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Gráfico demuestra lo bien que funcionan las vacunas y el horror que supone para aquellos países que no tienen acceso 

La dualidad en el transcurso de las vacunaciones deja latente, una vez más, la disparidad que existe a nivel mundial.

«La brecha entre el número de vacunas administradas en los países ricos y el número de inyecciones gestionadas a través de COVAX está creciendo y es más grotesca cada día», ha afirmado recientemente, Tedros Adhanom, de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

«Cada país tiene que tener desarrollado un plan nacional de implementación y vacunación para poder recibir las dosis», afirma Carazo, que cree que esto «define que haya países que van por detrás de otros».

En este sentido, la doctora Helena Legido – Quigley, profesora asociada de la Universidad de Singapur, exponía un claro gráfico de los efectos perniciosos de este sistema global de distribución desigual.

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«Este gráfico demuestra lo bien que funcionan las vacunas (Reino Unido) y el horror que supone para aquellos países que no tienen acceso (Indonesia)», exponía la doctora a través de Twitter:

Como puede apreciarse los 2 países tienen más de 50,000 casos diarios, pero Indonesia posee solamente un 6.9% población vacunada, mientras UK tiene ya a un 56%.

Esto implica que Indonesia tenga de promedio, actualmente, unas 1400 muertes diarias, mientras UK tiene 100.

Esto supone una «diferencia abismal entre la relación de casos y muertes gracias a les vacunas», constataba el periodista Daniel Arbós.

«El diferente reparto de vacunas en el mundo no responde a ningún criterio científico y es una fortaleza clave para la expansión del virus: cuanto más se propague y mayor sea el número de casos en una zona, más posibilidades tiene de mutar. En 18 meses la Organización Mundial de la Salud ya ha detectado al menos 11 variantes, entre las que califica como “preocupantes” por el aumento de su transmisibilidad o virulencia a las de Reino Unido, Sudáfrica, Brasil e India (alpha, beta, gamma y delta, respectivamente, según la denominación de la OMS)», escribía el periodista Javier Taeño.