Por qué la extrema derecha está ganando la batalla en TikTok y por qué debería preocuparnos
Los algoritmos que favorecen contenido polarizante y emocional tienen el efecto de amplificar ciertos tipos de mensajes políticos por encima de otros
La UE no puede ser cómplice de la pérdida de vidas en el mar y de las violaciones de derechos en sus fronteras
La UE bajo presión para poner fin a la pérdida de vidas y violaciones de derechos humanos en sus fronteras marítimas.
Caravana Abriendo Fronteras clama por Justicia en Melilla
Colectivos y organizaciones sociales se unen para exigir responsabilidades por la tragedia en el paso fronterizo del Barrio Chino
Una ovación por la memoria: Elda recuerda a los luchadores por la libertad
«La gente que solo buscaba la libertad» conmueve a un auditorio abarrotado, recordando los horrores de la guerra y la opresión franquista
¿Dónde está la cocaína? Los policías antidroga detenidos en Mérida y su truco de magia
La droga que debió haber sido enviada al Instituto Nacional de Toxicología para su identificación, simplemente, se evaporó
Vídeo | Las palabras de Karra Elejalde: «Tengamos cuidado con lo que votamos porque eso es lo que nos merecemos»
Elejalde encontró un motivo de celebración en la ausencia de candidatos de ultraderecha en Euskadi
5 claves sobre Vicente Barrera, el vicepresidente torero de Vox que elogia a Franco y Mussolini
¿Es este el tipo de liderazgo cultural que permitirá que Valencia florezca en el siglo XXI?
Los ‘sapos’ que Feijóo se ha tenido que tragar ya con Vox, y esto solo acaba de empezar
Necesitamos salvaguardar los avances sociales y evitar que se desmoronen bajo el peso de la intolerancia y el autoritarismo
¿Cuál es el precio para gobernar Murcia? El mundo feliz de Feijóo comienza a tambalearse
Es alarmante el calibre de los individuos que el PP está dispuesto a aceptar en su seno para mantener el pode
Sumar y el PSOE deben usar los pactos de Feijóo con la ultraderecha como revulsivo para el 23J
Las alianzas del PP con la extrema derecha deben ser un llamado a la acción para la izquierda
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El silencio de Aznar sobre Zapatero huele demasiado a clase dirigente
José María Aznar lleva 22 años fuera de La Moncloa, pero se comporta como si aún pudiera dar órdenes desde el atril. No gobierna, pero marca línea. No firma decretos, pero reparte doctrina. Y para eso tiene FAES, esa fábrica de informes conservadores donde el neoliberalismo se disfraza de análisis y la nostalgia de poder se presenta como preocupación por España.
Desde 2024, la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales ha dedicado decenas de textos a cargar contra el Gobierno de Pedro Sánchez y contra el PSOE. Lo ha hecho con entusiasmo, con insistencia y con ese tono de superioridad moral tan propio de quienes privatizarían hasta el aire si el BOE les dejara. José Luis Ábalos, Koldo García, Santos Cerdán, Leire Díez, Begoña Gómez o David Sánchez han sido convertidos en personajes recurrentes de su literatura política. FAES no analiza: señala. No estudia: condena. No interpreta: dicta sentencia antes de que hablen las y los jueces.
Feijóo y el Vega Sicilia: la paja en el ojo ajeno
Alberto Núñez Feijóo fue a El Hormiguero el 18 de junio a hacer lo que mejor se le da cuando el terreno está mullido: presentarse como el adulto responsable de una política que, casualmente, siempre tiene la culpa en casa ajena. Pablo Motos le preguntó si, cuando era presidente de la Xunta, le habían regalado algo y se lo había quedado. Feijóo bajó la mirada, destapó el bolígrafo, dibujó una línea sobre el folio y soltó la frase: “Lo primero que hicimos cuando llegamos a la Xunta es regular eso. En la Xunta nadie puede aceptar un regalo por encima de 90 euros”.
Bonito. Limpio. Televisivo. Falso por omisión.
Feijóo llegó a la Xunta en 2009. El código ético que limitaba los regalos se aprobó en el verano de 2014. Es decir: cinco años después. Cinco años no son un matiz. Son una legislatura larga, una memoria convenientemente borrada y una coartada servida en plató con cara de gestor serio. No fue “lo primero” que hizo. Fue algo que hizo cuando ya olía demasiado a podrido alrededor.
Mohamadou Diawara murió de un disparo en una comisaría y ahora la Audiencia exige investigar lo que el juzgado quiso cerrar
Mohamadou Diawara tenía 22 años, un trastorno mental diagnosticado y una vida que terminó el 24 de julio de 2025 dentro de unas dependencias policiales de Montornès del Vallès, en Barcelona. Murió por un disparo efectuado por un agente de la Policía Local después de entrar en comisaría con un cuchillo. Esa es la versión básica. La que cabe en un titular. La que suele servir para cerrar rápido el cajón cuando la víctima es joven, racializada, pobre o vulnerable.
Pero una muerte en comisaría no se archiva como quien firma una multa. No debería. Porque cuando una persona muere por el uso de fuerza letal a manos de agentes del Estado, lo mínimo exigible no es confianza ciega. Es investigación. Es prueba. Es reconstrucción. Es verdad material. El Estado no puede disparar, perder la grabación clave porque una cámara estaba estropeada y luego pedir fe.
Vídeo | Estrenamos este domingo la segunda parte del reportaje “Palestina y la historia que quieren borrar”
Spanish Revolution estrena este domingo a las 15:00 la segunda parte de “Palestina y la historia que quieren borrar”, el reportaje dirigido y presentado por Patricia Salvador dentro de #ReportajesSR, el proyecto audiovisual dirigido por Patricia Salvador y Lea Guggelman.
Bajo el título “La Nakba eterna”, esta nueva entrega continúa el recorrido iniciado en el primer capítulo, donde se abordaba la Nakba para desmontar la mentira de que la historia de Palestina comienza el 7 de octubre.
Vídeo | El turismo que saquea las ciudades mientras sonríe para la foto
El turismo urbano ya no puede seguir vendiéndose como una postal amable, una maleta con ruedas y una pareja haciéndose fotos frente a una fachada histórica. En demasiadas ciudades se ha convertido en otra cosa. En una forma educada de saqueo. Entra sonriendo, paga tres noches, deja propina si toca, sube una historia a Instagram y se marcha. Lo que queda detrás no sale en la foto: alquileres imposibles, vecinas expulsadas, comercios de barrio sustituidos por locales sin alma y calles que ya no pertenecen a quienes las habitan.
No es turismo. Es extracción.
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