Los Pujol, el tiempo y la impunidad: cuando la justicia llega tarde y el relato llega antes
La maquinaria institucional ha tardado once años en llegar al banquillo y solo unos meses en devolver respetabilidad al patriarca.
Cómo la condena al fiscal general intenta blindar al novio de Ayuso
El Supremo abre una grieta judicial que la derecha mediática ya explota como si fuera un salvoconducto. UNA CONDENA QUE NO RESUELVE LAS CAUSAS Y QUE AYUSO DESPLIEGA COMO ARMA POLÍTICA La escena ocurrió hace apenas dos semanas. En la Sala de lo Penal del…
Los siete jueces que han decidido el futuro del fiscal general
La sentencia contra Álvaro García Ortiz no es solo un fallo judicial. Es un nuevo capítulo en la larga batalla por el control del poder en España.
¿Hasta dónde llegan los tentáculos de la derecha?
La sentencia del Supremo no solo absuelve un relato, lo instala en el centro del poder.
Qué significa realmente la sentencia del Tribunal Supremo
Una resolución que consolida un giro histórico: la derecha judicial logra sentar en el banquillo al Estado que debía controlar los abusos de poder
Lo impensable en la cúpula judicial
Un país que vive entre la sospecha y la impunidad acaba pagando un precio político que nadie reconoce en voz alta.
Boicot desde Euskal Herria a Spotify: cuando la música decide dejar de financiar la guerra
Un gesto cultural que desarma la impunidad del negocio bélico.
Las mentiras de Mazón llevan a la jueza de la dana a pedir sus declaraciones en el Congreso
El president quiso reescribir la DANA. La jueza le recuerda que hay muertes, documentos y llamadas rechazadas.
Dos jueces reclaman por cuarta vez que el rey Felipe renuncie a su inviolabilidad
Un país que celebra cincuenta años sin dictador no puede permitirse un jefe del Estado blindado frente a la ley
La reforma que desnuda el chiringuito mediático de Ayuso
Cuando la publicidad institucional se convierte en un cajero automático para medios amigos, la democracia deja de ser un espacio público y pasa a ser un negocio privado.
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Luciana Gatti entra en política porque el Congreso brasileño está legislando la catástrofe
Luciana Gatti lleva más de 30 años estudiando la Amazonia y los gases que aceleran el calentamiento global. Es investigadora principal del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil, el INPE, y coordina su Laboratorio de Gases de Efecto Invernadero. No es una tertuliana reciclada, una celebridad buscando foco ni una profesional de la política fabricada en un despacho. Es una científica que ha dedicado décadas a medir cómo uno de los mayores reguladores climáticos del planeta está dejando de funcionar.
Ahora ha decidido presentarse al Congreso.
Gatti anunció el 13 de julio su precandidatura a diputada federal por São Paulo dentro del Partido Socialismo y Libertad, el PSOL. Las candidaturas deberán registrarse oficialmente antes del 15 de agosto y la primera vuelta de las elecciones brasileñas se celebrará el 4 de octubre. Su objetivo es llevar la ciencia al lugar donde se aprueban las leyes que están acelerando el desastre. Porque publicar investigaciones sirve de poco cuando quienes legislan las ignoran, las niegan o directamente trabajan para las empresas responsables.
Ecuador abandona la Amazonia al oro ilegal y deja solos a quienes la protegen
La Amazonia ecuatoriana está siendo devorada por la minería ilegal mientras el Estado llega tarde, responde a medias o directamente mira hacia otro lado. Retroexcavadoras, dragas, campamentos clandestinos y grupos armados avanzan sobre territorios indígenas y áreas protegidas. Frente a ellos, 598 guardaparques abandonados a su suerte, sin capacidad legal para incautar maquinaria y sin medios para enfrentarse a organizaciones que llevan fusiles.
En el Parque Nacional Sumaco Napo-Galeras, varios trabajadores fueron interceptados durante una inspección por hombres fuertemente armados que afirmaron proporcionar seguridad a los mineros. Les quitaron los teléfonos, el GPS y la cámara. Quienes debían representar la autoridad ambiental terminaron desarmados, retenidos y obligados a explicar qué hacían dentro del espacio que estaban protegiendo. Los delincuentes pedían cuentas a los guardaparques y no al revés.
Ayuso convierte la cultura madrileña en un photocall pagado con dinero público
La política cultural de Isabel Díaz Ayuso tiene una regla bastante sencilla: para las creadoras y creadores corrientes existen formularios, convocatorias, límites presupuestarios y meses de espera; para las celebridades dispuestas a promocionar Madrid y posar junto al poder aparecen patrocinios millonarios, espacios públicos y contratos diseñados específicamente para ellas.
No es mecenazgo. Tampoco es una defensa desinteresada de la cultura. Es dinero público utilizado para comprar prestigio, propaganda turística y fotografías institucionales. La obra artística queda reducida a soporte publicitario y las administraciones se comportan como una agencia de representación financiada por las y los contribuyentes.
Nacho Cano fue durante años el mejor ejemplo de este modelo. Ahora Woody Allen recoge el testigo con un proyecto que recibirá 3 millones de euros de la Comunidad y del Ayuntamiento de Madrid. Dos nombres famosos, dos operaciones presentadas como apoyo cultural y una misma lógica: socializar el coste para que el beneficio político y empresarial quede en pocas manos.
15.000 personas ya han visto cómo la fe se convierte en poder
El último ReportajeSR analiza cómo determinados sectores del evangelismo conservador dejaron de limitarse a los templos para convertirse en una maquinaria política al servicio de la extrema derecha. De Trump a Bolsonaro, de Milei a Vox: redes comunitarias, guerras culturales, dinero, medios y religión convertidos en infraestructura electoral.
Presentado por Léa Gugelmann, el reportaje ya ha superado las 15.000 visualizaciones desde su estreno. Porque para entender el auge de la extrema derecha no basta con mirar a sus candidatos: también hay que observar quién construye sus discursos, moviliza sus bases y presenta el autoritarismo como una misión divina.
Vídeo | Sadismo en primera persona
Un turista graba el encierro de San Fermín como si estuviera en una atracción. Adrenalina, golpes, risas y animales convertidos en decorado para conseguir un vídeo viral. No está viviendo una tradición: está consumiendo sufrimiento como entretenimiento.
Además, corre con una cámara cuando está prohibido hacerlo, poniendo en peligro a quienes tiene alrededor. La turistificación añade otra capa de irresponsabilidad a una barbaridad ya normalizada: venir, beber, molestar, jugar con la vida ajena y marcharse con unos cuantos clics. El sadismo también se graba en primera persona.
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