El Algarrobico: Moreno pide ahora a los jueces lo que su Gobierno rechazó hace un año
El Algarrobico no es solo un hotel ilegal varado en Cabo de Gata. Es una confesión de hormigón. Una mole que lleva dos décadas recordando que el urbanismo salvaje en España no fue un accidente, sino un modelo de negocio, una cultura política y una forma de saqueo. Ahí sigue. Plantado sobre dominio público marítimo-terrestre, dentro del Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar, como si la ley fuese una sugerencia estética y la naturaleza una molestia administrativa.
El 17 de junio, la Junta de Andalucía anunció que pedirá al Tribunal Superior de Justicia de Andalucía que anule la licencia de obras del hotel. Lo hará, dice ahora, para sustituir al Ayuntamiento de Carboneras, que era el primer obligado a cumplir y que ha decidido seguir jugando al escondite con las sentencias. El detalle es importante. Muy importante. Porque el Gobierno de Moreno Bonilla propone ahora lo mismo que las y los ecologistas llevan reclamando desde hace años. Y lo mismo a lo que la propia Junta se opuso en marzo de 2025.
Así funciona esta maquinaria. Primero se mira hacia otro lado. Luego se acusa al de enfrente. Después se descubre, con gesto grave, que la ley debe cumplirse.
Recongelar el Ártico mientras se incendia el sistema
La escena tiene algo de ciencia extrema y algo de derrota política. En Cambridge Bay, al norte de Canadá, un equipo de Real Ice perfora el hielo marino del Ártico, bombea agua del océano hacia la superficie y espera que el invierno haga su parte. La idea suena a disparate. Lo dicen incluso quienes participan en ella. Pero el disparate real no está en intentar salvar un trozo de hielo. El disparate real es que el planeta haya llegado al punto de necesitar experimentos de emergencia porque las grandes potencias, las petroleras y las élites económicas han preferido proteger beneficios antes que proteger la vida.
Hace cinco meses, trabajando con temperaturas de -40ºC, el equipo bombeó 50.000 toneladas de agua sobre el hielo. Aquella agua se congeló casi al instante y, según las mediciones, añadió unos 50 centímetros de espesor a una capa que tenía 1,5 metros. El invierno anterior habían conseguido añadir 30 centímetros. Puede parecer poco, casi ridículo frente a la escala del desastre. Pero 30 centímetros ya permiten circular a una camioneta y pueden alargar la vida útil del hielo entre 7 y 10 días. Esa es la medida de nuestra época: celebramos ganar una semana mientras el sistema pierde décadas.
Grupo Volcán y el apagón de Berlín: la rabia climática que el poder prefiere llamar terrorismo
El 3 de enero, Berlín descubrió algo que el capitalismo fósil lleva décadas ocultando bajo moqueta institucional: la infraestructura que sostiene nuestra vida cotidiana es frágil, vulnerable y profundamente política. Aquella mañana, hacia las seis, alguien incendió cinco cables de alta tensión bajo un puente sobre el canal de Teltow. Cada cable tenía unos 10 centímetros de grosor. No era una gamberrada. No era una pataleta juvenil. Era una acción calculada contra una red que venía de una central eléctrica de gas natural y alimentaba a unos 45.000 hogares, 2.200 empresas y cuatro hospitales.
El resultado fue un apagón enorme. Cuatro distritos afectados. 10.000 hogares recuperaron la electricidad al día siguiente, pero otros 35.000 permanecieron a oscuras durante cinco días. Berlín vivió su apagón más largo desde la Segunda Guerra Mundial. Y ahí empieza el dilema incómodo. Porque una cosa es comprender la acción y otra fingir que no tuvo consecuencias duras para la gente común.
Cuando el mundo pide decrecimiento, España pone 719 millones para una gigafactoría de IA
El Consejo de Ministros aprobó el 16 de junio una inversión de 719 millones de euros para impulsar una gigafactoría avanzada de inteligencia artificial en España. La operación se canalizará desde el Ministerio para la Transformación Digital y de la Función Pública, a través de la Sociedad Española para la Transformación Tecnológica, la SETT, que podrá entrar en el accionariado del consorcio público-privado encargado de presentar la candidatura española a una convocatoria europea.
El relato oficial ya está escrito. Soberanía tecnológica. Reindustrialización. Liderazgo europeo. Inteligencia artificial fiable y sostenible. Todo muy limpio, muy moderno, muy Bruselas. Pero hay una palabra que aparece demasiado tarde, demasiado poco y demasiado domesticada: clima.
Lula desmonta la excusa climática de Trump en la Amazonia
La Administración Trump quiso ponerse el traje verde. Le quedaba fatal. Usó la deforestación amazónica como uno de los argumentos para plantear aranceles del 25% contra importaciones brasileñas. Una maniobra de presión comercial presentada como preocupación ambiental. El viejo truco. Cuando el Norte Global quiere disciplinar al Sur Global, de repente descubre los bosques, los ríos, los pueblos indígenas y la biodiversidad. Pero no para protegerlos. Para convertirlos en expediente sancionador.
Brasil acaba de contestar con datos. Y los datos son bastante incómodos para Washington. En mayo, la deforestación en la Amazonia brasileña cayó un 61,4% respecto a mayo del año anterior, según el Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil, el INPE. La superficie talada fue de 370 kilómetros cuadrados, frente a los 960 kilómetros cuadrados registrados en mayo de 2025. No es propaganda. No es un eslogan. Es medición satelital.
El litio no salvará a Bolivia si mandan las multinacionales
Bolivia vuelve a aparecer en el mapa mundial no por lo que decide su pueblo, sino por lo que desean las potencias. Litio. Baterías. Coches eléctricos. Materias primas estratégicas. La palabra “futuro” pronunciada por ejecutivos que nunca han tenido que mirar cómo se seca una fuente, cómo se degrada un territorio o cómo se convierte una comunidad indígena en una nota al pie de un contrato minero.
Mongabay documentó el 17 de abril de 2025 resistencias comunitarias contra proyectos de litio respaldados por capital extranjero. No hablamos de una incomodidad menor. Hablamos del Salar de Uyuni, el mayor salar del mundo, con unos 10.500 kilómetros cuadrados, y de comunidades como Colcha K, en la provincia de Nor Lípez, con alrededor de 1.000 habitantes, que no viven en una postal turística ni en una maqueta corporativa. Viven allí. Cultivan patatas y quinoa, crían llamas y ganado, sostienen economías locales y formas de vida que no caben en el Excel de ninguna multinacional.
El Niño ya ha empezado y llega sobre un planeta llevado al límite
Los científicos ya lo han confirmado: El Niño ha empezado oficialmente. La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de EE.UU., la NOAA, anunció que las condiciones propias de este fenómeno meteorológico natural ya se están registrando en el Pacífico ecuatorial. No es una nota más en la sección de ciencia. Es una advertencia. Y llega, como casi todo en esta época, sobre un planeta previamente calentado por décadas de combustibles fósiles, extractivismo, beneficios privados y gobiernos que siguen tratando la emergencia climática como si fuera una molestia administrativa.
El mapa del calor en España ya no es una previsión: es una acusación
España no está viviendo “calor de mayo”. Está viviendo una advertencia con forma de termómetro: 47 provincias con máximas disparadas, 38,6ºC en Badajoz, récords rotos antes de junio y un país que sigue fingiendo que la crisis climática es una molestia estacional.
No es el tiempo. Es el modelo. Es el capitalismo quemando el planeta mientras nos recomienda beber agua y bajar las persianas.
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El Rocío vuelve a convertirse en una romería de muerte animal mientras las instituciones miran hacia otro lado
¿Cuántos animales tienen que morir para que alguien diga basta en El Rocío?
Este año ya van 18. Caballos desplomados. Mulas abrasadas en un camión. Bueyes atados al sol sin agua. Y mientras tanto, las instituciones maquillando cifras y hablando de “cólicos” para no llamar a las cosas por su nombre.
No es tradición si el sufrimiento forma parte del espectáculo. No es cultura si nadie responde por los animales que revientan en mitad del camino. Y no, no son “casos aislados”. Llevamos años viendo lo mismo. Año tras año. Cadáver tras cadáver.
Hemos contado todo lo que no aparece en los comunicados oficiales. Las cifras. La opacidad. Las inspecciones sin explicación. El negocio que se esconde detrás de una romería convertida en postal intocable.
Doñana arde mientras la Junta vende propaganda: bomberos al límite y un Infoca lleno de grietas
Doñana vuelve a arder. Y quienes apagan el fuego dicen lo mismo que llevan años diciendo: faltan manos, faltan relevos y sobra propaganda.
La Junta habla de “refuerzo histórico” mientras sindicatos denuncian más de 400 vacantes sin cubrir, jornadas al límite y equipos incompletos justo antes de empezar la campaña de alto riesgo. El monte seco. Las temperaturas subiendo. Y el Gobierno andaluz vendiendo tranquilidad como quien vende humo.
Porque el problema no es solo el incendio. Es llegar tarde siempre. Es recortar prevención y luego pedir heroicidad. Es poner a las y los bomberos forestales a sostener un sistema agotado mientras Doñana se convierte en el símbolo perfecto de un modelo que reacciona cuando ya está todo ardiendo.
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Luciana Gatti entra en política porque el Congreso brasileño está legislando la catástrofe
Luciana Gatti lleva más de 30 años estudiando la Amazonia y los gases que aceleran el calentamiento global. Es investigadora principal del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil, el INPE, y coordina su Laboratorio de Gases de Efecto Invernadero. No es una tertuliana reciclada, una celebridad buscando foco ni una profesional de la política fabricada en un despacho. Es una científica que ha dedicado décadas a medir cómo uno de los mayores reguladores climáticos del planeta está dejando de funcionar.
Ahora ha decidido presentarse al Congreso.
Gatti anunció el 13 de julio su precandidatura a diputada federal por São Paulo dentro del Partido Socialismo y Libertad, el PSOL. Las candidaturas deberán registrarse oficialmente antes del 15 de agosto y la primera vuelta de las elecciones brasileñas se celebrará el 4 de octubre. Su objetivo es llevar la ciencia al lugar donde se aprueban las leyes que están acelerando el desastre. Porque publicar investigaciones sirve de poco cuando quienes legislan las ignoran, las niegan o directamente trabajan para las empresas responsables.
Ecuador abandona la Amazonia al oro ilegal y deja solos a quienes la protegen
La Amazonia ecuatoriana está siendo devorada por la minería ilegal mientras el Estado llega tarde, responde a medias o directamente mira hacia otro lado. Retroexcavadoras, dragas, campamentos clandestinos y grupos armados avanzan sobre territorios indígenas y áreas protegidas. Frente a ellos, 598 guardaparques abandonados a su suerte, sin capacidad legal para incautar maquinaria y sin medios para enfrentarse a organizaciones que llevan fusiles.
En el Parque Nacional Sumaco Napo-Galeras, varios trabajadores fueron interceptados durante una inspección por hombres fuertemente armados que afirmaron proporcionar seguridad a los mineros. Les quitaron los teléfonos, el GPS y la cámara. Quienes debían representar la autoridad ambiental terminaron desarmados, retenidos y obligados a explicar qué hacían dentro del espacio que estaban protegiendo. Los delincuentes pedían cuentas a los guardaparques y no al revés.
Ayuso convierte la cultura madrileña en un photocall pagado con dinero público
La política cultural de Isabel Díaz Ayuso tiene una regla bastante sencilla: para las creadoras y creadores corrientes existen formularios, convocatorias, límites presupuestarios y meses de espera; para las celebridades dispuestas a promocionar Madrid y posar junto al poder aparecen patrocinios millonarios, espacios públicos y contratos diseñados específicamente para ellas.
No es mecenazgo. Tampoco es una defensa desinteresada de la cultura. Es dinero público utilizado para comprar prestigio, propaganda turística y fotografías institucionales. La obra artística queda reducida a soporte publicitario y las administraciones se comportan como una agencia de representación financiada por las y los contribuyentes.
Nacho Cano fue durante años el mejor ejemplo de este modelo. Ahora Woody Allen recoge el testigo con un proyecto que recibirá 3 millones de euros de la Comunidad y del Ayuntamiento de Madrid. Dos nombres famosos, dos operaciones presentadas como apoyo cultural y una misma lógica: socializar el coste para que el beneficio político y empresarial quede en pocas manos.
15.000 personas ya han visto cómo la fe se convierte en poder
El último ReportajeSR analiza cómo determinados sectores del evangelismo conservador dejaron de limitarse a los templos para convertirse en una maquinaria política al servicio de la extrema derecha. De Trump a Bolsonaro, de Milei a Vox: redes comunitarias, guerras culturales, dinero, medios y religión convertidos en infraestructura electoral.
Presentado por Léa Gugelmann, el reportaje ya ha superado las 15.000 visualizaciones desde su estreno. Porque para entender el auge de la extrema derecha no basta con mirar a sus candidatos: también hay que observar quién construye sus discursos, moviliza sus bases y presenta el autoritarismo como una misión divina.
Vídeo | Sadismo en primera persona
Un turista graba el encierro de San Fermín como si estuviera en una atracción. Adrenalina, golpes, risas y animales convertidos en decorado para conseguir un vídeo viral. No está viviendo una tradición: está consumiendo sufrimiento como entretenimiento.
Además, corre con una cámara cuando está prohibido hacerlo, poniendo en peligro a quienes tiene alrededor. La turistificación añade otra capa de irresponsabilidad a una barbaridad ya normalizada: venir, beber, molestar, jugar con la vida ajena y marcharse con unos cuantos clics. El sadismo también se graba en primera persona.
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