Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
De las comprobaciones al descontrol: Zuckerberg abraza la fantasiosa «libertad de expresión» de Musk mientras allana el camino a Trump y su ejército de la posverdad.
Cuando Meta anunció el fin de su programa de verificación de datos con terceros en Estados Unidos, pocos se sorprendieron. Las señales estaban claras: el poder corporativo se sigue adaptando a los caprichos del poder político. Con el regreso de Donald Trump al centro de la escena política, las tecnológicas no solo le han tendido la mano, sino que parecen haberle preparado una alfombra roja.
META Y LA ELIMINACIÓN DE LOS VERIFICADORES: CONSECUENCIAS EN LA DESINFORMACIÓN
En lugar de reforzar los mecanismos de control ante el aluvión de bulos que se avecinan en un contexto de elecciones cruciales, Meta ha optado por desmantelar su red de verificadores. Organizaciones como Maldita en España, que colaboraban con el gigante tecnológico, han quedado fuera de la ecuación. La excusa oficial es la defensa de la «libertad de expresión», pero la realidad apunta a intereses más oscuros: los beneficios y las alianzas políticas.
El sistema que sustituirá a los verificadores, denominado ‘Community Notes’, delega en los usuarios la tarea de señalar contenido dudoso. Esto, en teoría, podría parecer un avance democrático. En la práctica, es una puerta abierta al caos y la manipulación. No es casualidad que este modelo sea similar al de la plataforma X de Elon Musk, quien ha demostrado su simpatía con posturas de ultraderecha y su desdén por los sistemas de verificación de hechos.
Expertos como Angie Holan, directora de la Red Internacional de Verificación, advierten que esta decisión “daña a quienes buscan información confiable». El cambio no solo debilita la credibilidad de las plataformas, sino que aumenta el riesgo de convertirlas en una máquina de amplificación de teorías conspirativas y discursos de odio.
Además, la eliminación de los verificadores coincide con las donaciones millonarias de Meta y Amazon para la investidura de Trump. Un millón de dólares cada una, más que un gesto simbólico, es una declaración de lealtad a quien utiliza la mentira como estrategia política. Este respaldo financiero evidencia cómo las grandes corporaciones digitales participan activamente en la configuración de la narrativa política.
SILICON VALLEY, TRUMP Y LA ERA DE LA IMPUNIDAD DIGITAL
Mark Zuckerberg no es ajeno al escrutinio político. Durante años, la derecha estadounidense lo acusó de someterse al «wokismo» y censurar las opiniones conservadoras. Trump incluso llegó a acusar a Facebook de ser una herramienta de «propaganda progresista». Ahora, Meta busca congraciarse con los sectores ultraconservadores eliminando obstáculos para la propagación de su discurso.
Las empresas tecnológicas han aprendido que el poder político puede moldearse, y el precio de resistirse es elevado. Trump es conocido por su afán de represalias contra quienes le contradicen, y Silicon Valley ha tomado nota. La supuesta neutralidad de estas plataformas no es más que una fachada tras la que se esconden intereses económicos y maniobras políticas.
Mientras tanto, el panorama mediático estadounidense continúa debilitándose. Los medios tradicionales pierden audiencia frente a las redes sociales, donde las teorías infundadas encuentran terreno fértil. Los videos de desinformación en YouTube y los clips virales en TikTok tienen más impacto que cualquier artículo verificado. La confianza en los medios convencionales está en mínimos históricos, un contexto perfecto para que figuras como Trump resuciten su narrativa de «prensa enemiga del pueblo».
Por si fuera poco, la narrativa nacionalista también juega un papel crucial. Zuckerberg ha adoptado un discurso sobre la «censura europea» y el «derecho americano a expresarse libremente». Esta retórica refuerza la idea de que la regulación de contenido es un ataque a la soberanía estadounidense y convierte cualquier intento de moderación en un acto de represión. En realidad, la estrategia busca desvincular a Meta de cualquier responsabilidad sobre los daños que pueda causar la desinformación.
El camino que se abre es peligroso y conocido: cuando los intereses económicos se imponen al bien común, las consecuencias son devastadoras. La verdad, ya golpeada por campañas de desinformación financiadas y amplificadas, queda a merced de los algoritmos y las masas polarizadas. Y mientras el poder digital abdica de su responsabilidad, las y los usuarios quedan desprotegidos, con el único refugio de un periodismo cada vez más asediado.
Meta, Amazon y Musk han dejado claro de qué lado están. La pregunta no es si se equivocan, sino cuánto daño están dispuestos a tolerar antes de que los efectos sean irreversibles.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
Luciana Gatti entra en política porque el Congreso brasileño está legislando la catástrofe
Luciana Gatti lleva más de 30 años estudiando la Amazonia y los gases que aceleran el calentamiento global. Es investigadora principal del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil, el INPE, y coordina su Laboratorio de Gases de Efecto Invernadero. No es una tertuliana reciclada, una celebridad buscando foco ni una profesional de la política fabricada en un despacho. Es una científica que ha dedicado décadas a medir cómo uno de los mayores reguladores climáticos del planeta está dejando de funcionar.
Ahora ha decidido presentarse al Congreso.
Gatti anunció el 13 de julio su precandidatura a diputada federal por São Paulo dentro del Partido Socialismo y Libertad, el PSOL. Las candidaturas deberán registrarse oficialmente antes del 15 de agosto y la primera vuelta de las elecciones brasileñas se celebrará el 4 de octubre. Su objetivo es llevar la ciencia al lugar donde se aprueban las leyes que están acelerando el desastre. Porque publicar investigaciones sirve de poco cuando quienes legislan las ignoran, las niegan o directamente trabajan para las empresas responsables.
Ecuador abandona la Amazonia al oro ilegal y deja solos a quienes la protegen
La Amazonia ecuatoriana está siendo devorada por la minería ilegal mientras el Estado llega tarde, responde a medias o directamente mira hacia otro lado. Retroexcavadoras, dragas, campamentos clandestinos y grupos armados avanzan sobre territorios indígenas y áreas protegidas. Frente a ellos, 598 guardaparques abandonados a su suerte, sin capacidad legal para incautar maquinaria y sin medios para enfrentarse a organizaciones que llevan fusiles.
En el Parque Nacional Sumaco Napo-Galeras, varios trabajadores fueron interceptados durante una inspección por hombres fuertemente armados que afirmaron proporcionar seguridad a los mineros. Les quitaron los teléfonos, el GPS y la cámara. Quienes debían representar la autoridad ambiental terminaron desarmados, retenidos y obligados a explicar qué hacían dentro del espacio que estaban protegiendo. Los delincuentes pedían cuentas a los guardaparques y no al revés.
Ayuso convierte la cultura madrileña en un photocall pagado con dinero público
La política cultural de Isabel Díaz Ayuso tiene una regla bastante sencilla: para las creadoras y creadores corrientes existen formularios, convocatorias, límites presupuestarios y meses de espera; para las celebridades dispuestas a promocionar Madrid y posar junto al poder aparecen patrocinios millonarios, espacios públicos y contratos diseñados específicamente para ellas.
No es mecenazgo. Tampoco es una defensa desinteresada de la cultura. Es dinero público utilizado para comprar prestigio, propaganda turística y fotografías institucionales. La obra artística queda reducida a soporte publicitario y las administraciones se comportan como una agencia de representación financiada por las y los contribuyentes.
Nacho Cano fue durante años el mejor ejemplo de este modelo. Ahora Woody Allen recoge el testigo con un proyecto que recibirá 3 millones de euros de la Comunidad y del Ayuntamiento de Madrid. Dos nombres famosos, dos operaciones presentadas como apoyo cultural y una misma lógica: socializar el coste para que el beneficio político y empresarial quede en pocas manos.
15.000 personas ya han visto cómo la fe se convierte en poder
El último ReportajeSR analiza cómo determinados sectores del evangelismo conservador dejaron de limitarse a los templos para convertirse en una maquinaria política al servicio de la extrema derecha. De Trump a Bolsonaro, de Milei a Vox: redes comunitarias, guerras culturales, dinero, medios y religión convertidos en infraestructura electoral.
Presentado por Léa Gugelmann, el reportaje ya ha superado las 15.000 visualizaciones desde su estreno. Porque para entender el auge de la extrema derecha no basta con mirar a sus candidatos: también hay que observar quién construye sus discursos, moviliza sus bases y presenta el autoritarismo como una misión divina.
Vídeo | Sadismo en primera persona
Un turista graba el encierro de San Fermín como si estuviera en una atracción. Adrenalina, golpes, risas y animales convertidos en decorado para conseguir un vídeo viral. No está viviendo una tradición: está consumiendo sufrimiento como entretenimiento.
Además, corre con una cámara cuando está prohibido hacerlo, poniendo en peligro a quienes tiene alrededor. La turistificación añade otra capa de irresponsabilidad a una barbaridad ya normalizada: venir, beber, molestar, jugar con la vida ajena y marcharse con unos cuantos clics. El sadismo también se graba en primera persona.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir