Greenpeace y Unmute Gaza denuncian la masacre en Gaza con una lona en el Museo Reina Sofía de Madrid
Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
Cuatro activistas de Greenpeace escalonaron la fachada del museo en una acción para desplegar una lona con una poderosa ilustración creada por el artista visual estadounidense Shepard Fairey Obey.
En un acto de solidaridad con el pueblo palestino y en protesta contra la masacre que ha estado ocurriendo en Gaza, miembros de Greenpeace y el colectivo Unmute Gaza llevaron a cabo una destacada intervención en el Museo Reina Sofía de Madrid. Este acto de valentía y conciencia se realizó con la esperanza de poner fin al conflicto que ha causado sufrimiento y devastación en la región.
Cuatro activistas de Greenpeace escalonaron la fachada del museo en una acción para desplegar una lona con una poderosa ilustración creada por el artista visual estadounidense Shepard Fairey Obey. En la imagen, un niño palestino, cubierto de sangre, sostenía un letrero que preguntaba al mundo: «¿Nos estáis oyendo?» Mientras que el símbolo de silenciar un vídeo ocupaba el centro de la escena. Junto a esta impactante ilustración, una pancarta proclamaba: «CEASEFIRE NOW» («Alto el fuego ya»).
Greenpeace despliega una pancarta en el Museo Reina Sofía por el genocidio en Gaza.
— Noa Gresiva (@NoaGresiva) January 24, 2024
Bravo. pic.twitter.com/jFdcesrFRu
Esta ilustración conmovedora se basó en una fotografía tomada por el fotoperiodista gazatí Belal Khaled, y formó parte de un proyecto del movimiento Unmute Gaza que contó con la participación de 30 artistas visuales de todo el mundo. El artista Shepard Fairey Obey expresó su compromiso moral en amplificar el mensaje de la fotografía de Belal y abogó por soluciones pacíficas a los conflictos.
La directora ejecutiva de Greenpeace, Eva Saldaña, hizo hincapié en la gravedad de la situación en Gaza, que ha perdurado durante 109 días, causando una catástrofe humanitaria de proporciones descomunales. Esta acción no solo fue un llamado a las partes involucradas en el conflicto, sino también a la comunidad internacional, instándoles a priorizar la preservación de vidas humanas por encima de todo.
El Museo Reina Sofía de Madrid, famoso por albergar la icónica obra «Guernica» de Picasso, que simboliza el sufrimiento de la población civil en las guerras, fue el lugar elegido para llevar a cabo esta protesta. Un lugar que representa el arte como una herramienta para denunciar las injusticias y recordar la importancia de la humanidad. Greenpeace eligió este escenario para reconectar con la humanidad y hacer un llamado a respetar el derecho internacional y exigir un alto el fuego.
Sin embargo, esta noble acción de conciencia generó un conflicto en relación con la retirada de la obra. Greenpeace asegura que se trata de una donación al Museo Reina Sofía, un regalo que simboliza el deseo de poner fin a la violencia y abrazar la paz en la región.
En un mundo marcado por la indiferencia y la pasividad frente a los conflictos, estas acciones audaces y emotivas nos recuerdan la importancia de levantar la voz en solidaridad con aquellos que sufren y claman por un alto el fuego en Gaza. La masacre en Gaza no puede ser ignorada, y es responsabilidad de todos trabajar juntos para poner fin a este derramamiento de sangre y buscar soluciones pacíficas para un futuro mejor en la región.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
El veto sindical a la Policía Nacional empieza a resquebrajarse
La anomalía democrática ya no cabe debajo de la alfombra. Dos tribunales superiores de justicia, el del País Valencià y el de Madrid, han admitido a trámite sendas demandas de agentes de la Policía Nacional contra una prohibición que huele a otro tiempo: la que les impide afiliarse a sindicatos de clase, interprofesionales, como CNT, CGT, UGT o CCOO. La pelea apunta directamente al artículo 28 de la Constitución, que reconoce la libertad sindical, y al artículo 14, que garantiza la igualdad y la no discriminación. Fechas y cifras importan: la norma que ahora se discute fue aprobada en 2015, bajo el Gobierno de Mariano Rajoy, y afecta a un cuerpo donde la escala básica suma más de 70.000 agentes.
Esta es la democracia estadounidense: 88 corporaciones no pagaron impuestos federales y regaron la política con 852 millones
La democracia estadounidense tiene una liturgia muy solemne. Banderas, discursos sobre la libertad, himnos, padres fundadores, ceremonias patrióticas y presentadores de televisión hablando de “oportunidad”. Luego llega la letra pequeña. Y la letra pequeña dice esto: 88 grandes corporaciones que no pagaron ni un dólar de impuesto federal sobre la renta empresarial en el año fiscal 2025 gastaron unos 852 millones de dólares en lobby y contribuciones electorales durante los últimos ciclos políticos.
No es una anomalía. Es el sistema funcionando.
Trump aprieta el cerco petrolero a Cuba y llama “libertad” al castigo colectivo
El 11 de junio, Marco Rubio anunció nuevas sanciones contra Unión Cuba-Petróleo, CUPET, la empresa estatal cubana de petróleo y gas. No fue un gesto administrativo. No fue una nota técnica del Departamento de Estado. Fue otro giro de tuerca contra una población que ya vive entre apagones, falta de combustible, problemas de transporte, hospitales tensionados y una economía castigada por 65 años de embargo estadounidense. Lo llaman presión. Lo llaman democracia. Lo llaman “apoyo al pueblo cubano”. Pero cuando una sanción corta energía, encarece comida, complica medicinas y deja a la gente sin movilidad, el nombre honesto es otro: castigo colectivo.
Rubio, hijo de inmigrantes cubanos y viejo militante del cambio de régimen, defendió la medida acusando al Gobierno cubano de usar la energía como herramienta de represión, enriquecimiento y control social. El guion es conocido. Primero se asfixia un país. Luego se acusa al país asfixiado de no respirar bien. Después se presentan las consecuencias del bloqueo como prueba de que hacía falta más bloqueo. La maquinaria imperial funciona así: provoca la herida, señala la sangre y vende la amputación como tratamiento.
Vídeo | Más de 30.000 personas ya han visto el #ReportajeSR sobre cómo Israel está cambiando las reglas del mundo
El nuevo trabajo de Reportajes SR, con Olga Rodríguez, analiza por qué lo que ocurre en Gaza no es solo una tragedia palestina, sino una advertencia global sobre la impunidad, el derecho internacional y la ley del más fuerte. Más de 30.000 personas han visto…
Vídeo | La batalla cultural ultra no empezó ayer: nuevo #ReportajeSR este domingo 14
El domingo 14, a las 15:00, estrenamos en nuestro canal de YouTube un nuevo #reportajesr: “Cómo la extrema derecha está ganando la batalla cultural”. La primera parte lleva un título que debería funcionar como advertencia: “Esto no empezó ayer”.
El reportaje, presentado por Patricia Salvador y dirigido por Lea Gugelmann, periodistas de Spanish Revolution, ya está disponible de forma anticipada para suscriptoras y suscriptores del canal.
Porque sí, la extrema derecha no empieza siempre gritando censura, deportaciones, recortes o mano dura. A veces empieza antes. Mucho antes. Empieza alterando el lenguaje. Empieza llamando “libertad” al privilegio de quienes más tienen. Empieza llamando “familia” a un modelo único y obediente. Empieza llamando “patria” a una frontera moral. Empieza llamando “sentido común” a una agenda profundamente reaccionaria.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir