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El nuevo Gobierno talibán ha prohibido la educación y otras actividades culturales a las mujeres y, además, ha transformado el Ministerio de la Mujer en el de Virtud y Prevención del Vicio
El 15 de agosto los talibanes, con la retirada de las potencias internacionales, se hicieron con el control de Afganistán tras 20 años. Los talibanes aplican una estricta ley islámica, que incluye ejecuciones públicas y prácticamente ningún derecho para las mujeres, que deben estar totalmente cubiertas con un velo y no trabajar. Además, rechazan las elecciones y las estructuras democráticas.
El pasado mes de septiembre el nuevo Ministerio de Educación talibán anunciaba que las clases de educación secundaria para los niños se retomarían pero se excluía a las niñas de la vuelta a las escuelas.
A pesar de que los funcionarios talibanes dijeron que no replicarían las políticas fundamentalistas del anterior gobierno talibán, que prohibió la educación de las niñas, ahora han dicho que la situación de seguridad significa que muchas actividades para mujeres y niñas aún no son posibles. Una de esas actividades es la educación secundaria.
El nuevo gobierno señaló que las escuelas públicas y privadas de primaria y secundaria así como las escuelas religiosas oficiales de la madrasa abrirían solo para los profesores y estudiantes varones.

«No poder estudiar es como una pena de muerte«
Tres meses después de la toma de posesión del Talibán, un grupo de adolescentes afganas ha hablado con la BBC para explicar que continúan siendo excluidas de la escuela y que se sienten perdidas y confundidas. Ahora no tienen nada que hacer aparte de las tareas del hogar y para ellas no estudiar es como una pena de muerte.
Los talibanes les habían garantizado que podrían reanudar sus estudios lo antes posible, pero más de tres meses después las cosas no han cambiado y los maestros consideran que esta situación está afectando al bienestar de las niñas e incluso uno de ellos culpó a los cierres de las escuelas del matrimonio de tres de sus alumnas de menores de edad.
Además, el aumento de la pobreza y la preocupación por la seguridad de las jóvenes ha provocado un descenso de asistencia entre las niñas a las que se les permitió regresar a clases.
«Sentimos que estamos en peligro cuando salimos de casa. La gente no sonríe. La situación no es tranquila. Estamos temblando de miedo», señala una estudiante que cuenta como un grupo de combatientes talibanes armados se acercaron a las colegialas en las calles y les dijeron que se aseguraran de que sus cabellos y bocas no fueran visibles.
El viceministro de Educación en funciones, Abdul Hakim Hemat, ha confirmado a la BBC que no se permitirá a las niñas asistir a la escuela secundaria hasta que se apruebe una nueva política educativa el próximo año, aunque algunas escuelas para niñas han reabierto sus puertas después de negociar con funcionarios locales de los talibanes.
El cierre de las escuelas aumenta el matrimonio infantil en Afganistán
Las niñas y las mujeres ya tenían prohibido asistir a las escuelas y universidades durante el último gobierno talibán entre 1996 y 2001, pero la exclusión de la vuelta de las niñas a las escuelas este año está provocando que aumente el matrimonio infantil en Afganistán, algo que preocupa profundamente a Unicef.
Para una directora de la provincia central de Gaur el tema del cierre de escuelas es irrelevante en comparación con los otros problemas que enfrentan sus estudiantes. «Creo que muchos de nuestros estudiantes van a morir… No tienen suficiente comida y no pueden mantenerse calientes en el invierno. No se pueden imaginar la pobreza», ha señalado.
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