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El grupo neonazi Bastión Frontal nació en un barrio obrero, el de San Blas en Madrid, durante el confinamiento por el coronavirus.
Este sábado se ha celebrado una manifestación en la que decenas de personas pedían la derogación de las leyes que permiten la privatización de la sanidad y rechazar el cierre de centros sanitarios. Convocadas por la Coordinadora Anti Privatización de la Sanidad, las protestas se han llevado a cabo en más de medio centenar de ciudades españolas.
La marcha quedó empañada cuando al inicio de la misma una veintena de personas de ideología neonazi han intentado incorporarse a la misma para reventarla al grito de «el judío es el culpable». Los violentos lucían en su indumentaria el logotipo de Bastión Frontal, una organización neonazi conocida por haber protagonizado agresiones racistas contra un colectivo de jóvenes migrantes en San Blas.
El grupo nazi se define a sí mismos como “una organización juvenil” que surge ante la ausencia de “movimientos de vanguardia” dentro de la llamada extrema derecha. Bastión Frontal nace en un barrio obrero, el de San Blas en Madrid, durante el confinamiento por el coronavirus. Aseguran contar con un centenar de miembros activos “de entre 15 y 25 años, gente de barrio, humilde, jóvenes de clase trabajadora”, según su portavoz, un estudiante de 19 años llamado Rodrigo.

Bastión Frontal y los menores
El nombre de Bastión Frontal empezó a sonar el pasado miércoles 14 de octubre, cuando organizó una protesta contra la presencia de menores extranjeros no acompañados en el distrito madrileño de San Blas-Canillejas, en Madrid. Al grito de “San Blas será la tumba de los MENAS”, entre otros insultos y amenazas, un centenar de simpatizantes del grupo recorrieron varias calles hasta llegar a dos pisos tutelados ubicados en el barrio de Rosas.
Una vez allí, las consignas amenazantes se convirtieron en una impactante petición a los menores que les observaban desde sus ventanas: “no nos mires, tírate.” El origen de semejante alarde de violencia verbal se remonta al pasado martes 13 de octubre, según informó el diario ABC, cuando varios integrantes de Bastión Frontal pretendieron enfrentarse a un grupo de jóvenes magrebíes en las inmediaciones de estos pisos.
Aunque la Policía Nacional intervino para evitar el conflicto, el día terminó con cuatro detenidos, uno de ellos de 17 años y origen magrebí, acusados de agredir gravemente a dos integrantes, presuntamente, del grupo de extrema derecha.

Bastión Frontal y las mentiras en redes sociales
La policía sabe quiénes son Bastión Frontal y les sigue la pista desde que en mayo crearon su cuenta de Twitter y en junio colgaron su primer vídeo, en el que dicen recordar a un joven sueco presuntamente fallecido “al tratar de evitar la violación de una niña de 14 años por parte de un refugiado”. Desde entonces han librado su cruzada contra los menores extranjeros no acompañados, y son las manifestaciones que han promovido en contra de esos menores inmigrantes y de los centros que les acogen las que han llevado a la Fiscalía a denunciarles por un presunto delito de odio.
La Policía Local de Madrid también informó de que el grupo había publicado en sus redes sociales una fotografía de un menor migrante acusándolo de ser el autor de la violación de una menor el día 12 de octubre, “cuando ya eran conocedores de que el responsable de la agresión sexual no pertenencía a dicho colectivo”.
Las redes sociales su principal frente de acción, aunque en Twitter cuentan con menos de 5.000 seguidores. “Somos gente joven con un presupuesto muy limitado”, dicen en declaraciones a El País.

Bastión Frontal explica su surgimiento como una consecuencia de la desestructuración del colectivo Hogar Social y el auge de Vox. “A nosotros Vox no nos representa, aunque podamos compartir algunos de los puntos de su programa; ellos son constitucionalistas y el constitucionalismo promueve la “partidocracia” y no defiende los intereses del pueblo sino los de los partidos”, resume Rodrigo su portavoz a El País.
Fuentes: El País, Al Descubierto y El Salto
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