Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
La impunidad que rodea el caso de Berta Cáceres es un espejo de la violencia sistémica que enfrentan las defensoras de derechos humanos en América Latina.
Ocho años han transcurrido desde el brutal asesinato de Berta Cáceres, la defensora ambiental y de derechos humanos hondureña, cuya vida fue arrebatada por enfrentarse a poderosos intereses económicos y políticos en su país. Su crimen no solo resalta la connivencia entre sectores empresariales y fuerzas de seguridad para silenciar voces disidentes, sino también la lenta y tortuosa senda hacia la justicia que su familia y el Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (COPINH) aún recorren. A pesar de las condenas emitidas en 2018 contra los ejecutores materiales de su asesinato, la dilación en la ratificación de estas sentencias por parte de la Corte Suprema hondureña es, en palabras de su hijo Salvador, «un peligroso precedente que no podemos permitir«.
UN SISTEMA QUE FALLA
La impunidad que rodea el caso de Berta Cáceres es un espejo de la violencia sistémica que enfrentan las defensoras de derechos humanos en América Latina. Como señala Yessica Trinidad, «ser defensora nos desprestigia en vez de honrarnos», una realidad amarga que refleja el machismo enraizado en nuestras sociedades. La demora en la justicia no solo perpetúa el dolor de los seres queridos de Berta sino que también envía un mensaje aterrador a otros activistas: que sus vidas pueden ser arrebatadas sin consecuencias significativas para quienes ordenan y ejecutan estos crímenes.
La familia de Berta Cáceres y el COPINH continúan su incansable lucha, no solo por la ratificación de las sentencias sino también por un cambio fundamental en la manera en que Honduras y el mundo abordan la protección de los defensores del medio ambiente y los derechos humanos. La condena de David Castillo, exejecutivo de DESA, como coautor del asesinato de Berta es un paso adelante, pero aún queda un largo camino por recorrer para desmantelar las estructuras que permitieron su muerte. «La justicia para Berta está en peligro», advierte Bertha Isabel Zúniga Cáceres, subrayando la necesidad de una acción judicial diligente y justa.
UN LEGADO QUE INSPIRA
A pesar de las sombras que rodean su asesinato, Berta Cáceres sigue siendo un faro de esperanza y resistencia. Su compromiso con un feminismo arraigado en la lucha contra el extractivismo y el patriarcado resuena en toda América Latina, donde «otras miles de Bertas» continúan su labor. La visibilidad internacional del caso, amplificada por documentales como ‘La ilusión de la abundancia’, es crucial para mantener la presión sobre los responsables y asegurar que Berta y otros defensores ambientales no sean olvidados.
El asesinato de Berta Cáceres y la lucha subsiguiente por justicia es un recordatorio contundente de los riesgos que enfrentan aquellos que se atreven a confrontar el poder en defensa de la tierra y los derechos humanos. Mientras Honduras y el mundo observan, el caso de Berta se ha convertido en un símbolo de la impunidad que prevalece en muchos países y de la urgente necesidad de proteger a quienes defienden nuestro planeta y sus pueblos. La justicia tardía no es justicia en absoluto; es hora de que la Corte Suprema de Honduras y la comunidad internacional actúen con la determinación y rapidez que Berta Cáceres y su incansable lucha merecen. «No más dilaciones; es tiempo de justicia y reparación».
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
El veto sindical a la Policía Nacional empieza a resquebrajarse
La anomalía democrática ya no cabe debajo de la alfombra. Dos tribunales superiores de justicia, el del País Valencià y el de Madrid, han admitido a trámite sendas demandas de agentes de la Policía Nacional contra una prohibición que huele a otro tiempo: la que les impide afiliarse a sindicatos de clase, interprofesionales, como CNT, CGT, UGT o CCOO. La pelea apunta directamente al artículo 28 de la Constitución, que reconoce la libertad sindical, y al artículo 14, que garantiza la igualdad y la no discriminación. Fechas y cifras importan: la norma que ahora se discute fue aprobada en 2015, bajo el Gobierno de Mariano Rajoy, y afecta a un cuerpo donde la escala básica suma más de 70.000 agentes.
Esta es la democracia estadounidense: 88 corporaciones no pagaron impuestos federales y regaron la política con 852 millones
La democracia estadounidense tiene una liturgia muy solemne. Banderas, discursos sobre la libertad, himnos, padres fundadores, ceremonias patrióticas y presentadores de televisión hablando de “oportunidad”. Luego llega la letra pequeña. Y la letra pequeña dice esto: 88 grandes corporaciones que no pagaron ni un dólar de impuesto federal sobre la renta empresarial en el año fiscal 2025 gastaron unos 852 millones de dólares en lobby y contribuciones electorales durante los últimos ciclos políticos.
No es una anomalía. Es el sistema funcionando.
Trump aprieta el cerco petrolero a Cuba y llama “libertad” al castigo colectivo
El 11 de junio, Marco Rubio anunció nuevas sanciones contra Unión Cuba-Petróleo, CUPET, la empresa estatal cubana de petróleo y gas. No fue un gesto administrativo. No fue una nota técnica del Departamento de Estado. Fue otro giro de tuerca contra una población que ya vive entre apagones, falta de combustible, problemas de transporte, hospitales tensionados y una economía castigada por 65 años de embargo estadounidense. Lo llaman presión. Lo llaman democracia. Lo llaman “apoyo al pueblo cubano”. Pero cuando una sanción corta energía, encarece comida, complica medicinas y deja a la gente sin movilidad, el nombre honesto es otro: castigo colectivo.
Rubio, hijo de inmigrantes cubanos y viejo militante del cambio de régimen, defendió la medida acusando al Gobierno cubano de usar la energía como herramienta de represión, enriquecimiento y control social. El guion es conocido. Primero se asfixia un país. Luego se acusa al país asfixiado de no respirar bien. Después se presentan las consecuencias del bloqueo como prueba de que hacía falta más bloqueo. La maquinaria imperial funciona así: provoca la herida, señala la sangre y vende la amputación como tratamiento.
Vídeo | Más de 30.000 personas ya han visto el #ReportajeSR sobre cómo Israel está cambiando las reglas del mundo
El nuevo trabajo de Reportajes SR, con Olga Rodríguez, analiza por qué lo que ocurre en Gaza no es solo una tragedia palestina, sino una advertencia global sobre la impunidad, el derecho internacional y la ley del más fuerte. Más de 30.000 personas han visto…
Vídeo | La batalla cultural ultra no empezó ayer: nuevo #ReportajeSR este domingo 14
El domingo 14, a las 15:00, estrenamos en nuestro canal de YouTube un nuevo #reportajesr: “Cómo la extrema derecha está ganando la batalla cultural”. La primera parte lleva un título que debería funcionar como advertencia: “Esto no empezó ayer”.
El reportaje, presentado por Patricia Salvador y dirigido por Lea Gugelmann, periodistas de Spanish Revolution, ya está disponible de forma anticipada para suscriptoras y suscriptores del canal.
Porque sí, la extrema derecha no empieza siempre gritando censura, deportaciones, recortes o mano dura. A veces empieza antes. Mucho antes. Empieza alterando el lenguaje. Empieza llamando “libertad” al privilegio de quienes más tienen. Empieza llamando “familia” a un modelo único y obediente. Empieza llamando “patria” a una frontera moral. Empieza llamando “sentido común” a una agenda profundamente reaccionaria.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir