Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
Por fin se sienta en el banquillo un alto cargo por la gestión que convirtió las residencias madrileñas en antesalas de la muerte
EL FUNCIONARIO QUE FIRMÓ LA EXCLUSIÓN
Carlos Mur no es un cabeza de turco. Es el autor material de los llamados “protocolos de la vergüenza”, esos documentos que durante la primera oleada del COVID-19 impidieron que miles de mayores dependientes de la Comunidad de Madrid fueran derivados a un hospital. No firmó por error. No fue un malentendido técnico. Fue una instrucción deliberada. Y por eso ha sido imputado por un juzgado de Madrid que investiga si se vulneró el derecho constitucional a una atención sanitaria igualitaria.
El 25 de mayo de 2025 es una fecha que las familias no olvidarán. Por primera vez un juzgado llama a declarar como investigado a un alto cargo del Gobierno de Isabel Díaz Ayuso. Y no a cualquiera: a quien estampó su firma al pie de las órdenes que decían que si tu madre tenía alzhéimer, no era candidata a ingresar en la UCI. Que si tu abuelo estaba encamado, lo dejaban morir donde estaba. Que si eras pobre y vivías en una residencia pública, tu vida valía menos que la de quien tenía un seguro privado o pagaba una plaza en casa.
Mur no actuó solo. Lo sustituyeron por otro médico —Francisco Javier Martínez Peromingo—, con vínculos directos con Quirón Salud, el gigante de la sanidad privatizada que sigue haciendo caja a costa del dolor. Y mientras Ayuso hablaba de “proteger a los mayores”, los protegían de los respiradores. Se les negó oxígeno. Se les negó asistencia hospitalaria. Se les negó humanidad.
Ahora, Mur declara ante el juez. Y las familias esperan que tire de la manta, porque su destitución fue tan fulminante como sospechosa. Porque habló cada día con sus superiores. Porque el consejero Enrique Ruiz Escudero —hoy senador del PP— sabía lo que estaba firmando su subordinado. Y porque el silencio institucional durante estos cinco años ha sido ensordecedor.
UNA TRAMA POLÍTICA Y SANITARIA PARA DEJAR MORIR
No se trata de errores cometidos en una situación de urgencia. La Comunidad de Madrid tuvo tiempo para rectificar. Lo que hizo fue blindarse. Reunir a los consejeros de Sanidad, de Justicia y al responsable legal de la Asamblea para “preparar la defensa jurídica”. No para salvar vidas, sino para salvar culos. Para convertir los pasillos de las residencias en pasillos de espera de la muerte. Para que el negocio sanitario siguiera su curso sin estorbos geriátricos.
La estrategia fue doble: culpar a los hospitales y culpar a las propias residencias. Deslizar que los protocolos eran meras recomendaciones. Disfrazarlos de guías clínicas. Llamarles “borradores”, como hizo Ayuso ante la Asamblea. Pero no eran borradores: eran sentencias de muerte para 7.291 personas.
En julio de 2023, Peromingo volvió al redil: jefe de Geriatría en la Fundación Jiménez Díaz, emblema de la sanidad concertada madrileña y una de las clínicas más rentables de Europa gracias al dinero público. Y así se completa el círculo: el mismo que ayudó a redactar los protocolos que negaron asistencia en plena pandemia, dirige ahora el trato geriátrico en uno de los hospitales privatizados que más facturan.
Las víctimas y sus familias —agrupadas en colectivos como Marea de Residencias y 7291: Verdad y Justicia— llevan cinco años luchando contra la impunidad. Contra un aparato político y mediático que ha silenciado, minimizado, desviado y ridiculizado su dolor. Pero ahora hay un juez que ha considerado que existe indicio de delito: negar atención sanitaria por razones de discapacidad o dependencia es discriminatorio. Es delito. Y tiene responsables.
De los 92 procedimientos abiertos por este tipo de denuncias, esta es la primera vez que se imputa a alguien que estuvo en el corazón de la toma de decisiones. Ya no son solo médicos de enlace o direcciones de residencias. Es el primer eslabón real de la cadena de mando.
Si Mur habla, puede arrastrar a Escudero. Si Escudero cae, el siguiente paso es claro. Porque nadie con dos dedos de frente puede imaginar que se tomaron decisiones tan estructurales sin que lo supiera la presidenta de la Comunidad de Madrid. Ni siquiera Ayuso es tan torpe. Esto no fue improvisación. Fue una doctrina. Una política de descarte en nombre de la eficiencia. Una necropolítica disfrazada de gestión de crisis.
Y si eso se confirma en sede judicial, lo siguiente no es un titular. Es un juicio por crímenes institucionales.
«Muchos mayores morían también en los hospitales», decía Ayuso. Pero no murieron por viejos. Murieron porque alguien decidió que no valía la pena intentar salvarlos.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
Luciana Gatti entra en política porque el Congreso brasileño está legislando la catástrofe
Luciana Gatti lleva más de 30 años estudiando la Amazonia y los gases que aceleran el calentamiento global. Es investigadora principal del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil, el INPE, y coordina su Laboratorio de Gases de Efecto Invernadero. No es una tertuliana reciclada, una celebridad buscando foco ni una profesional de la política fabricada en un despacho. Es una científica que ha dedicado décadas a medir cómo uno de los mayores reguladores climáticos del planeta está dejando de funcionar.
Ahora ha decidido presentarse al Congreso.
Gatti anunció el 13 de julio su precandidatura a diputada federal por São Paulo dentro del Partido Socialismo y Libertad, el PSOL. Las candidaturas deberán registrarse oficialmente antes del 15 de agosto y la primera vuelta de las elecciones brasileñas se celebrará el 4 de octubre. Su objetivo es llevar la ciencia al lugar donde se aprueban las leyes que están acelerando el desastre. Porque publicar investigaciones sirve de poco cuando quienes legislan las ignoran, las niegan o directamente trabajan para las empresas responsables.
Ecuador abandona la Amazonia al oro ilegal y deja solos a quienes la protegen
La Amazonia ecuatoriana está siendo devorada por la minería ilegal mientras el Estado llega tarde, responde a medias o directamente mira hacia otro lado. Retroexcavadoras, dragas, campamentos clandestinos y grupos armados avanzan sobre territorios indígenas y áreas protegidas. Frente a ellos, 598 guardaparques abandonados a su suerte, sin capacidad legal para incautar maquinaria y sin medios para enfrentarse a organizaciones que llevan fusiles.
En el Parque Nacional Sumaco Napo-Galeras, varios trabajadores fueron interceptados durante una inspección por hombres fuertemente armados que afirmaron proporcionar seguridad a los mineros. Les quitaron los teléfonos, el GPS y la cámara. Quienes debían representar la autoridad ambiental terminaron desarmados, retenidos y obligados a explicar qué hacían dentro del espacio que estaban protegiendo. Los delincuentes pedían cuentas a los guardaparques y no al revés.
Ayuso convierte la cultura madrileña en un photocall pagado con dinero público
La política cultural de Isabel Díaz Ayuso tiene una regla bastante sencilla: para las creadoras y creadores corrientes existen formularios, convocatorias, límites presupuestarios y meses de espera; para las celebridades dispuestas a promocionar Madrid y posar junto al poder aparecen patrocinios millonarios, espacios públicos y contratos diseñados específicamente para ellas.
No es mecenazgo. Tampoco es una defensa desinteresada de la cultura. Es dinero público utilizado para comprar prestigio, propaganda turística y fotografías institucionales. La obra artística queda reducida a soporte publicitario y las administraciones se comportan como una agencia de representación financiada por las y los contribuyentes.
Nacho Cano fue durante años el mejor ejemplo de este modelo. Ahora Woody Allen recoge el testigo con un proyecto que recibirá 3 millones de euros de la Comunidad y del Ayuntamiento de Madrid. Dos nombres famosos, dos operaciones presentadas como apoyo cultural y una misma lógica: socializar el coste para que el beneficio político y empresarial quede en pocas manos.
15.000 personas ya han visto cómo la fe se convierte en poder
El último ReportajeSR analiza cómo determinados sectores del evangelismo conservador dejaron de limitarse a los templos para convertirse en una maquinaria política al servicio de la extrema derecha. De Trump a Bolsonaro, de Milei a Vox: redes comunitarias, guerras culturales, dinero, medios y religión convertidos en infraestructura electoral.
Presentado por Léa Gugelmann, el reportaje ya ha superado las 15.000 visualizaciones desde su estreno. Porque para entender el auge de la extrema derecha no basta con mirar a sus candidatos: también hay que observar quién construye sus discursos, moviliza sus bases y presenta el autoritarismo como una misión divina.
Vídeo | Sadismo en primera persona
Un turista graba el encierro de San Fermín como si estuviera en una atracción. Adrenalina, golpes, risas y animales convertidos en decorado para conseguir un vídeo viral. No está viviendo una tradición: está consumiendo sufrimiento como entretenimiento.
Además, corre con una cámara cuando está prohibido hacerlo, poniendo en peligro a quienes tiene alrededor. La turistificación añade otra capa de irresponsabilidad a una barbaridad ya normalizada: venir, beber, molestar, jugar con la vida ajena y marcharse con unos cuantos clics. El sadismo también se graba en primera persona.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir