Vídeo | Estrenamos reportaje contra la guerra cultural de la ultraderecha
Spanish Revolution estrena la primera parte del reportaje “¿Puede la ULTRADERECHA ganar la BATALLA CULTURAL?”, presentado por Patricia Salvador. Y la pregunta no es menor. Tampoco es una provocación para redes. Es una advertencia política en mitad de una época en la que la extrema derecha ya no necesita presentarse siempre con el uniforme completo. A veces le basta con hablar de “libertad”, “familia”, “patria”, “seguridad” o “sentido común” mientras va vaciando esas palabras de contenido democrático.
Bolivia: cuando el pueblo protesta, el Gobierno de Rodrigo Paz lo llama terrorismo
Bolivia lleva 46 días en una crisis social abierta contra el Gobierno de Rodrigo Paz. No son dos marchas aisladas, ni una rabieta sectorial, ni una protesta de trámite para llenar titulares. Son más de seis semanas de movilizaciones, bloqueos, detenciones, acusaciones cruzadas y una tensión política que el Ejecutivo ha decidido administrar como se administran las crisis desde la derecha: dejando que el conflicto se pudra mientras se criminaliza a quienes protestan.
De De la Espriella a Alvise: cuando el esperpento se vuelve programa político
Hay una pregunta incómoda que atraviesa España, Colombia y buena parte del mundo: por qué tanta gente acaba votando a quienes parecen salidos de una parodia grotesca de la política. No hablamos de personajes excéntricos sin consecuencias. Hablamos de dirigentes, candidatos y agitadores que convierten la democracia en plató, la rabia social en mercancía y el miedo en papeleta. De Abelardo De la Espriella a Alvise Pérez hay un hilo evidente: la política convertida en espectáculo para vender autoridad sin ofrecer justicia.
El PP convierte el Senado en una máquina de desgaste contra el Gobierno
El 5 de noviembre de 2023, Alberto Núñez Feijóo dejó una frase que no era un eslogan. Era un programa de combate institucional: “Vamos a defender a España desde el Senado, desde los ayuntamientos y desde las autonomías”. Cuatro días después, el 9 de noviembre, el PP usó su mayoría absoluta en la Cámara Alta para reformar el reglamento y darle más poder a la Mesa del Senado sobre los tiempos legislativos. No era técnica parlamentaria. Era artillería.
Desde entonces han pasado 31 meses. En ese tiempo, el PP ha vuelto a tocar la normativa del Senado otras tres veces para aumentar su capacidad de influencia. Pero el verdadero salto está en otro lugar: las comisiones de investigación. Ahí se ve el método. Ahí se ve la operación. En menos de tres años, el PP ha impulsado siete comisiones en el Senado. Exactamente las mismas que se habían desarrollado en los 38 años anteriores.
Entramos en la semana judicial que busca convertir la política en un banquillo permanente
Begoña Gómez, Mercedes González y Zapatero encadenan una agenda de tribunales y Senado que llega en pleno estallido del ‘caso Leire’ y con la derecha oliendo sangre.
Vídeo | La batalla cultural ultra no empezó ayer: nuevo #ReportajeSR este domingo 14
El domingo 14, a las 15:00, estrenamos en nuestro canal de YouTube un nuevo #reportajesr: “Cómo la extrema derecha está ganando la batalla cultural”. La primera parte lleva un título que debería funcionar como advertencia: “Esto no empezó ayer”.
El reportaje, presentado por Patricia Salvador y dirigido por Lea Gugelmann, periodistas de Spanish Revolution, ya está disponible de forma anticipada para suscriptoras y suscriptores del canal.
Porque sí, la extrema derecha no empieza siempre gritando censura, deportaciones, recortes o mano dura. A veces empieza antes. Mucho antes. Empieza alterando el lenguaje. Empieza llamando “libertad” al privilegio de quienes más tienen. Empieza llamando “familia” a un modelo único y obediente. Empieza llamando “patria” a una frontera moral. Empieza llamando “sentido común” a una agenda profundamente reaccionaria.
Los gobiernos PP-Vox cuestan derechos: donde mandan juntos, la ciudadanía retrocede
No es una hipótesis. No es una exageración de campaña. No es el miedo preventivo de la izquierda. Donde PP y Vox han gobernado juntos, los derechos han retrocedido. Punto. Los últimos acuerdos alcanzados en Extremadura, Aragón y Castilla y León no son una novedad inocente ni una simple reedición parlamentaria. Son la vuelta al mismo laboratorio reaccionario que ya funcionó entre 2022 y 2024 en cinco comunidades autónomas: Extremadura, Aragón, Castilla y León, País Valencià y Región de Murcia.
El PP intenta venderlo como estabilidad. Vox lo llama “prioridad nacional”. La ciudadanía acaba pagando la factura. Y no precisamente en abstracto. La paga con leyes de memoria mutiladas, políticas de igualdad recortadas, censura cultural, ataques a las personas LGTBIQ+, desprecio a las lenguas propias, hostilidad hacia las personas migrantes y una obsesión casi folclórica por financiar la tauromaquia mientras se recorta en cooperación, sindicatos o cultura.
Feijóo no se atreve con la moción y espera que los jueces hagan el trabajo sucio
El Partido Popular ha descubierto, otra vez, que una moción de censura no se gana con titulares, tertulias y sobreactuación de bancada. Hace falta tener votos. Y Alberto Núñez Feijóo no los tiene. Por eso Génova ha dejado enfriar la idea de tumbar a Pedro Sánchez con una moción instrumental y ha optado por una estrategia mucho más cómoda: esperar sentado a que la maquinaria judicial le haga el camino que no consigue hacer en el Congreso.
No es valentía política. Es cálculo. Y bastante cobarde.
La Fiscalía desmonta el caso contra David Sánchez y señala el festival de conjeturas del PP y la ultraderecha
La Fiscalía ha puesto nombre al método: conjeturas. Cuando no aparece la prueba, se invoca el apellido. Cuando no hay delito, se agita el parentesco. Y cuando los testigos contradicen el relato, se les ataca. El caso contra David Sánchez llega a su recta final con la acusación debilitada, la UCO cada vez más sola y una derecha que parece haber confundido los juzgados con un plató de televisión.
Isabel Allende avisa del avance autoritario: “La democracia se pierde mucho antes de que la gente quiera verlo”
Isabel Allende no habló como una escritora famosa dando lecciones desde un sillón cómodo. Habló como alguien que vio cómo una democracia podía derrumbarse en cuestión de horas. Y eso cambia el tono de todo.
“La democracia es mucho más frágil de lo que creemos y solamente se aprecia cuando se pierde”. La frase debería estar abriendo informativos cada noche mientras medio mundo normaliza discursos autoritarios, odio disfrazado de opinión y políticos que juegan con los derechos humanos como si fueran fichas electorales.
Allende recordó cómo Chile perdió la democracia “en 24 horas”. Pero advirtió de algo todavía más peligroso: a veces no desaparece de golpe. A veces se pudre lentamente. Poco a poco. Desde dentro. Royendo las instituciones, el periodismo, la justicia y la convivencia mientras mucha gente sigue diciendo que exageramos.
Y tiene razón.
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Más de medio millón de personas ya han visto nuestro vídeo sobre cómo los centros de datos de la IA nos están dejando sin agua
Más de medio millón de personas han visto ya nuestro vídeo sobre el verdadero coste de los centros de datos de la inteligencia artificial. Más de medio millón. Y no lo han visto porque el asunto sea una curiosidad tecnológica ni porque les interese saber cómo funciona un servidor. Lo han visto porque cada vez más gente entiende que esa cosa aparentemente abstracta llamada IA tiene una existencia muy física: edificios gigantescos, subestaciones eléctricas, tuberías, kilómetros de cableado y millones de litros de agua desapareciendo dentro de sistemas de refrigeración.
La respuesta al vídeo confirma algo que las grandes tecnológicas preferirían seguir escondiendo detrás de anuncios llenos de palabras como innovación, progreso y futuro. La preocupación es real. La gente sabe que no estamos hablando de una nube mágica flotando sobre nuestras cabezas, sino de una industria pesada que quiere apropiarse de recursos públicos para alimentar negocios privados. Y quiere hacerlo deprisa, antes de que las comunidades entiendan qué les están plantando al lado de casa.
Nuestro vídeo reúne las advertencias de Erin Brockovich, la primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, un exboxeador estadounidense, Alexandria Ocasio-Cortez y Naciones Unidas. Personas con trayectorias, ideologías y responsabilidades muy distintas. Todas están mirando hacia el mismo lugar. Todas están viendo cómo la expansión descontrolada de los centros de datos amenaza el agua, dispara el consumo eléctrico y concentra todavía más poder en manos de un puñado de corporaciones.
Xbox despide a 3.200 personas: el riesgo era de los jefes, la factura es de la plantilla
Xbox acaba de confirmar la mayor reestructuración de su historia. El 6 de julio, Asha Sharma comunicó a la plantilla que la división reducirá aproximadamente 3.200 puestos durante el año fiscal 2027, con 1.600 despidos inmediatos y cuatro estudios saliendo de Xbox hacia nueva gestión. Microsoft, en paralelo, recorta unos 4.800 empleos en total, alrededor del 2% de su plantilla global. No es una anécdota. Es una purga empresarial envuelta en lenguaje de consultora.
La frase oficial es casi una confesión: “nuestro negocio hoy no es saludable”. La dirección reconoce márgenes entre 3 y 10 veces inferiores a los de negocios comparables, una base instalada menor, costes más altos y una apuesta por Game Pass, el modelo multiplataforma y una cartera más amplia de contenidos que “no creció al ritmo esperado”. Dicho sin barniz corporativo: los jefes imaginaron una máquina de crecimiento infinito, compraron estudios, multiplicaron equipos, alargaron inversiones y ahora explican que se equivocaron. Pero quienes salen por la puerta no son quienes vendieron la fantasía. Son trabajadoras y trabajadores que hicieron exactamente lo que les dijeron.
Sony quiere matar el disco: juegos digitales para ricos y propiedad de mentira
Sony ya ha puesto fecha al entierro del formato físico. En su propia web de PlayStation avisa de que, desde enero de 2028, los nuevos juegos lanzados para PlayStation se podrán comprar en PlayStation Store y en tiendas, pero solo en formato digital. Los discos de juegos publicados antes de esa fecha seguirán funcionando, sí. Ese matiz importa. Pero el camino está marcado: el futuro que Sony quiere vender no cabe en una estantería, cabe en una cuenta, en una contraseña, en un servidor y en unas condiciones de uso que casi nadie lee porque están escritas precisamente para que casi nadie las lea.
La compañía lo presenta como adaptación al consumo. Reuters informó el 1 de julio de que Sony dejará de producir discos físicos para los nuevos lanzamientos de PlayStation desde enero de 2028, en un giro que llega después de que cerca del 80% de sus ventas completas de juegos en el año fiscal 2025 fueran digitales. La cifra parece aplastante. Lo digital ya domina. Pero una cosa es que millones de personas compren digital porque es cómodo, porque hay rebajas puntuales o porque las empresas empujan el mercado hacia ahí; otra muy distinta es convertir esa tendencia en una jaula.
15.000 personas ya han visto cómo la fe se convierte en poder
El último ReportajeSR analiza cómo determinados sectores del evangelismo conservador dejaron de limitarse a los templos para convertirse en una maquinaria política al servicio de la extrema derecha. De Trump a Bolsonaro, de Milei a Vox: redes comunitarias, guerras culturales, dinero, medios y religión convertidos en infraestructura electoral.
Presentado por Léa Gugelmann, el reportaje ya ha superado las 15.000 visualizaciones desde su estreno. Porque para entender el auge de la extrema derecha no basta con mirar a sus candidatos: también hay que observar quién construye sus discursos, moviliza sus bases y presenta el autoritarismo como una misión divina.
Vídeo | Sadismo en primera persona
Un turista graba el encierro de San Fermín como si estuviera en una atracción. Adrenalina, golpes, risas y animales convertidos en decorado para conseguir un vídeo viral. No está viviendo una tradición: está consumiendo sufrimiento como entretenimiento.
Además, corre con una cámara cuando está prohibido hacerlo, poniendo en peligro a quienes tiene alrededor. La turistificación añade otra capa de irresponsabilidad a una barbaridad ya normalizada: venir, beber, molestar, jugar con la vida ajena y marcharse con unos cuantos clics. El sadismo también se graba en primera persona.
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