Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
La propuesta de Trump para alterar el Mundial destapa algo más que un capricho: la normalización de intervenirlo todo, incluso lo que aún parecía intocable
La escena parece absurda. Casi cómica. Pero no lo es tanto. Un enviado cercano a Donald Trump plantea sustituir a Irán por Italia en el Mundial de este verano. Sí, tal cual. Sin rodeos. Sin matices.
La idea, revelada por el Financial Times en su información sobre la propuesta enviada a la FIFA, lleva la firma de Paolo Zampolli, aliado del presidente estadounidense. Su argumento es sencillo. Italia tiene cuatro títulos. Historia. Prestigio. “Se lo merece”.
Pero hay un pequeño problema. O varios. Italia no se clasificó. De hecho, es la tercera vez consecutiva que se queda fuera del Mundial. Fue eliminada en la repesca. Punto. Fin de la historia. O debería serlo.
Y aun así, alguien decide que las reglas pueden reescribirse. Que la clasificación deportiva es negociable. Que el fútbol, como tantas otras cosas, puede adaptarse a intereses políticos del momento. Una llamada. Una sugerencia. Un intento.
Y eso es lo que incomoda.
Porque la reacción ha sido inmediata. La Federación Italiana lo considera una afrenta. La FIFA lo descarta como inviable. Irán confirma que participará. Pero el daño ya está hecho. La idea ha circulado. Ha sido planteada con total naturalidad.
Y ahí está el problema.
No es solo una ocurrencia. Es una forma de entender el mundo.
Una donde las reglas existen hasta que estorban. Donde la política se mete en todo. Incluso en lo que, hasta hace poco, se vendía como territorio neutral. El deporte. El espectáculo. El negocio global del fútbol.
Porque el Mundial no es solo fútbol. Nunca lo ha sido. Pero esto va un paso más allá. No se trata de sedes, patrocinios o propaganda. Se trata de alterar quién juega y quién no. De decidir qué país merece estar… y cuál puede ser reemplazado.
Y eso ya no es deporte.
CUANDO LAS REGLAS SE VUELVEN NEGOCIABLES
El contexto importa. Mucho. La propuesta llega en pleno conflicto en Oriente Próximo. Con tensiones abiertas entre Estados Unidos, Irán y otros actores regionales. Con el estrecho de Ormuz en el foco y negociaciones de paz apurando plazos.
En ese escenario, la idea de sustituir a Irán por Italia no suena a fútbol. Suena a diplomacia. A gesto político. A intento de recomponer relaciones con Roma tras el choque entre Trump y el papa León XIV, calificado de “inaceptable” por Giorgia Meloni.
El Mundial convertido en moneda de cambio. Otra más.
Y es aquí donde la propuesta deja de ser anecdótica. Porque introduce algo peligroso. La jerarquización de países en función de intereses. Hoy es Irán. Mañana podría ser cualquiera.
¿Quién decide qué selección “merece” estar en un Mundial? ¿El ranking deportivo o la conveniencia política?
La FIFA, en este caso, ha marcado una línea. Si Irán no participara, su reemplazo debería salir de la confederación asiática. No de Europa. No de una potencia histórica. No de un país “más atractivo” para audiencias o patrocinadores.
Reglas básicas. Claras.
Pero el simple hecho de que haya que recordarlas ya dice bastante.
Porque lo que subyace es otra lógica. La del privilegio. La de intervenir cuando conviene. La de considerar que ciertas normas son flexibles si el actor que las cuestiona tiene suficiente poder.
Y no es algo nuevo. Lo hemos visto en otros ámbitos. Sanciones selectivas. Guerras justificadas. Excepciones constantes.
Ahora, también en el fútbol.
EL FÚTBOL COMO ESCENARIO DE PODER
Hay algo casi simbólico en todo esto. El fútbol siempre se ha vendido como un lenguaje universal. Como un espacio donde, al menos en teoría, todos compiten bajo las mismas reglas. Donde ganar o perder depende de lo que pase en el campo.
Una ficción, sí. Pero una ficción útil.
Porque ahora esa ilusión también se resquebraja. No por corrupción interna. No por escándalos financieros. Eso ya lo conocemos. Sino por algo más directo. Más explícito.
La idea de que un país puede ser sustituido no por razones deportivas, sino por conveniencia geopolítica.
Irán, por su parte, ha confirmado que acudirá al torneo. Incluso después de haber anunciado en marzo que no participaría tras los ataques de Estados Unidos e Israel. Ha cambiado de posición. Quiere competir. Representar a su país.
Y eso es lo que parece incomodar. Que las decisiones no se alineen con ciertos intereses.
Infantino, con su conocida cercanía a Trump, ha intentado rebajar la tensión. Ha asegurado que Irán “vendrá, sin duda”. Que espera un contexto más pacífico. Que lo importante es que pueda representar a su pueblo.
Palabras correctas. Medidas.
Pero insuficientes para ocultar lo evidente.
Que el fútbol ya no es solo un escenario donde se reflejan las tensiones globales. Es un espacio donde se intentan intervenir activamente.
Y eso cambia las reglas del juego.
Porque si hoy se plantea sustituir a una selección clasificada, mañana se puede plantear otra cosa. Otro ajuste. Otra excepción. Otra negociación.
Siempre habrá una excusa. Siempre habrá un argumento. Siempre habrá alguien dispuesto a decir que es “por el bien del espectáculo”.
Pero no lo es.
Es otra cosa. Es poder. Es control. Es la idea de que todo puede ser moldeado si se tiene suficiente influencia.
Y el fútbol, por muy global que sea, no es inmune a eso.
No se trata de Italia. Ni siquiera de Irán. Se trata de quién decide las reglas… y de quién puede permitirse romperlas.
«`
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
Netanyahu ya no disimula: Gaza se ocupa por porcentajes
Netanyahu ya no disimula. Gaza se está ocupando por porcentajes: primero el 52%, luego el 60%, ahora ordena avanzar hasta el 70% y, cuando el público le pide el 100%, responde con una broma: “vayamos en orden”.
Eso no es seguridad. Es desposesión administrada. Es convertir un alto el fuego en una coartada para encerrar a 2,1 millones de personas en cada vez menos territorio, mientras el mundo finge sorpresa ante una estrategia que lleva meses desplegándose delante de todos.
Cuando un Gobierno habla de ocupar Gaza por fases, ya no estamos ante una guerra: estamos ante un plan.
👉 El artículo completo puede leerse en el primer comentario.
Y si quieres ayudarnos a seguir haciendo periodismo que no baja la cabeza:
donorbox.org/aliadas
Contra el racismo institucional: Ayuso intentó vender colapso y el Supremo le contestó con una palabra incómoda, pruebas
Ayuso intentó vender colapso y el Supremo le ha contestado con lo único que desmonta la propaganda: pruebas. Y no las había. Ni de que la sanidad fuera a hundirse, ni de que la educación fuera a reventar, ni de que Madrid fuese a convertirse en una especie de apocalipsis administrativo por regularizar a personas migrantes.
El truco es viejo y miserable: primero deterioran lo público y luego culpan a quienes llegan buscando derechos, trabajo y una vida posible. No era gestión. Era racismo institucional con membrete oficial.
El artículo completo puede leerse en el primer comentario 👇
Y si queréis ayudarnos a seguir haciendo periodismo que no agacha la cabeza: Donorbox.org/aliadas
Aimar Bretos toma ‘Hoy por hoy’ mientras la SER intenta vender normalidad donde huele a crisis
La SER intenta vender como relevo natural lo que suena demasiado a operación de poder.
Aimar Bretos asumirá Hoy por hoy el 31 de agosto, tras la salida de Àngels Barceló después de 21 años en la cadena y 7 al frente del programa. El problema no es Bretos. El problema es ese viejo truco de llamar “pluralidad” a lo que muchas veces significa presión editorial, ajuste interno y disciplina empresarial.
Porque cuando una periodista sale así, cuando compañeras y compañeros lamentan públicamente las formas, cuando la plantilla tiene que defender su profesionalidad, la palabra independencia empieza a sonar menos a principio y más a decorado.
A lo que llaman relevo quizá haya que llamarlo por su nombre: una operación de despacho con música de sintonía.
👉 Artículo completo en el primer comentario.
💥 Puedes ayudarnos a seguir haciendo periodismo incómodo en Donorbox.org/aliadas.
Vídeo | Palantir en España: el contrato opaco que mete a Silicon Valley en el corazón de Defensa
Defensa entregó a una empresa nacida en el ecosistema de la CIA una pieza sensible de la inteligencia militar española, sin publicidad, con una sola oferta y bajo una capa de secreto que huele demasiado a negocio blindado.
Vídeo | Palantir en España: el contrato opaco que mete el tecnofascismo en Defensa
Mientras nos hablan de modernización, eficiencia y seguridad, el Estado español abre la puerta de su inteligencia militar a una de las empresas más vinculadas al negocio global de la vigilancia, la guerra y el poder algorítmico. Te lo contamos en #ReportajesSR. Presentado por Patricia Salvador.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir