Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
La negligencia y la falta de acción no pueden ser la respuesta ante una tragedia de esta magnitud.
La negativa de la Fiscalía de Madrid a abrir nuevas investigaciones sobre las muertes en las residencias durante la pandemia es un insulto a la memoria de las víctimas y una burla a sus familias. Con una simple frase, la fiscal Almudena Lastra ha cerrado la puerta a la justicia: «No procede iniciar una investigación ya que los hechos están siendo investigados en sede judicial e incluso algunos han sido archivados». Esta decisión, tomada tras recibir el informe de la Comisión Ciudadana por la Verdad en las Residencias, es un claro ejemplo de la dejadez institucional que ha caracterizado este caso.
EL INFORME QUE REVELA LA VERDAD
Entre marzo y abril de 2020, 9.468 usuarios de residencias fallecieron en Madrid, 7.291 de ellos sin ser trasladados a un hospital. El informe de la Comisión Ciudadana por la Verdad en las Residencias, basado en más de un año de trabajo, acusa a las autoridades de haber tomado decisiones que vulneraron los derechos fundamentales de los mayores de forma «perfectamente consciente, planificada y mantenida en el tiempo». La Comisión, formada por expertos como María Victoria Zunzunegui, Fernando Lamata, Anna Freixas, Fernando Flores, Cristina Monge y Eduardo Ranz, identifica tres decisiones clave que agravaron la situación.
Primero, la falta de medicalización de las residencias, pese a la orden del Tribunal Superior de Justicia de Madrid. Segundo, el llamado «Protocolo de la Vergüenza» que impedía derivar a los residentes más vulnerables a hospitales. Tercero, la no utilización de recursos disponibles, como el hospital de campaña de Ifema y los centros privados, que podrían haber aliviado la carga de los geriátricos.
UNA INVESTIGACIÓN QUE NUNCA LLEGÓ
La Comisión también denuncia la falta de una investigación adecuada tanto en el ámbito judicial como en el político. La mayoría de los procedimientos judiciales han sido archivados, y la comisión de investigación de la Asamblea de Madrid quedó en suspenso tras el adelanto electoral. Ni siquiera se reabrió a pesar de los intentos de PSOE y Más Madrid. El informe es claro: «Si el Estado no cumple su obligación de actuar de forma diligente, vulnera el derecho a la tutela judicial de las víctimas, les arrebata la posibilidad de una reparación y reduce la confianza de la ciudadanía en las instituciones.»
La Fiscalía de Madrid ha mostrado una falta de transparencia alarmante. En febrero, tras las declaraciones de la presidenta Isabel Díaz Ayuso de que los usuarios «no se salvaban en ningún sitio», la institución guardó silencio. Cuando se le plantearon 38 preguntas sobre las muertes en las residencias, la única respuesta fue que «ya está todo explicado en la Memoria anual» de 2021, un documento plagado de omisiones y falsedades. Esta actitud de desdén y evasión es inaceptable.
RESPUESTAS INSUFICIENTES Y PROMESAS VACÍAS
La Fiscalía General del Estado y el Defensor del Pueblo han ofrecido respuestas más alentadoras, pero igualmente insuficientes. La Fiscalía General del Estado prometió un «profundo y atento análisis» del informe, pero las familias no han visto ninguna acción concreta. El Defensor del Pueblo, Ángel Gabilondo, ha insistido en la necesidad de una «especial atención por parte de los poderes públicos» y ha subrayado que la pandemia en los centros residenciales requiere «todas las explicaciones posibles y una adecuada respuesta». Sin embargo, estas promesas parecen vacías sin acciones tangibles.
El documento fue entregado el 3 de abril, y la respuesta de la Fiscalía General del Estado llegó el 17 de abril, asegurando que se analizarían los datos del informe. El Defensor del Pueblo también se comprometió a vigilar que «las mismas circunstancias no puedan volver a repetirse» y a seguir de cerca los cambios en el modelo residencial consensuado en 2022. No obstante, excepto en Galicia, Madrid y Murcia, la mayoría de las comunidades ya están adaptando sus normativas para cumplir con los nuevos estándares, que incluyen límites de plazas y unidades de convivencia.
UN LLAMADO A LA ACCIÓN
La respuesta de la Fiscalía de Madrid, que ha decidido no abrir nuevas investigaciones, es un claro ejemplo de la negligencia institucional. Las familias de las víctimas, representadas por organizaciones como Marea de Residencias y Verdad y Justicia, seguirán luchando por la verdad y la justicia. Javier Cordón, de Verdad y Justicia, ha manifestado su desilusión pero también su determinación: «Es una forma de demostrar que hay una falta de colaboración y de responsabilidad.»
Es imperativo que las autoridades actúen con responsabilidad y transparencia. La memoria de las víctimas y la confianza del público en las instituciones dependen de una acción decidida y diligente. La negativa a investigar es una afrenta a los derechos humanos y una traición a los principios de justicia y responsabilidad. La sociedad no puede quedarse callada ante este desamparo institucional. Es hora de que las y los responsables rindan cuentas y se haga justicia para quienes fueron abandonados en sus momentos más vulnerables.
