Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
El procesamiento de Mónica Oltra avanza pese a que ni el juez instructor ni la Fiscalía encontraron indicios de delito. ¿Error judicial o estrategia calculada para acabar con una dirigente incómoda?
La Audiencia de Valencia ha confirmado el procesamiento de la exvicepresidenta Mónica Oltra por el supuesto encubrimiento de los abusos cometidos por su exmarido a una menor tutelada. No importó que el juez instructor y el Ministerio Fiscal rechazaran la existencia de pruebas suficientes. No importó que el relato acusatorio se sostuviera más en titulares que en evidencias. La maquinaria judicial sigue adelante. Y la pregunta es inevitable: ¿se está utilizando la justicia como herramienta de destrucción política?
Una figura incómoda para los poderes de siempre
Oltra no fue una política cualquiera. Fue la voz más reconocible del cambio valenciano tras décadas de corrupción del PP. Fue quien denunció tramas, regeneró instituciones y puso en el centro políticas feministas, sociales y de protección de la infancia. Pero también fue —y sigue siendo— profundamente incómoda: para el poder conservador, para sectores judiciales reaccionarios y para una prensa que nunca le perdonó su irreverencia, su fuerza política ni su capacidad de conectar con la ciudadanía desde abajo.
Su imputación llegó tras meses de presión mediática encabezada por medios conservadores, y su dimisión fue el resultado directo de una campaña política y judicial con una narrativa muy clara: «la mujer del abusador sabía y no hizo nada». Una frase demoledora que aún hoy, sin pruebas ni condena, ha destruido su carrera y su reputación.
¿Qué es el lawfare y por qué se habla de ello?
El término lawfare proviene de la combinación de law (ley) y warfare (guerra). Es el uso instrumental del sistema judicial para destruir al adversario político. En lugar de confrontar ideas en el terreno democrático, se lanza una ofensiva judicial-mediática para hundir carreras, paralizar agendas y minar la credibilidad de líderes transformadores. Es una estrategia que no necesita condenas: le basta con la sospecha.
Lo vimos en América Latina con Lula da Silva, Cristina Fernández o Rafael Correa. Pero también en España: desde las causas contra Podemos sin base legal hasta la persecución del independentismo catalán, pasando por las querellas impulsadas por lobbies ultracatólicos contra activistas feministas.
Cuando el objetivo no es la verdad, sino el castigo
En el caso de Oltra, no solo se cuestiona la existencia de pruebas: también se ignora que las instituciones actuaron, que la menor fue escuchada y que el procedimiento se reabrió precisamente gracias a su cargo político. Aun así, la narrativa del encubrimiento fue más potente que cualquier dato.
Pero el mensaje que deja este procesamiento va más allá de ella: «Si te enfrentas al poder, acabarás imputada. Da igual que tengas razón». No es solo un ataque a una persona, es un ataque al derecho a gobernar desde la disidencia, desde lo incómodo, desde lo transformador.
¿Una democracia que castiga a quien la defiende?
Cuando una figura como Mónica Oltra puede ser llevada a juicio sin pruebas claras, lo que está en juego no es solo su futuro personal. Lo que peligra es el propio corazón de la democracia. El equilibrio de poderes, la presunción de inocencia, el derecho a ejercer la política sin miedo a ser aplastada por el sistema judicial.
En tiempos donde se criminaliza la protesta, se persiguen a activistas y se utilizan los tribunales como campos de batalla ideológica, el caso Oltra es una advertencia: no hay justicia posible en un sistema que convierte la ley en castigo selectivo.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
Netanyahu ya no disimula: Gaza se ocupa por porcentajes
Netanyahu ya no disimula. Gaza se está ocupando por porcentajes: primero el 52%, luego el 60%, ahora ordena avanzar hasta el 70% y, cuando el público le pide el 100%, responde con una broma: “vayamos en orden”.
Eso no es seguridad. Es desposesión administrada. Es convertir un alto el fuego en una coartada para encerrar a 2,1 millones de personas en cada vez menos territorio, mientras el mundo finge sorpresa ante una estrategia que lleva meses desplegándose delante de todos.
Cuando un Gobierno habla de ocupar Gaza por fases, ya no estamos ante una guerra: estamos ante un plan.
👉 El artículo completo puede leerse en el primer comentario.
Y si quieres ayudarnos a seguir haciendo periodismo que no baja la cabeza:
donorbox.org/aliadas
Contra el racismo institucional: Ayuso intentó vender colapso y el Supremo le contestó con una palabra incómoda, pruebas
Ayuso intentó vender colapso y el Supremo le ha contestado con lo único que desmonta la propaganda: pruebas. Y no las había. Ni de que la sanidad fuera a hundirse, ni de que la educación fuera a reventar, ni de que Madrid fuese a convertirse en una especie de apocalipsis administrativo por regularizar a personas migrantes.
El truco es viejo y miserable: primero deterioran lo público y luego culpan a quienes llegan buscando derechos, trabajo y una vida posible. No era gestión. Era racismo institucional con membrete oficial.
El artículo completo puede leerse en el primer comentario 👇
Y si queréis ayudarnos a seguir haciendo periodismo que no agacha la cabeza: Donorbox.org/aliadas
Aimar Bretos toma ‘Hoy por hoy’ mientras la SER intenta vender normalidad donde huele a crisis
La SER intenta vender como relevo natural lo que suena demasiado a operación de poder.
Aimar Bretos asumirá Hoy por hoy el 31 de agosto, tras la salida de Àngels Barceló después de 21 años en la cadena y 7 al frente del programa. El problema no es Bretos. El problema es ese viejo truco de llamar “pluralidad” a lo que muchas veces significa presión editorial, ajuste interno y disciplina empresarial.
Porque cuando una periodista sale así, cuando compañeras y compañeros lamentan públicamente las formas, cuando la plantilla tiene que defender su profesionalidad, la palabra independencia empieza a sonar menos a principio y más a decorado.
A lo que llaman relevo quizá haya que llamarlo por su nombre: una operación de despacho con música de sintonía.
👉 Artículo completo en el primer comentario.
💥 Puedes ayudarnos a seguir haciendo periodismo incómodo en Donorbox.org/aliadas.
Vídeo | Palantir en España: el contrato opaco que mete a Silicon Valley en el corazón de Defensa
Defensa entregó a una empresa nacida en el ecosistema de la CIA una pieza sensible de la inteligencia militar española, sin publicidad, con una sola oferta y bajo una capa de secreto que huele demasiado a negocio blindado.
Vídeo | Palantir en España: el contrato opaco que mete el tecnofascismo en Defensa
Mientras nos hablan de modernización, eficiencia y seguridad, el Estado español abre la puerta de su inteligencia militar a una de las empresas más vinculadas al negocio global de la vigilancia, la guerra y el poder algorítmico. Te lo contamos en #ReportajesSR. Presentado por Patricia Salvador.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir