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El Tribunal de Estrasburgo acaba de resolver que la inacción climática atenta contra los derechos humanos. Se trata de un fallo judicial histórico, y que podría dar un potente empujón a la lucha por el clima. Aunque la sensación es agridulce, puesto que la corte europea debía resolver tres demandas diferentes en este sentido: una de seis jóvenes portugueses contra más de 30 Estados; otra de un alcalde francés que veía su ciudad cada vez más sumergida en el mar, y otra un grupo de mujeres suizas de avanzada edad. Y sólo ha resuelto a favor de estas últimas.
Las “abuelas climáticas” presentaron una demanda contra Suiza en noviembre de 2020, alegando que el Estado incumplía su deber de proteger eficazmente la vida y de garantizar el respeto de su vida privada y familiar, ya que no ni adoptó medidas apropiadas y suficientes para alcanzar los objetivos de lucha contra el cambio climático. En marzo de 2023 comenzaba el proceso, viéndose involucrados hasta ocho gobiernos europeos, varios organismos de la ONU y distintas organizaciones.
Y ha sido ahora cuando el Tribunal de Estrasburgo les ha dado la razón. Según la presidenta del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, Suiza violó los derechos de esas mujeres al constatar “lagunas críticas” en las políticas suizas contra el cambio climático. Y esto es importante porque lo descrito por el Tribunal no solo se limitaría a Suiza, sino que tendría implicaciones para el resto de países europeos que no actúan con contundencia frente a los impactos del cambio climático.
Ante la falta de medidas efectivas de los países y empresas para frenar el aumento del calentamiento global y los impactos del cambio climático, los litigios climáticos se han convertido en una vía alternativa para forzar a la acción climática. Aunque no seamos conscientes, en este momento todos nos enfrentamos a una vital elección: Podemos unirnos y apoyar a los que impulsan la acción climática y defienden la democracia. O podemos permitir que los gobiernos y empresas continúen con sus políticas destructivas. No. Ya no existe una posición neutral. Toca elegir bando. ¿Cuál será el tuyo?
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