La negligencia y la falta de acción no pueden ser la respuesta ante una tragedia de esta magnitud. Las familias de las víctimas merecen una respuesta, una investigación exhaustiva y, sobre todo, justicia. La impunidad no puede prevalecer.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
Luciana Gatti entra en política porque el Congreso brasileño está legislando la catástrofe
Luciana Gatti lleva más de 30 años estudiando la Amazonia y los gases que aceleran el calentamiento global. Es investigadora principal del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil, el INPE, y coordina su Laboratorio de Gases de Efecto Invernadero. No es una tertuliana reciclada, una celebridad buscando foco ni una profesional de la política fabricada en un despacho. Es una científica que ha dedicado décadas a medir cómo uno de los mayores reguladores climáticos del planeta está dejando de funcionar.
Ahora ha decidido presentarse al Congreso.
Gatti anunció el 13 de julio su precandidatura a diputada federal por São Paulo dentro del Partido Socialismo y Libertad, el PSOL. Las candidaturas deberán registrarse oficialmente antes del 15 de agosto y la primera vuelta de las elecciones brasileñas se celebrará el 4 de octubre. Su objetivo es llevar la ciencia al lugar donde se aprueban las leyes que están acelerando el desastre. Porque publicar investigaciones sirve de poco cuando quienes legislan las ignoran, las niegan o directamente trabajan para las empresas responsables.
Ecuador abandona la Amazonia al oro ilegal y deja solos a quienes la protegen
La Amazonia ecuatoriana está siendo devorada por la minería ilegal mientras el Estado llega tarde, responde a medias o directamente mira hacia otro lado. Retroexcavadoras, dragas, campamentos clandestinos y grupos armados avanzan sobre territorios indígenas y áreas protegidas. Frente a ellos, 598 guardaparques abandonados a su suerte, sin capacidad legal para incautar maquinaria y sin medios para enfrentarse a organizaciones que llevan fusiles.
En el Parque Nacional Sumaco Napo-Galeras, varios trabajadores fueron interceptados durante una inspección por hombres fuertemente armados que afirmaron proporcionar seguridad a los mineros. Les quitaron los teléfonos, el GPS y la cámara. Quienes debían representar la autoridad ambiental terminaron desarmados, retenidos y obligados a explicar qué hacían dentro del espacio que estaban protegiendo. Los delincuentes pedían cuentas a los guardaparques y no al revés.
Ayuso convierte la cultura madrileña en un photocall pagado con dinero público
La política cultural de Isabel Díaz Ayuso tiene una regla bastante sencilla: para las creadoras y creadores corrientes existen formularios, convocatorias, límites presupuestarios y meses de espera; para las celebridades dispuestas a promocionar Madrid y posar junto al poder aparecen patrocinios millonarios, espacios públicos y contratos diseñados específicamente para ellas.
No es mecenazgo. Tampoco es una defensa desinteresada de la cultura. Es dinero público utilizado para comprar prestigio, propaganda turística y fotografías institucionales. La obra artística queda reducida a soporte publicitario y las administraciones se comportan como una agencia de representación financiada por las y los contribuyentes.
Nacho Cano fue durante años el mejor ejemplo de este modelo. Ahora Woody Allen recoge el testigo con un proyecto que recibirá 3 millones de euros de la Comunidad y del Ayuntamiento de Madrid. Dos nombres famosos, dos operaciones presentadas como apoyo cultural y una misma lógica: socializar el coste para que el beneficio político y empresarial quede en pocas manos.
15.000 personas ya han visto cómo la fe se convierte en poder
El último ReportajeSR analiza cómo determinados sectores del evangelismo conservador dejaron de limitarse a los templos para convertirse en una maquinaria política al servicio de la extrema derecha. De Trump a Bolsonaro, de Milei a Vox: redes comunitarias, guerras culturales, dinero, medios y religión convertidos en infraestructura electoral.
Presentado por Léa Gugelmann, el reportaje ya ha superado las 15.000 visualizaciones desde su estreno. Porque para entender el auge de la extrema derecha no basta con mirar a sus candidatos: también hay que observar quién construye sus discursos, moviliza sus bases y presenta el autoritarismo como una misión divina.
Vídeo | Sadismo en primera persona
Un turista graba el encierro de San Fermín como si estuviera en una atracción. Adrenalina, golpes, risas y animales convertidos en decorado para conseguir un vídeo viral. No está viviendo una tradición: está consumiendo sufrimiento como entretenimiento.
Además, corre con una cámara cuando está prohibido hacerlo, poniendo en peligro a quienes tiene alrededor. La turistificación añade otra capa de irresponsabilidad a una barbaridad ya normalizada: venir, beber, molestar, jugar con la vida ajena y marcharse con unos cuantos clics. El sadismo también se graba en primera persona.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir