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La memoria democrática no puede seguir chocando contra instituciones que todavía permiten que símbolos de la dictadura ocupen espacios de homenaje, culto y normalidad pública.
La plataforma Resist.es ha iniciado una recogida de firmas dirigida expresamente al arzobispo de Valencia, Enrique Benavent Vidal, para exigir la retirada inmediata de una pieza de orfebrería con simbología franquista expuesta en la Basílica de la Virgen de los Desamparados.
La petición denuncia que la reciente reposición de esta aureola sobre la imagen original de la patrona valenciana incorpora el escudo de la dictadura franquista sostenido por dos ángeles y visible públicamente en uno de los espacios religiosos más emblemáticos de la ciudad. No se trata de un detalle menor. Ni de una reliquia escondida en un museo. Es simbología franquista exhibida con absoluta normalidad en pleno 2026.
Por eso la campaña pone el foco directamente sobre el máximo responsable de la archidiócesis valenciana. Porque la decisión de mantener esa pieza visible no es abstracta ni inevitable. Tiene responsables concretos. Y tiene consecuencias políticas, sociales y morales.
MEMORIA DEMOCRÁTICA FRENTE AL BLANQUEAMIENTO DEL FRANQUISMO
La recogida de firmas recuerda que el artículo 35 de la Ley 20/2022 de Memoria Democrática obliga a retirar elementos que supongan exaltación de la dictadura. Y cuesta entender cómo puede defenderse la permanencia pública de un escudo franquista precisamente en un espacio de enorme relevancia simbólica y social.
Durante décadas se intentó convertir el franquismo en una especie de decoración histórica inocente. Un águila aquí. Una placa allá. Un monumento “por tradición”. Un símbolo “sin intención política”. Como si las dictaduras pudieran separarse de los crímenes que cometieron.
Pero el franquismo no fue una cuestión estética. Fue una maquinaria de represión, censura, asesinatos y persecución política sostenida durante casi 40 años. Miles de personas fueron encarceladas, ejecutadas o condenadas al silencio mientras parte de las élites económicas, políticas y religiosas colaboraban activamente con el régimen.
La petición impulsada por Resist.es deja además un punto importante: existen alternativas perfectamente válidas desde el punto de vista artístico y religioso. La imagen de la Virgen ha utilizado tradicionalmente otras aureolas sin simbología política ni ideológica. Nadie está atacando el patrimonio religioso. Lo que se cuestiona es la normalización pública de símbolos franquistas.
LA IGLESIA ANTE SU PROPIA HERENCIA
La campaña también vuelve a abrir un debate incómodo sobre la relación histórica entre parte de la jerarquía eclesiástica española y la dictadura franquista. Porque el nacionalcatolicismo no fue un accidente secundario del régimen. Fue una de sus columnas ideológicas fundamentales.
Y aunque hubo sectores cristianos comprometidos con la democracia y los derechos humanos, también existió una estructura eclesiástica que legitimó políticamente la dictadura durante décadas. Por eso mantener hoy símbolos franquistas visibles en espacios religiosos no puede interpretarse como una decisión neutral o puramente artística.
La petición dirigida a Enrique Benavent Vidal reclama precisamente un gesto claro: retirar la pieza y evitar que un lugar de culto siga funcionando como escaparate involuntario de la nostalgia franquista.
Porque ningún ejercicio serio de memoria democrática puede convivir tranquilamente con emblemas de una dictadura exhibidos sobre imágenes religiosas veneradas por miles de personas.
La campaña puede firmarse aquí:
Solicitud de retirada de simbología franquista en la Basílica de los Desamparados de Valencia
La democracia no debería pedir permiso al franquismo para entrar en una basílica.
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