Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
El reconocimiento de Palestina y el embargo simbólico no son más que gestos si no se acompañan de hechos. España aún financia a quien asesina.
ESPAÑA RECONOCE A PALESTINA MIENTRAS SIGUE FIRMANDO CONTRATOS CON SU VERDUGO
José Manuel Albares ha anunciado lo que parecía imposible hace un año: España quiere un embargo de armas a Israel y la suspensión del Acuerdo de Asociación entre la UE e Israel, aprobado en 2000 y blindado bajo el pretexto del respeto a los derechos humanos. Lo dice en Madrid, rodeado de ministros europeos y árabes, mientras en Gaza las cifras de cadáveres superan los 50.000 y el suelo se ha convertido en una fosa de niños.
Pero basta mirar un registro público para comprobar la incoherencia. España sigue firmando contratos con empresas israelíes implicadas en la ocupación ilegal y el exterminio sistemático del pueblo palestino. Desde octubre de 2023 hasta mayo de 2025, el Estado español ha adjudicado más de 40 contratos a firmas armamentísticas israelíes, como Rafael Advanced Defense Systems o Elbit Systems. No hay que fiarse, basta buscar en la Plataforma de Contratación del Estado, introducir los nombres y ver cómo el genocidio tiene número de expediente y sello oficial.
Y no solo se compran armas: también se venden. Según datos oficiales de DataComex, España exportó material a Israel en enero y febrero de 2025. Mientras el Ejecutivo pronuncia discursos por la paz, las mercancías viajan por los mismos puertos que hace décadas enviaban bombas a dictaduras latinoamericanas. El doble rasero convertido en política exterior.
Reconocer a Palestina no impide seguir financiando su ocupación. Las palabras no detienen tanques ni apagan incendios provocados por misiles. España reconoció a Palestina en 2024. Pero en mayo de 2025, aún no ha revocado más que uno de los más de 40 contratos en vigor. Lo anunció con trompetas. El resto siguen vigentes, silenciosos, letales.
ESTO ES LO QUE EL GOBIERNO PUEDE HACER SI REALMENTE QUIERE PARAR EL GENOCIDIO
No hace falta esperar a Bruselas. España puede actuar ya. Hoy. Sin permiso. Y estas son las medidas concretas que no está tomando:
1. Suspender relaciones económicas con empresas e instituciones israelíes implicadas en la ocupación.
Lo exige el dictamen de la Corte Internacional de Justicia de enero de 2024. Lo refrenda la resolución de la Asamblea General de la ONU de septiembre de ese mismo año. Ambas piden que se corten los lazos económicos que sostienen la ocupación ilegal. España votó a favor, pero sigue comerciando con empresas como Israel Aerospace Industries o Elbit. No hay excusas.
2. Apoyar la demanda de Sudáfrica por genocidio ante la Corte Internacional.
España está personada como simple observadora. No apoya la demanda, como dejó claro el propio Albares en sede diplomática y como consta en los documentos disponibles en la web de la Corte. La posición española no es de defensa del derecho internacional: es de cálculo electoral y pusilanimidad.
3. Activar la Convención para la Prevención y Sanción del Delito de Genocidio.
Firmada y ratificada por España, obliga a los Estados a prevenir y sancionar, no solo a condenar. Eso incluye dejar de enviar ayuda técnica, cerrar rutas de tránsito, impedir exportaciones y paralizar compras. España no está cumpliendo.
4. Invocar la Resolución 377 de la Asamblea General de la ONU, conocida como «Unión pro Paz».
Adoptada en 1950, permite a la Asamblea actuar cuando el Consejo de Seguridad está bloqueado —como ahora, por el veto de Estados Unidos—. España debería liderar esta vía junto a otros Estados receptivos, pero ni lo propone ni lo plantea.
5. No enviar ayuda gratuita a Israel sin condiciones.
Hace dos semanas, España envió dos aviones a Israel para ayudar en la extinción de incendios, sin ninguna contraprestación. Mientras Gaza se quema por los bombardeos, España apaga los fuegos del agresor. Ni un litro de agua sin levantar el bloqueo.
6. Establecer un control real sobre los puertos españoles.
Los barcos que transportan armamento israelí siguen haciendo escala en Algeciras, Valencia o Barcelona. España debería aprobar en Consejo de Ministros un embargo integral con mecanismos de inspección, como hacen otros países con mercancías ilegales. No lo ha hecho.
7. Impulsar medidas efectivas dentro de la UE.
Albares ha pedido suspender el Acuerdo de Asociación. Pero España debe ir más allá y exigir sanciones, suspensiones de comercio, bloqueo de ayudas, congelación de activos y exclusión de Israel de todos los acuerdos preferenciales. No basta con “liderar el debate”, hay que confrontar.
8. Revocar todos los contratos armamentísticos firmados desde el 7 de octubre de 2023.
Solo uno ha sido revocado. El resto están en vigor. El genocidio no se paraliza con un PowerPoint diplomático, sino con decisiones firmes. Existen mecanismos jurídicos para hacerlo. Lo que falta es voluntad política.
El reconocimiento del Estado palestino es importante, pero llega acompañado de hipocresía si se sigue financiando a su opresor. No se trata solo de lo que haga el Gobierno, sino de lo que consienta la sociedad. No es una guerra. Es una masacre sostenida con nuestros impuestos y legitimada por nuestros silencios.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
Luciana Gatti entra en política porque el Congreso brasileño está legislando la catástrofe
Luciana Gatti lleva más de 30 años estudiando la Amazonia y los gases que aceleran el calentamiento global. Es investigadora principal del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil, el INPE, y coordina su Laboratorio de Gases de Efecto Invernadero. No es una tertuliana reciclada, una celebridad buscando foco ni una profesional de la política fabricada en un despacho. Es una científica que ha dedicado décadas a medir cómo uno de los mayores reguladores climáticos del planeta está dejando de funcionar.
Ahora ha decidido presentarse al Congreso.
Gatti anunció el 13 de julio su precandidatura a diputada federal por São Paulo dentro del Partido Socialismo y Libertad, el PSOL. Las candidaturas deberán registrarse oficialmente antes del 15 de agosto y la primera vuelta de las elecciones brasileñas se celebrará el 4 de octubre. Su objetivo es llevar la ciencia al lugar donde se aprueban las leyes que están acelerando el desastre. Porque publicar investigaciones sirve de poco cuando quienes legislan las ignoran, las niegan o directamente trabajan para las empresas responsables.
Ecuador abandona la Amazonia al oro ilegal y deja solos a quienes la protegen
La Amazonia ecuatoriana está siendo devorada por la minería ilegal mientras el Estado llega tarde, responde a medias o directamente mira hacia otro lado. Retroexcavadoras, dragas, campamentos clandestinos y grupos armados avanzan sobre territorios indígenas y áreas protegidas. Frente a ellos, 598 guardaparques abandonados a su suerte, sin capacidad legal para incautar maquinaria y sin medios para enfrentarse a organizaciones que llevan fusiles.
En el Parque Nacional Sumaco Napo-Galeras, varios trabajadores fueron interceptados durante una inspección por hombres fuertemente armados que afirmaron proporcionar seguridad a los mineros. Les quitaron los teléfonos, el GPS y la cámara. Quienes debían representar la autoridad ambiental terminaron desarmados, retenidos y obligados a explicar qué hacían dentro del espacio que estaban protegiendo. Los delincuentes pedían cuentas a los guardaparques y no al revés.
Ayuso convierte la cultura madrileña en un photocall pagado con dinero público
La política cultural de Isabel Díaz Ayuso tiene una regla bastante sencilla: para las creadoras y creadores corrientes existen formularios, convocatorias, límites presupuestarios y meses de espera; para las celebridades dispuestas a promocionar Madrid y posar junto al poder aparecen patrocinios millonarios, espacios públicos y contratos diseñados específicamente para ellas.
No es mecenazgo. Tampoco es una defensa desinteresada de la cultura. Es dinero público utilizado para comprar prestigio, propaganda turística y fotografías institucionales. La obra artística queda reducida a soporte publicitario y las administraciones se comportan como una agencia de representación financiada por las y los contribuyentes.
Nacho Cano fue durante años el mejor ejemplo de este modelo. Ahora Woody Allen recoge el testigo con un proyecto que recibirá 3 millones de euros de la Comunidad y del Ayuntamiento de Madrid. Dos nombres famosos, dos operaciones presentadas como apoyo cultural y una misma lógica: socializar el coste para que el beneficio político y empresarial quede en pocas manos.
15.000 personas ya han visto cómo la fe se convierte en poder
El último ReportajeSR analiza cómo determinados sectores del evangelismo conservador dejaron de limitarse a los templos para convertirse en una maquinaria política al servicio de la extrema derecha. De Trump a Bolsonaro, de Milei a Vox: redes comunitarias, guerras culturales, dinero, medios y religión convertidos en infraestructura electoral.
Presentado por Léa Gugelmann, el reportaje ya ha superado las 15.000 visualizaciones desde su estreno. Porque para entender el auge de la extrema derecha no basta con mirar a sus candidatos: también hay que observar quién construye sus discursos, moviliza sus bases y presenta el autoritarismo como una misión divina.
Vídeo | Sadismo en primera persona
Un turista graba el encierro de San Fermín como si estuviera en una atracción. Adrenalina, golpes, risas y animales convertidos en decorado para conseguir un vídeo viral. No está viviendo una tradición: está consumiendo sufrimiento como entretenimiento.
Además, corre con una cámara cuando está prohibido hacerlo, poniendo en peligro a quienes tiene alrededor. La turistificación añade otra capa de irresponsabilidad a una barbaridad ya normalizada: venir, beber, molestar, jugar con la vida ajena y marcharse con unos cuantos clics. El sadismo también se graba en primera persona.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir