Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
El magnate intenta exportar su cultura empresarial al Viejo Continente, pero Italia no es el Salvaje Oeste
El correo electrónico de Elon Musk llegó a Italia como una bomba. Los empleados italianos de la Base Aérea de Aviano, que sirve a las fuerzas estadounidenses, fueron sorprendidos por un mensaje que les exigía enumerar cinco logros clave de la semana anterior, bajo la amenaza de despido si no cumplían con la orden. El problema es que estos trabajadores no son empleados de una empresa estadounidense cualquiera: son trabajadores italianos, protegidos por una de las legislaciones laborales más sólidas de Europa.
El intento de Musk de imponer su cultura de la «eficiencia» y la «productividad» en un país donde el empleo está blindado por el derecho laboral ha provocado una reacción inmediata y contundente de los sindicatos italianos. Porque si hay algo que no tolera Italia es que alguien, aunque sea el hombre más rico del mundo, intente saltarse las reglas.
EL SISTEMA LABORAL ITALIANO NO ES UN TERRENO DE JUEGO
El correo electrónico de Musk, según confirmaron fuentes sindicales, fue enviado por un jefe de departamento a decenas de empleados italianos que trabajan en el servicio de intercambio del Ejército y la Fuerza Aérea en Aviano, que proporciona bienes y servicios al ejército estadounidense. Esta base, que alberga a la 31.ª Ala de Caza de Estados Unidos, emplea a más de 700 civiles italianos que se encargan de las tareas cotidianas necesarias para mantener la base en funcionamiento: desde cocinar y limpiar hasta descargar suministros.
El problema es que estos empleos están sujetos a la legislación laboral italiana, no a la cultura empresarial estadounidense. El artículo 1 de la Constitución italiana es claro: «Italia es una república fundada en el trabajo». El trabajo es un derecho y una protección, no un privilegio condicionado a métricas empresariales caprichosas.
Pierpaolo Bombardieri, secretario general del sindicato italiano UIL, calificó el correo electrónico de «aberrante» y «contrario a las protecciones laborales que garantizan los contratos y la ley». Los sindicatos italianos ya han presentado quejas formales ante el gobierno italiano y la embajada de Estados Unidos. «Italia no es el Salvaje Oeste», sentenció Roberto Del Savio, representante sindical de la base de Aviano.
El Departamento de Defensa estadounidense admitió que el correo electrónico iba dirigido a empleados estadounidenses, pero reconoció que podría haber llegado también a los empleados italianos «por error». Sin embargo, los sindicatos sospechan que este «error» es solo el primer intento de Musk de probar hasta dónde puede imponer su modelo empresarial en un entorno donde las protecciones laborales son más sólidas que en Estados Unidos.
Mientras tanto, algunos empleados italianos respondieron con ironía a la exigencia de Musk. «Uno dijo que estaba rebanando pizza, otro dijo que estaba descargando camiones», relató Del Savio. En redes sociales, las respuestas se volvieron virales. Un creador de contenido en TikTok bromeó con una lista de «logros»: «1. Marcar tarjeta. 2. Desayunar. 3. Torneo para ver quién va por el café. 4. Ir por el café. 5. Repetir el proceso cinco veces.» Pero detrás de la broma hay un trasfondo muy serio.
EL MIEDO A LOS RECORTES Y LA PRIVATIZACIÓN ENCUBIERTA
El intento de Musk de imponer métricas de productividad no solo refleja su visión tecnolibertaria de la gestión empresarial, sino también un movimiento estratégico que encaja con la política exterior de Donald Trump. Trump ya ha cuestionado en varias ocasiones el compromiso de Estados Unidos con la OTAN, insistiendo en que Europa debería «defenderse sola» y asumir mayores costes de mantenimiento de las bases militares.
La llegada de Musk a este terreno podría interpretarse como un paso hacia la privatización encubierta de las operaciones militares. Si los empleados civiles italianos empiezan a someterse a métricas empresariales, ¿cuánto falta para que la gestión de las bases se externalice a empresas privadas controladas por Musk o por otros oligarcas estadounidenses?
Ya hay señales preocupantes. La semana pasada, el gobierno de Estados Unidos congeló las tarjetas de crédito federales que los empleados italianos de Aviano utilizan para comprar materiales para la base. También se ha impuesto una congelación en las contrataciones. Los sindicatos temen que estos movimientos sean el preludio de una reestructuración más amplia y de un posible recorte de personal.
En Alemania, empleados civiles que trabajan para el gobierno estadounidense también recibieron correos electrónicos similares de Musk. Sin embargo, el Departamento de Defensa estadounidense intervino rápidamente para aclarar que solo los empleados estadounidenses debían responder a estos mensajes. Pero en Italia, la reacción fue más lenta, lo que ha provocado una mayor incertidumbre.
El choque entre Musk y el sistema laboral italiano no es solo una cuestión de eficiencia o de cultura empresarial. Es una cuestión de soberanía. La legislación laboral italiana es el resultado de décadas de lucha sindical y de un pacto social que protege el empleo y la dignidad de los trabajadores. Musk y Trump representan una amenaza directa a ese modelo.
«Musk puede hacer lo que quiera en Estados Unidos», declaró Emilio Fargnoli, representante sindical de la base de Aviano. «Si están contentos con eso, claro. Aquí no».
