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La ultraderecha aprovecha el altavoz de internet para difundir y coordinarse
Con las cuentas de Donald Trump bloqueadas en Twitter y Facebook, muchos de sus seguidores se dirigieron a Parler, una red social con dos años de vida y paraíso de la ‘alt-right’, los negacionistas y fans de los movimientos QAnon. En julio de 2020, el sitio tenía 2,8 millones de usuarios, muchos de los cuales se unieron a mediados de 2020.
Sus creadores la definen como una red social donde «hablar libremente», es un nicho de personas han sido excluidas de las principales redes sociales o que se oponen a sus políticas de moderación de contenidos. Nació como alternativa a Twitter y muchos españoles se han lanzado a curiosear, incluidos políticos como la diputada del PP Beatriz Fanjul, Santiago Abascal, de la ultraderecha de Vox, o el ex de varios partidos Juan Carlos Girauta.
Sin embargo, la web de Parler ya no funciona. El 8 de enero de 2021 fue retirada de la tienda de aplicaciones Android, tras acusaciones de haber sido utilizada para organizar el asalto al Capitolio de los Estados Unidos. Apple también eliminó la aplicación de su tienda, tras solicitar una mejora en el sistema de moderación de contenidos.
Su CEO ha explicado que es probable que estén bloqueados más tiempo de lo esperado al ser avisado por Amazon, que prestaba servicio de alojamiento para la aplicación, de que no podían proporcionar servicios a un cliente que no puede identificar y eliminar de manera eficaz el contenido que fomenta o incita a la violencia contra otros.
Las redes sociales y foros de la extrema derecha
Tal y como recoge El Confidencial, el informático madrileño Marcelino Madrigal, uno de los expertos en redes sociales que mejor conocen los pasos de estos sectores de ultraderecha, señala que: «Claro que explotan redes como Parler o Gab, pero en realidad lo hacen más por apuntalar sus bases más fanáticas que como movimiento definitivo. Hay una reflexión muy básica y que desmonta todo este movimiento, si tienes tan claro que hay que irse a Parler y que su modelo es el futuro, ¿por qué no cierras tu cuenta de Twitter?»
En su opinión, el objetivo no es otro que «buscan estar donde haya gente, ni más ni menos, y sean como sean sus políticas de moderación de contenidos».
Telegram
En Telegram, la ultraderecha se moviliza, coordina y mueven sus contenidos con más libertad. «Es su mejor arma para organizarse, coordinarse y chatear sin mucha vigilancia, aunque todos sabemos que la moderación ahí también existe. Es una red muy potente para las comunidades y la aprovechan, hay decenas de grupos, con miles de miembros», comenta Madrigal.
El uso masivo de Telegram por la ultraderecha en España responde a momentos como el vivido al inicio de la pandemia, cuando una campaña apoyada por Vox llegó a insinuar que el Gobierno controlaba WhatsApp y que todo el mundo debía irse a Telegram, continúa el informático.
Telegram es el lugar en el que empiezan muchas de las campañas y acciones que realizan. Hay grupos que se coordinan para tumbar perfiles en redes, para convertir algo en tendencia o para difundir determinados contenidos de forma organizada, añade.
Tras lo ocurrido en el Capitolio, muchas redes se han tomado bastante en serio la lucha contra estos movimientos de ultraderecha y han redoblado sus esfuerzos para controlar los mensajes que se salten sus normas, pero sigue sin ser suficiente.

«En Twitter, muchos perfiles siguen campando a sus anchas, y a pesar de que dicen estar combatiéndolos, en Facebook te encuentras aún numerosos grupos y páginas que defienden, por ejemplo, el fraude en las elecciones de EEUU. Y lo mismo ocurre en YouTube o en Instagram».
Youtube
YouTube también se ha convertido en un agujero para negacionistas, ultraderecha y ‘alt-right’. Según el experto, no hay ningún tipo de oraganización ni similar, solo se trata de lanzar mensajes y lograr que alguno cale: «Nada aquí es casual y si te pones a mirar en los distintos países, en todos y cada uno la ‘alt-right’ funciona casi igual. Con particularidades, pero se calcan, defienden sus negocios siguiendo lo que ha funcionado en otras partes. Lo hemos visto con todo lo referente al covid, con las elecciones, con la inmigración, con la deslegitimación del sistema…».
Gab
Muchos señalan a Gab, una copia de Twitter, como la gran apuesta en todo esto. Su número de usuarios ha crecido en unos 600.000 tras la caída de Parler. La plataforma no depende supuestamente de ninguna compañía externa.
En dicha plataforma la comunidad de la ultraderecha de Vox es grande, El Diestro, medio claramente trumpista, lo tienen como plataforma de cabecera y el propio Santiago Abascal presumió este fin de semana de tener allí cuenta oficial.
Foros ultras
En esta lista podemos añadir también nuestros foros patrios como Forocoches o Burbuja.info, espacios se rigen por la normativa española. «Los utilizan y muchos grupos relacionados con estos movimientos nacieron en estos ‘sites’, pero no pueden pasarse porque al final, y no sería la primera vez, la Policía o la Guardia Civil puede avisar a cualquiera de los dueños de estos espacios y obligarles a dar información sobre diferentes cuentas. Pasó en el caso de la Manada, por ejemplo», explica Madrigal.
TikTok, Twich o DLive
En los nuevos espacios como TikTok o Twitch también aparece la ultraderecha. Y aunque la propaganda política y la normativa sobre los mensajes son mucho más estrictas en estas redes, hacen lo posible por colar sus mensajes.
Dos líderes de la ‘alt-right’, Nick Fuentes y Baked Alaska, utilizaron la app DLive para contar en directo todo lo que estaba ocurriendo en el asalto al Capitolio. Tras lo ocurrido, la ‘app’ respondió diciendo que borraría todo lo relacionado con este asalto, pero fueron muchos los que lo acabaron criticando.
Según Madrigal, estas nuevas redes instantáneas, con contenidos en directo y poco perseguibles, son el futuro y se la ultraderecha se adaptará a ellas. «Ya empezamos a ver cómo explotan Discord, TikTok o Twitch, zanja.
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