Irlanda golpea al negocio colonial israelí midiendo cada euro
Irlanda acaba de hacer algo que buena parte de Europa lleva años evitando: tocar, aunque sea mínimamente, el negocio que rodea a los asentamientos israelíes en territorio palestino ocupado.
La futura ley, que podría aprobarse antes de mediados de julio, prohibirá la importación de productos procedentes de los asentamientos de Cisjordania. No hablamos de una sanción devastadora. Apenas afecta a mercancías valoradas en unos 200.000 euros anuales. Y sin embargo, la reacción ha sido inmediata: presión de Israel, advertencias de congresistas estadounidenses y campañas de los lobbies empresariales.
Porque el problema nunca ha sido el dinero. El problema es el precedente.
Mientras gran parte de la comunidad internacional considera ilegales los asentamientos según el derecho internacional, la Unión Europea sigue comerciando con normalidad. Condena sobre el papel. Negocio en la práctica. Irlanda ha decidido romper parcialmente esa comodidad.
Eso sí, con límites muy claros. El Gobierno irlandés ha renunciado a incluir los servicios en la prohibición tras las presiones empresariales. Otra vez aparece la misma frontera: los derechos humanos llegan hasta donde no empiezan los beneficios de las multinacionales.
La ministra de Exteriores irlandesa ha señalado directamente el aumento de la violencia de colonos en Cisjordania y la actuación del Gobierno israelí como razones para impulsar la medida. Una acusación poco habitual en una Europa que suele refugiarse en declaraciones ambiguas mientras la ocupación avanza sobre el terreno.
Lo más revelador es que una ley con un impacto económico tan reducido haya provocado semejante ofensiva política. Quizá porque deja al descubierto una realidad incómoda: durante décadas se ha permitido que los asentamientos funcionen como si fueran una actividad económica más, cuando son una pieza central de una ocupación que la mayoría del mundo considera ilegal.
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Trumpismo teocrático: los republicanos de Carolina del Norte ya plantean legalizar asesinatos para impedir abortos
Quieren que parezca una “defensa de la vida”. Pero lo que están escribiendo en Carolina del Norte es otra cosa: una puerta legal para justificar violencia contra mujeres, personal sanitario y cualquiera que ayude a abortar.
Sí. Legisladores republicanos han presentado una propuesta que podría amparar el uso de fuerza letal para impedir abortos. No es una exageración. Está en el texto.
El trumpismo ya no discute derechos reproductivos. Está construyendo un proyecto teocrático donde el cuerpo de las mujeres deja de pertenecerles y el fanatismo religioso empieza a infiltrarse en las leyes. Primero fueron las prohibiciones. Luego los anticonceptivos. Ahora esto.
Y lo peor es que estas barbaridades nunca aparecen de golpe. Primero parecen imposibles. Después “debatibles”. Luego llegan las víctimas.
España hierve en mayo mientras los negacionistas siguen vendiendo humo climático
Mayo. Y media España ya vive como si estuviera atrapada en agosto.
No es “calorcito”. No es “lo normal”. Estamos viendo récords históricos mientras las ciudades se convierten en hornos y las noches tropicales llegan antes que las rebajas de verano. Santander a más de 37 grados. Donostia rompiendo registros de hace casi un siglo. Y todavía hay quien se ríe de la crisis climática desde un plató con aire acondicionado.
Nos dijeron que exagerábamos. Que había tiempo. Que el mercado lo arreglaría solo. Mientras tanto, las petroleras siguen ganando miles de millones y la ciudadanía aprende a sobrevivir entre incendios, olas de calor y facturas imposibles.
El problema ya no es el futuro. El problema es que el futuro ha empezado.
El trumpismo quiso convertir a Bolsonaro en un mártir de Hollywood y ha terminado destapando otro escándalo de corrupción
Hollywood. Steve Bannon. QAnon. Bolsonaro convertido en mártir cinematográfico mientras Brasil arde entre corrupción, conspiraciones y delirios mesiánicos.
Querían vender una película épica para salvar al bolsonarismo antes de las elecciones de octubre. Lo que han conseguido es otra cosa: audios filtrados, sospechas de caja B, millones opacos y una candidatura que empieza a hundirse.
La extrema derecha lleva años intentando convertir la política en espectáculo. El problema aparece cuando el guion se rompe y empiezan a aparecer las facturas.
Y esta vez las cifras son obscenas.
Vídeo | Borja Iglesias deja en evidencia al fútbol domesticado: “Lo que me pide el cuerpo difiere del protocolo” ante Trump
Borja Iglesias ha dicho algo bastante simple: que estrechar la mano de Trump le generaría un conflicto. Y con eso ya ha conseguido enfadar a toda esa gente que pide “libertad de expresión” siempre que nadie diga nada incómodo.
El problema no es el fútbol. Bueno, sí. También. El problema es esta obsesión por fabricar deportistas mudos, perfectamente patrocinables, sin opinión y sin humanidad. Robots con botas. Porque en cuanto uno habla de valores, de política o de dignidad, saltan los mismos de siempre a decir que “mezcla deporte y política”. Como si los Mundiales, la FIFA y las fotos con presidentes fueran neutrales.
Borja Iglesias no incendió nada. Ni siquiera fue especialmente duro. Pero dejó una frase que retrata perfectamente el momento: “Lo que me pide el cuerpo difiere del protocolo”.
Y ahí está todo.
Mamdani plantea 200.000 viviendas asequibles nuevas y expone cómo golpear el corazón del negocio inmobiliario
La vivienda no se arregla rezando al mercado: se arregla poniendo dinero público, suelo, normas y poder político contra quienes han convertido vivir bajo techo en una subasta permanente. LA CIUDAD QUE CONSTRUYEN LAS Y LOS TRABAJADORES NO PUEDE EXPULSARLOS El 26 de mayo, el…
Netanyahu expande la guerra en Líbano y llama seguridad a una ocupación
Netanyahu acaba de dejarlo bastante claro: el alto el fuego en Líbano vale lo que Israel quiera que valga.
Desde el 17 de abril había una tregua. Sobre el papel. Porque sobre el terreno el ejército israelí no se ha ido, sigue ocupando parte del sur de Líbano y ahora presume de ampliar operaciones, tomar “posiciones estratégicas” y reforzar una supuesta zona de seguridad dentro de territorio ajeno.
Traducción: ocupación.
Desde el 2 de marzo, la ofensiva israelí ha dejado más de 3.200 personas asesinadas y más de 1 millón de desplazadas en Líbano. Aldeas demolidas, infraestructuras civiles destruidas, nuevas órdenes de evacuación y más de 100 objetivos bombardeados en una sola noche.
Y mientras tanto, Washington mira, calcula y bendice. El Gobierno de Trump habría dado luz verde a la escalada, con una condición casi obscena: no destrozar Beirut demasiado. Como si el problema fuera la intensidad estética de la destrucción y no la destrucción misma.
Israel vuelve a repetir el guion de la ocupación de Líbano. El mismo fracaso. La misma soberbia. La misma maquinaria de guerra vendida como defensa.
El hombre que robó 1 dólar para que la cárcel le diera un médico
Robó 1 dólar para que la cárcel le diera el médico que el mercado le negó
En 2011, Richard James Verone, 59 años, entró en un banco de Carolina del Norte y pidió 1 dólar. No huyó. No llevaba arma. Se sentó a esperar a la policía. No quería hacerse rico: quería que lo detuvieran. Había perdido su empleo, no tenía seguro médico y arrastraba dos discos rotos en la espalda, artritis, dolores en un pie y un bulto doloroso en el pecho. Su plan era tan desesperado como lógico: en libertad no podía pagarse un tratamiento; en prisión, el Estado tendría que atenderle.
La historia parece absurda hasta que se mira el sistema sanitario estadounidense.
El ébola no estalla solo: guerra, expolio y recortes occidentales detrás de otra tragedia africana
Mientras Occidente levanta fronteras y discursos humanitarios, el Congo vuelve a pagar con muertos décadas de saqueo, abandono sanitario y violencia armada El ébola ha vuelto a expandirse por el este de la República Democrática del Congo. Ya hay 139 personas muertas y más de…
Trump quiere borrar al único congresista negro demócrata de Carolina del Sur y devolver el reloj político a 1897
La derecha estadounidense ya ni disimula: manipular distritos electorales para expulsar a representantes negros y blindar un poder blanco, conservador y cada vez más autoritario.
