Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
Hay momentos en los que la dimisión no es una opción política, sino una exigencia ética. El de Juan Manuel Moreno es uno de ellos.
Miles de personas han salido a las calles de Sevilla coreando “¡Moreno, dimisión!” después de que el Gobierno andaluz reconociera lo impensable: 2.000 mujeres con posibles indicios de cáncer de mama quedaron fuera del sistema de seguimiento durante meses, incluso años. Lo supo antes la asociación de pacientes que la propia Junta. Lo contó la Cadena SER. Y solo entonces, acorralado, Moreno Bonilla compareció de urgencia para anunciar el cese de su consejera de Salud, Rocío Hernández, mientras las manifestantes exigían su propia cabeza.
No hay forma de maquillar el desastre. No fue un error técnico, ni un fallo puntual. Fue el resultado directo de una gestión que lleva años tratando la sanidad pública como un negocio. Los mismos que cierran centros de salud a las tres, que derivan pacientes a clínicas privadas con contratos a dedo, que presumen de “eficiencia” mientras los quirófanos se llenan de telarañas, son los que hoy se presentan como adalides de la responsabilidad política. Pero el cáncer no lo provocó un funcionario despistado. Lo provocó un modelo.
Miles de personas en las calles de Sevilla pidiendo la dimisión de Moreno Bonilla #SanidadPública pic.twitter.com/tYYpma694U
— Ángel Romero (@angelrd) October 8, 2025
La sanidad convertida en ruina planificada
Moreno Bonilla habla de “errores humanos”, pero lo que hay detrás es una estrategia fría y calculada: debilitar lo público para fortalecer lo privado.
Durante años, el SAS ha externalizado servicios esenciales, multiplicado las adjudicaciones opacas y premiado a empresas con vínculos políticos. Lo que estalló con los cribados de cáncer es solo la punta del iceberg de una trama sanitaria donde los recursos se desvían y la vida de la gente se contabiliza como gasto.
Las 2.000 mujeres afectadas no son cifras, son víctimas de una gestión que eligió ahorrar en controles antes que invertir en salud. Víctimas de un sistema que permite que una paciente se entere de su diagnóstico tarde, o nunca. Y víctimas, sobre todo, de un gobierno que antepone su imagen electoral al derecho a la vida. Mientras se cerraban consultas, se abrían nuevas puertas giratorias. Mientras se bloqueaban diagnósticos, se blindaban presupuestos para propaganda institucional.
La dimisión de la consejera es un gesto vacío si el presidente que la nombró sigue en su despacho. Moreno Bonilla intentó despolitizar la sanidad, pero la convirtió en su campo de batalla. Quiso vender eficiencia y entregó abandono. Quiso parecer moderado y se reveló como lo que es: un gestor del desmantelamiento.

Dimisión, justicia y memoria
Moreno Bonilla debería dimitir por decencia. Por respeto a las mujeres a las que su gobierno dejó sin diagnóstico, por respeto a las miles de trabajadoras sanitarias que sostienen lo que él ha intentado destruir, y por respeto a un pueblo que no soporta más mentiras sobre su salud.
Porque Andalucía no puede seguir gobernada por quien ha convertido su sistema sanitario en un laboratorio de privatización. Porque no hay auditoría ni comité que repare el daño ya hecho. Y porque mientras no se asuma la responsabilidad política al más alto nivel, cada palabra que pronuncie el presidente sonará a coartada.
No fue un error. Fue una negligencia política masiva. Y en cualquier democracia digna, una negligencia así se paga con la dimisión.
El cáncer que mata a la sanidad andaluza no se trata con comunicados. Se trata con justicia.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
1 Comment
Deja una respuesta Cancelar la respuesta
SÍGUENOS
El museo de la mentira: la ultraderecha chilena quiere maquillar el golpe de Pinochet
La ultraderecha chilena ha encontrado una nueva forma de insultar a la memoria democrática: proponer un “museo de la verdad” para reinterpretar los años de Salvador Allende antes del golpe de Augusto Pinochet. No es una ocurrencia inocente. No es una disputa académica. No es un debate sereno sobre archivos, testimonios y complejidades históricas. Es otra cosa. Es una operación política para envolver el pinochetismo en papel institucional y venderlo como neutralidad.
Del uribismo a la ultraderecha TikTok: Colombia cambia de caudillo, no de amenaza
No es el fin del uribismo. Es su versión tuneada para la era Milei. Esa es la trampa. Presentar la pérdida de centralidad de Álvaro Uribe como una derrota limpia de su proyecto político permite olvidar lo esencial: muchas de sus obsesiones siguen intactas. La seguridad entendida como castigo. La patria convertida en propiedad privada. El enemigo interno como combustible electoral. La izquierda tratada no como adversaria democrática, sino como amenaza existencial. Cambia el rostro. No cambia el veneno.
El enigma León XIV: la izquierda aplaude al Vaticano sin que la Iglesia cambie una coma
El paso de León XIV por España ha dejado una imagen difícil de digerir: siete minutos de aplausos en el Congreso de los Diputados tras el sermón del pontífice. Siete minutos. No en una basílica, no en una plaza vaticana, no en un acto privado de creyentes. En la sede de la soberanía popular. Allí donde deberían hablar las leyes comunes, no los dogmas. Solo Podemos y BNG rechazaron la presencia de un líder religioso en ese espacio. El resto, de derecha y de izquierda, se puso a batir palmas como si la aconfesionalidad del Estado fuera un adorno constitucional para domingos sin misa.
Vídeo | Más de 30.000 personas ya han visto el #ReportajeSR sobre cómo Israel está cambiando las reglas del mundo
El nuevo trabajo de Reportajes SR, con Olga Rodríguez, analiza por qué lo que ocurre en Gaza no es solo una tragedia palestina, sino una advertencia global sobre la impunidad, el derecho internacional y la ley del más fuerte. Más de 30.000 personas han visto…
Vídeo | La batalla cultural ultra no empezó ayer: nuevo #ReportajeSR este domingo 14
El domingo 14, a las 15:00, estrenamos en nuestro canal de YouTube un nuevo #reportajesr: “Cómo la extrema derecha está ganando la batalla cultural”. La primera parte lleva un título que debería funcionar como advertencia: “Esto no empezó ayer”.
El reportaje, presentado por Patricia Salvador y dirigido por Lea Gugelmann, periodistas de Spanish Revolution, ya está disponible de forma anticipada para suscriptoras y suscriptores del canal.
Porque sí, la extrema derecha no empieza siempre gritando censura, deportaciones, recortes o mano dura. A veces empieza antes. Mucho antes. Empieza alterando el lenguaje. Empieza llamando “libertad” al privilegio de quienes más tienen. Empieza llamando “familia” a un modelo único y obediente. Empieza llamando “patria” a una frontera moral. Empieza llamando “sentido común” a una agenda profundamente reaccionaria.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir
Dimisión.la Sanidad no se Privatiza para enriquecer a unos cuantos