Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
El Vaticano organiza encuentros medidos y discretos mientras deja fuera a quienes llevan años denunciando el encubrimiento, la falta de reparación y el silencio estructural de la jerarquía eclesiástica.
LA FOTO DEL PAPA Y LAS VÍCTIMAS QUE SOBRAN
Hay algo profundamente obsceno en la imagen de un Papa visitando Montserrat mientras las víctimas de abusos siguen denunciando abandono, silencio y reparación bloqueada. Algo que chirría demasiado. Y Miguel Hurtado decidió señalarlo delante de la Nunciatura, aunque fuera hablando con una fotografía de León XIV porque el Vaticano ni siquiera le concedió el gesto mínimo de responder a su petición de reunión enviada en abril.
Hurtado, primer denunciante de los abusos en la Abadía de Montserrat y portavoz de la asociación Reparación Integral Ya, escenificó el 7 de junio un encuentro ficticio con el Pontífice. No porque quisiera protagonismo. Precisamente porque no le han dejado entrar en el guion oficial. Porque el problema no son las víctimas. El problema son las víctimas que hablan demasiado claro.
“Papa, hay que ser coherente”, le dijo a la imagen de León XIV. Y la frase resume todo el choque que la Iglesia lleva décadas intentando evitar. El discurso grandilocuente sobre derechos humanos, dignidad y compasión frente a una práctica institucional que sigue blindando estructuras de poder, patrimonio y reputación antes que verdad y justicia.
Hurtado fue directo. Sin diplomacia eclesiástica. Recordó que la visita a Montserrat no cumple “ninguno” de los principios básicos de derechos humanos que deberían regir cualquier proceso serio de reparación: verdad, justicia, reparación y garantías de no repetición. Ninguno. Y cuesta decir que exagera cuando la abadía sigue negándose, según denuncia, a compensar integralmente a las víctimas mientras el Vaticano prepara encuentros cuidadosamente filtrados con perfiles “de bajo perfil”.
Ahí está el núcleo del conflicto. No quieren víctimas organizadas. No quieren activistas. No quieren supervivientes que hagan preguntas incómodas delante de cámaras y micrófonos. Quieren sufrimiento silencioso. Dolor administrable. Testimonios compatibles con la liturgia institucional y la foto amable.
“El Papa lo que no quiere bajo ningún concepto es tener víctimas que le aprieten”, denunció Hurtado ante los medios. Duro. Sí. Pero difícil de desmontar viendo cómo se ha organizado todo este viaje.
Mientras León XIV se reunirá este lunes 8 de junio con un grupo de víctimas, asociaciones y colectivos llevan días denunciando exclusiones deliberadas. ANIR, AVA, Justice Initiative, Infancia Robada Madrid o LulaCris reclamaron una escucha “verdaderamente inclusiva” y dejaron una frase demoledora: “No queremos una foto con el Papa: queremos derechos y reparación para todas las víctimas”.
Porque esto no va de gestos simbólicos. No va de sonrisas compungidas en un salón privado del Vaticano. Va de responsabilidades concretas. De archivos ocultos. De décadas trasladando curas abusadores de parroquia en parroquia mientras se pedía silencio a las familias. Va de niños y niñas destruidos mientras la institución protegía su marca global multimillonaria.
Y sí, también va de poder.
LA IGLESIA QUIERE PASAR PÁGINA SIN LEERLA
La reacción de parte del entorno ultracatólico durante la protesta retrató bastante bien el clima real que rodea todo esto. Mientras Hurtado hablaba de abusos y reparación, varias personas intentaron interrumpirle al grito de “el Valle no se toca”. El mismo ecosistema político, mediático y religioso que convierte cualquier crítica a la Iglesia en una especie de persecución ideológica mientras minimiza delitos gravísimos cometidos durante décadas.
El contraste fue todavía más incómodo después de escuchar al rey Felipe VI. El monarca sí mencionó el “dolor causado” por los abusos ese mismo lunes. Aunque lo hizo con una frase que indignó a asociaciones de víctimas al afirmar que esos casos “no eran representativos de la inmensa comunidad eclesial”. Un enfoque que, para muchos colectivos, vuelve a presentar los abusos como anomalías individuales y no como un problema estructural sostenido durante años por dinámicas de encubrimiento institucional.
Y mientras el rey al menos mencionaba el tema, León XIV evitó hacerlo públicamente. Ni una referencia directa en su intervención. Nada. El Papa pidió evitar “las palabras que enfrentan”. Pero las víctimas llevan demasiado tiempo escuchando esa clase de mensajes. Palabras suaves para problemas brutales. Moderación verbal frente a crímenes que arrastran suicidios, depresiones, vidas rotas y décadas de impunidad.
La Iglesia Católica sigue funcionando muchas veces como una institución obsesionada con controlar el relato. Acepta el escándalo cuando ya es imposible ocultarlo, pide perdón cuando la presión mediática aprieta y promete reformas que casi siempre llegan tarde y mal. Muy tarde. Muy mal.
Mientras tanto, colectivos como el Frente Cívico contra la Pederastia en Canarias denuncian que muchos responsables eclesiásticos siguen reaccionando igual que hace décadas: ignorando denuncias o trasladando a sacerdotes implicados a otros destinos. Cambia el país. Cambia la diócesis. Cambia el despacho. El mecanismo se parece demasiado.
Por eso la escena de Hurtado hablando ante una fotografía del Papa resulta tan potente. Porque desmonta la puesta en escena oficial. Porque señala el vacío detrás de los encuentros cuidadosamente organizados. Porque recuerda algo elemental que demasiada gente preferiría olvidar: la reparación no consiste en escuchar solo a quienes no molestan.
Y porque una institución que exige confesión, arrepentimiento y penitencia a millones de personas lleva demasiados años sin aplicarse sus propias reglas cuando los criminales visten sotana.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
Luciana Gatti entra en política porque el Congreso brasileño está legislando la catástrofe
Luciana Gatti lleva más de 30 años estudiando la Amazonia y los gases que aceleran el calentamiento global. Es investigadora principal del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil, el INPE, y coordina su Laboratorio de Gases de Efecto Invernadero. No es una tertuliana reciclada, una celebridad buscando foco ni una profesional de la política fabricada en un despacho. Es una científica que ha dedicado décadas a medir cómo uno de los mayores reguladores climáticos del planeta está dejando de funcionar.
Ahora ha decidido presentarse al Congreso.
Gatti anunció el 13 de julio su precandidatura a diputada federal por São Paulo dentro del Partido Socialismo y Libertad, el PSOL. Las candidaturas deberán registrarse oficialmente antes del 15 de agosto y la primera vuelta de las elecciones brasileñas se celebrará el 4 de octubre. Su objetivo es llevar la ciencia al lugar donde se aprueban las leyes que están acelerando el desastre. Porque publicar investigaciones sirve de poco cuando quienes legislan las ignoran, las niegan o directamente trabajan para las empresas responsables.
Ecuador abandona la Amazonia al oro ilegal y deja solos a quienes la protegen
La Amazonia ecuatoriana está siendo devorada por la minería ilegal mientras el Estado llega tarde, responde a medias o directamente mira hacia otro lado. Retroexcavadoras, dragas, campamentos clandestinos y grupos armados avanzan sobre territorios indígenas y áreas protegidas. Frente a ellos, 598 guardaparques abandonados a su suerte, sin capacidad legal para incautar maquinaria y sin medios para enfrentarse a organizaciones que llevan fusiles.
En el Parque Nacional Sumaco Napo-Galeras, varios trabajadores fueron interceptados durante una inspección por hombres fuertemente armados que afirmaron proporcionar seguridad a los mineros. Les quitaron los teléfonos, el GPS y la cámara. Quienes debían representar la autoridad ambiental terminaron desarmados, retenidos y obligados a explicar qué hacían dentro del espacio que estaban protegiendo. Los delincuentes pedían cuentas a los guardaparques y no al revés.
Ayuso convierte la cultura madrileña en un photocall pagado con dinero público
La política cultural de Isabel Díaz Ayuso tiene una regla bastante sencilla: para las creadoras y creadores corrientes existen formularios, convocatorias, límites presupuestarios y meses de espera; para las celebridades dispuestas a promocionar Madrid y posar junto al poder aparecen patrocinios millonarios, espacios públicos y contratos diseñados específicamente para ellas.
No es mecenazgo. Tampoco es una defensa desinteresada de la cultura. Es dinero público utilizado para comprar prestigio, propaganda turística y fotografías institucionales. La obra artística queda reducida a soporte publicitario y las administraciones se comportan como una agencia de representación financiada por las y los contribuyentes.
Nacho Cano fue durante años el mejor ejemplo de este modelo. Ahora Woody Allen recoge el testigo con un proyecto que recibirá 3 millones de euros de la Comunidad y del Ayuntamiento de Madrid. Dos nombres famosos, dos operaciones presentadas como apoyo cultural y una misma lógica: socializar el coste para que el beneficio político y empresarial quede en pocas manos.
15.000 personas ya han visto cómo la fe se convierte en poder
El último ReportajeSR analiza cómo determinados sectores del evangelismo conservador dejaron de limitarse a los templos para convertirse en una maquinaria política al servicio de la extrema derecha. De Trump a Bolsonaro, de Milei a Vox: redes comunitarias, guerras culturales, dinero, medios y religión convertidos en infraestructura electoral.
Presentado por Léa Gugelmann, el reportaje ya ha superado las 15.000 visualizaciones desde su estreno. Porque para entender el auge de la extrema derecha no basta con mirar a sus candidatos: también hay que observar quién construye sus discursos, moviliza sus bases y presenta el autoritarismo como una misión divina.
Vídeo | Sadismo en primera persona
Un turista graba el encierro de San Fermín como si estuviera en una atracción. Adrenalina, golpes, risas y animales convertidos en decorado para conseguir un vídeo viral. No está viviendo una tradición: está consumiendo sufrimiento como entretenimiento.
Además, corre con una cámara cuando está prohibido hacerlo, poniendo en peligro a quienes tiene alrededor. La turistificación añade otra capa de irresponsabilidad a una barbaridad ya normalizada: venir, beber, molestar, jugar con la vida ajena y marcharse con unos cuantos clics. El sadismo también se graba en primera persona.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir