
Johann Heinrich Alfred Escher vom Glas, conocido como Alfred Escher, nació en una influyente familia de banqueros y comerciantes de Zúrich. A pesar de sus orígenes privilegiados, desarrolló su carrera política alejado del camino conservador que se esperaba de él y rápidamente se convirtió en uno de los principales proponentes del liberalismo económico en Suiza.
Escher además de político también fue un emprendedor que fundó la red ferroviaria del país para que Suiza no quedara aislada de los países vecinos. El proyecto ferroviario de San Gotardo fue su mayor éxito. En 1853 fundó el Ferrocarril Suizo del Noreste, que con los años se expandió hasta convertirse en la mayor compañía ferroviaria en la Suiza de habla alemana.
Asímismo, Alfred Escher fue cofundador de la empresa Schweizerische Kreditanstalt (hoy Crédit Suisse, el segundo banco más grande Suiza), de la Schweizerische Rentenanstalt (hoy Swiss Life, la aseguradora de vida más grande de Suiza), así como del Instituto Politécnico Federal (ETH), una de las universidades más reconocidas del mundo y un hito importante en el campo de la educación y la investigación en Suiza.
Frente a la estación central de Zúrich se levanta una estatua de bronce en honor a Alfred Escher, quien fue apodado Rey Alfred Escher I debido a su influencia y poder. Ahora, un grupo está analizando el futuro de su estatua, junto con otros 25 monumentos de la ciudad de Zurich.
Tal y como recoge eldiario.es una investigación encargada por la ciudad de Zurich, para conocer el papel que tuvieron la esclavitud y el colonialismo a la hora de convertir Suiza en uno de los países más ricos del mundo, detalla que la dinastía Escher tenía una plantación de café en Cuba con más de 80 esclavos y el propio Escher participó de su venta.

Según este estudio, Zurich tenía acciones en South Sea Company, empresa británica de comercio de esclavos, y participó económicamente de la deportación de más de 35.000 personas. Suiza también participó en el comercio de esclavos y llevaron más de 170.000 africanos al continente americano. De hecho, Berna era la mayor accionista de South Sea Company.
Según eldiario.es, Marcel Brengard, uno de los historiadores que participó en la investigación, Suiza estuvo muy vinculada a la trata de esclavos a través del sector textil. “Mediante la producción de telas de algodón pintadas, conocidas como “indiennes”, Suiza fue proveedor del comercio de esclavos transatlántico”, “Las telas indiennes se vendían en África Occidental, y el dinero que salía de su venta se utilizaba para comprar esclavos”, señaló.
Tal y como explica Hans Fässler, historiador y activista que se ha dedicado a estudiar los campos de la esclavitud, los estudios (pos) coloniales, la reparación y el racismo contra los negros, las protestas por la muerte de George Floyd han generado conciencia sobre el pasado colonial de Suiza: “Black Lives Matter le dio mayor impulso a todo”.
“Los suizos estuvieron en contacto con la esclavitud de muchas formas diferentes”, “Encontramos soldados que trabajaron activamente en los barcos de la trata de esclavos, hubo ciudadanos que tenían plantaciones, funcionarios públicos, sacerdotes e incluso un capitán en la guerra civil estadounidense”, ha explicado Brengard.
“Algunos hombres que se hicieron ricos con el comercio atlántico se llevaron a sus esclavos consigo cuando regresaron a Suiza” pero «solo conocemos los casos que fueron documentados porque el esclavo pasó por algún proceso administrativo, como por ejemplo un tema legal o un bautizo”, ha añadido.
Suiza y el racismo institucional encubierto
Tras las protestas este verano contra el racismo en Suiza, en solidaridad con el movimiento Black Lives Matter ,la estudiante de doctorado Yuvviki Dioh dio un discurso en el que señaló que “en Suiza existe mucho racismo institucional encubierto”. Y añadió que las personas de color se enfrentan a distintas formas de discriminación en la sociedad suiza, desde estereotipos negativos en sus vidas cotidianas hasta ser víctimas de los perfilados raciales.
Además, en su opinión, se debería quitar la estatua de Escher, ya que no cree que «una persona que fue cómplice de la esclavitud deba formar parte de nuestros espacios urbanos” y recomienda colocarla, junto con otros objetos que atestiguan el pasado colonial de Suiza, en un museo donde pueda ser correctamente contextualizado.

El grupo BIPOC.WOC y cómo gestionar el pasado colonial de Suiza
BIPOC.WOC es un grupo que lucha contra el racismo en Suiza que explica cómo la ciudad sigue conservando edificios cuyos nombres incluyen términos peyorativos para las personas negras y un mural con una imagen racista de una persona de color, algo que debería ser eliminado.
Corine Mauch, alcaldesa de Zurich, señaló que «el colonialismo forma parte de nuestro pasado, aunque no hayamos tenido colonias. No debemos cerrar los ojos ante este hecho” y considera importante que se aborden de forma abierta los vínculos de Zurich con la esclavitud.
El historiador Fässler fundó Scores, el Comité Suizo sobre Reparaciones por Esclavitud, y ha trabajado para que Suiza sea incluida en la lista de países que deberían pagar compensaciones por esclavitud de la Comisión de Reparaciones de Caricom. “Suiza formó parte del sistema de esclavitud transatlántica y les debemos reparaciones a los descendientes de esas víctimas”, dice.
Además, ha intentado que los bancos suizos se atengan a la legislación estadounidense de revelación de vínculos con la esclavitud, aunque matiza que la participación de bancos suizos no es comparable con la de los bancos estadounidenses, en los que los esclavos eran considerados bienes y eran aceptados como garantía de préstamos.
«La participación de Suiza en la esclavitud fue sobre todo a través de individuos, comerciantes o banqueros, ya que el sistema bancario moderno todavía se estaba formando», añade.
Fuente: The Guardian – ElDiario.es
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