24 Abr 2024

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Hundiendo a Soto con cuatro palabras: «Cuéntanos más, José Manuel»
DERECHOS Y LIBERTADES, DESTACADA

Hundiendo a Soto con cuatro palabras: «Cuéntanos más, José Manuel» 

José Manuel Soto critica las subvenciones a asociaciones LGTBI+ y recibe su merecido con 4 palabras y una captura.

Hace un año, el cantante José Manuel Soto se metió en esta vorágine de 280 caracteres que es Twitter para expresar su punto de vista sobre las subvenciones a las organizaciones LGTBI+ y feministas. Según él, estas agrupaciones no sufrirían pérdida alguna de derechos si las fuerzas políticas de la derecha ascendieran al poder, pero podrían experimentar una disminución en sus subvenciones. En su opinión, numerosas asociaciones se aprovechan de estas ayudas financieras, que describió como una «descarada compra de votos con dinero público».

El comentario de Soto no pasó desapercibido, especialmente para Rubén Sánchez, el secretario general de Facua, quien acaba de recoger el tuit y usarlo como un machete contra el cantante: «Cuéntanos más, José Manuel», adjuntando una captura de pantalla con un titular bastante incómodo para el cantante.

SUBVENCIONES Y CONTROVERSIAS: EL CASO DE LA FUNDACIÓN DE SOTO

La captura de pantalla era una noticia que ponía en evidencia la ironía de la situación. Se centraba en la polémica generada por la subvención de 275.000 euros que la Junta de Andalucía había concedido a la Fundación Destino Rocío, presidida por Soto y con apenas un año y medio de existencia. El PSOE, al descubrir esta incoherencia, cuestionó las razones del Gobierno andaluz para otorgar tal cantidad de dinero a una organización tan reciente.

El PP, por su parte, lamentó la crítica del PSOE y reivindicó la «importancia» del proyecto de Soto. Según ellos, era un proyecto «potentísimo» que revitalizaría muchas áreas, abordaría los problemas de despoblación, promovería el turismo y contaría con el respaldo de muchas empresas. Sin embargo, la portavoz del PSOE, Ángeles Férriz, señaló que era llamativo que una fundación tan joven recibiera dicha subvención, especialmente teniendo en cuenta que en el pasado reciente el Gobierno regional había mostrado un patrón de contratos «a dedo para sus amigos».

LA IRONÍA DEL DEBATE SOBRE LAS SUBVENCIONES

En este contexto, la crítica de Soto a las subvenciones es, cuanto menos, hipócrita. Aquí es donde el golpe de Rubén Sánchez en Twitter cobra un sabor especial. Al igual que muchas personalidades públicas, Soto parece tener una visión sesgada de lo que constituye un uso apropiado de las subvenciones. Mientras critica a las organizaciones LGTBI+ y feministas por aceptar estas ayudas, no tiene problemas en recibir una subvención sustancial para su propia fundación. Como señaló Ángeles Férriz,

«Ya sabemos que los amigos de Moreno no lloran, sino que facturan», un comentario mordaz que alude a los estrechos lazos entre la fundación de Soto y el Gobierno andaluz. Con la subvención en cuestión, se pagan salarios, viajes y comidas de la fundación.

LA RETRANSMISIÓN DE LA HIPERBOLE DE SOTO

La controversia no es sólo sobre la subvención en sí misma. Se trata de la doble moral de Soto, que utiliza las subvenciones como arma política contra los grupos que considera ideológicamente opuestos, al tiempo que se beneficia de ellas para su propia organización. Este juego de la doble moral es un ejemplo del frecuente espectáculo de políticos y personalidades públicas lanzando piedras y ocultando su mano.

Además, es esencial subrayar la ironía de que Soto se presente como un defensor del dinero público frente a las supuestas compras de votos que, según él, representan las subvenciones. A pesar de su retórica de austeridad y resguardo del erario público, resulta que su fundación ha recibido un generoso flujo de capital del Gobierno andaluz. De alguna manera, esto huele a un intento de «compra de votos descarada con dinero público», la misma práctica que Soto criticó con vehemencia en su tweet hace un año.

Soto ha aprendido de la manera más dura que, antes de lanzar acusaciones, uno debe asegurarse de que su propia casa esté en orden. La lección aquí es clara: antes de criticar a otros por beneficiarse de las subvenciones, asegúrate de que tu fundación no esté haciendo exactamente lo mismo.

En última instancia, todo se reduce a una cuestión de equidad y coherencia. Si vamos a debatir sobre la distribución de las subvenciones, hagámoslo con apertura y honestidad. La narrativa de Soto, que ataca a las organizaciones LGTBI+ y feministas mientras su fundación se beneficia de una subvención pública, no contribuye a un debate productivo. Más bien, alimenta la hipocresía y la discordia. Y eso, señor Soto, no es bueno para nadie.