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Xbox despide a 3.200 personas: el riesgo era de los jefes, la factura es de la plantilla
Xbox acaba de confirmar la mayor reestructuración de su historia. El 6 de julio, Asha Sharma comunicó a la plantilla que la división reducirá aproximadamente 3.200 puestos durante el año fiscal 2027, con 1.600 despidos inmediatos y cuatro estudios saliendo de Xbox hacia nueva gestión. Microsoft, en paralelo, recorta unos 4.800 empleos en total, alrededor del 2% de su plantilla global. No es una anécdota. Es una purga empresarial envuelta en lenguaje de consultora.
La frase oficial es casi una confesión: “nuestro negocio hoy no es saludable”. La dirección reconoce márgenes entre 3 y 10 veces inferiores a los de negocios comparables, una base instalada menor, costes más altos y una apuesta por Game Pass, el modelo multiplataforma y una cartera más amplia de contenidos que “no creció al ritmo esperado”. Dicho sin barniz corporativo: los jefes imaginaron una máquina de crecimiento infinito, compraron estudios, multiplicaron equipos, alargaron inversiones y ahora explican que se equivocaron. Pero quienes salen por la puerta no son quienes vendieron la fantasía. Son trabajadoras y trabajadores que hicieron exactamente lo que les dijeron.
Sony quiere matar el disco: juegos digitales para ricos y propiedad de mentira
Sony ya ha puesto fecha al entierro del formato físico. En su propia web de PlayStation avisa de que, desde enero de 2028, los nuevos juegos lanzados para PlayStation se podrán comprar en PlayStation Store y en tiendas, pero solo en formato digital. Los discos de juegos publicados antes de esa fecha seguirán funcionando, sí. Ese matiz importa. Pero el camino está marcado: el futuro que Sony quiere vender no cabe en una estantería, cabe en una cuenta, en una contraseña, en un servidor y en unas condiciones de uso que casi nadie lee porque están escritas precisamente para que casi nadie las lea.
La compañía lo presenta como adaptación al consumo. Reuters informó el 1 de julio de que Sony dejará de producir discos físicos para los nuevos lanzamientos de PlayStation desde enero de 2028, en un giro que llega después de que cerca del 80% de sus ventas completas de juegos en el año fiscal 2025 fueran digitales. La cifra parece aplastante. Lo digital ya domina. Pero una cosa es que millones de personas compren digital porque es cómodo, porque hay rebajas puntuales o porque las empresas empujan el mercado hacia ahí; otra muy distinta es convertir esa tendencia en una jaula.
Organizaciones sociales señalan a Indra por engordar con el negocio de la guerra
La campaña Desarmando Indra llevó el 30 de junio a la Junta General de Accionistas una denuncia incómoda: la empresa crece mientras crecen el rearme, las fronteras militarizadas y el genocidio contra el pueblo palestino. INDRA, BENEFICIOS Y ARMAS: EL NEGOCIO QUE SIEMPRE ENCUENTRA PRESUPUESTO…
Vídeo | Multar una jota
Empieza San Fermín. Y por aquí, ya se sabe, entusiasmo poco: lo del maltrato animal no se tapa con pañuelo rojo ni con tradición de postal. Pero entre el ruido, el alcohol, los toros y la liturgia turística también pasan cosas que merecen mirarse con atención. Como lo que ocurrió el año pasado, cuando miembros del Sindicato de Vivienda de Pamplona y Comarca cantaron una jota reivindicativa contra los desahucios. Una jota. Una canción popular. Cultura en la calle diciendo algo tan básico como que echar a la gente de su casa es una violencia social.
Pues bien: les han multado con 1.800 euros. No por romper nada. No por agredir a nadie. No por impedir nada. Por cantar. Y aquí está el precedente peligroso: cuando una expresión cultural en el espacio público puede acabar convertida en sanción administrativa, lo que se está castigando no es una conducta peligrosa, sino un mensaje incómodo. Hoy es una jota contra los desahucios. Mañana puede ser una pancarta, una performance, una copla, un mural o una consigna en una plaza.
Vídeo | La ciudad contra los pájaros
¿En qué momento una ciudad decide que el problema no es el cemento, ni el calor, ni la falta de árboles, sino los pájaros? En Rafaela, Santa Fe, Argentina, han colocado redes en la copa de los árboles para impedir que las aves se posen y ensucien las calles. Redes en los árboles. Porque parece que la naturaleza solo es bienvenida si no mancha, no canta demasiado y no molesta al comercio. Todo muy moderno, muy ordenado, muy limpio. Limpio de vida, básicamente.
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