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
1 Comment
Deja una respuesta Cancelar la respuesta
SÍGUENOS
‘MANGOS’, parte 8 | el peligro que se viene
Durante años nos vendieron Silicon Valley como un laboratorio de futuro. Jóvenes brillantes, garajes, innovación, camisetas negras, discursos sobre conectar a la humanidad y mejorar el mundo. La postal era limpia. La realidad, bastante más sucia. Detrás de cada promesa había concentración. Detrás de cada aplicación gratuita, extracción de datos. Detrás de cada “nube”, centros de datos, contratos, energía, agua, minerales, trabajadores y trabajadoras precarizadas, lobbies y dependencias públicas cada vez más profundas.
Ahora esa vieja maquinaria entra en una fase más peligrosa. Los MANGOS —Meta, Anthropic, Nvidia, Google, OpenAI y SpaceX— no quieren dominar solo una red social, un buscador, un sistema de satélites, una nube o un modelo de inteligencia artificial. Quieren colocarse en todos los puntos por los que tendrá que pasar la economía digital de la próxima década. Chips, datos, cómputo, aplicaciones, satélites, sistemas operativos, distribución, defensa, publicidad, centros de datos y modelos generativos. El menú completo.
Y eso cambia la escala del problema.
‘MANGOS’, parte 7 | Google: la inteligencia artificial que no necesita pedir permiso porque ya vive en tu móvil
Google lleva años vendiéndose como una puerta al conocimiento. Una caja blanca. Un logo simpático. Una promesa infantil de acceso universal a la información. Durante mucho tiempo funcionó. Buscar algo en Internet era “googlearlo”, como si una empresa privada hubiera conseguido convertirse en verbo sin que eso pareciera un problema político. Y ahí empezó todo. Cuando una compañía logra confundirse con una acción cotidiana, ya no compite en un mercado. Organiza el mercado.
Ahora Google forma parte de los MANGOS, el nuevo club de gigantes tecnológicos que aspiran a dominar la inteligencia artificial: Meta, Anthropic, Nvidia, Google, OpenAI y SpaceX. Es, junto a Meta, una de las supervivientes del viejo bloque de las GAFAM. No ha llegado a esta fase desde fuera. No es una recién llegada con hambre de disrupción. Es una de las corporaciones que ya moldeaban Internet antes de que ChatGPT encendiera la fiebre global el 30 de noviembre de 2022.
Su ventaja es brutal. Google no necesita convencer a medio mundo de entrar en su ecosistema porque medio mundo ya vive dentro. El buscador, Gmail, YouTube, Maps, Android, Chrome, Google Docs, la nube, la publicidad. Una arquitectura entera de dependencia cotidiana. La inteligencia artificial no aterriza ahí como un producto nuevo, sino como una capa añadida sobre una infraestructura existente. Gemini no tiene que llamar a la puerta. La puerta es suya.
‘MANGOS’, parte 6 | Nvidia: la fábrica de picos de la fiebre del oro de la inteligencia artificial
Toda fiebre del oro necesita una mentira y una verdad. La mentira es que cualquiera puede hacerse rico si corre lo bastante rápido. La verdad es que casi siempre ganan quienes venden las herramientas. En la inteligencia artificial, esa empresa se llama Nvidia.
Mientras OpenAI, Anthropic, Google, Meta y SpaceX compiten por modelos, asistentes, plataformas, satélites y relatos de futuro, Nvidia ocupa un lugar más frío y mucho más decisivo: el hardware. Los chips. La base material. Sin sus procesadores, no hay entrenamiento masivo de modelos, no hay centros de datos a escala, no hay carrera por la IA generativa, no hay promesa de automatizarlo todo. Hay discursos, sí. Hay presentaciones. Hay CEOs hablando de cambiar el mundo. Pero falta la máquina.
Por eso Nvidia forma parte de los MANGOS, el nuevo acrónimo que agrupa a Meta, Anthropic, Nvidia, Google, OpenAI y SpaceX como las empresas llamadas a dominar la cadena de valor de la inteligencia artificial. Su papel es distinto al de las demás. No necesita llegar directamente a 3.500 millones de usuarios activos como Meta. No necesita tener la aplicación más conocida como OpenAI. No necesita controlar Android como Google ni lanzar satélites como SpaceX. Nvidia está antes. Más abajo. En el sótano real del sistema.
Y quien controla el sótano controla el edificio.
Vídeo | Más de 1.000.000 de personas han visto nuestra denuncia ‘Fábrica de obediencia’
Dicen que una bandera arcoíris “adoctrina” a la infancia. Pero meter a menores bajo una carpa para que lloren, griten, se arrodillen y aprendan obediencia lo llaman “avivamiento”.
Estrenamos nuevo reportaje de Spanish Revolution: “Tras la Nakba”, segunda parte de “Palestina y la historia que quieren borrar”.
La historia de Palestina no empezó el 7 de octubre de 2023. Y tampoco terminó en 1948 con la Nakba. Después vino 1967, la ocupación de Gaza, Cisjordania y Jerusalén Este, los checkpoints, los asentamientos, el muro, el bloqueo y una maquinaria de control que…
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir
El yankee ducce se ha estrellado.Casualmente en un país «amigo» fuck americaxgreat again!!