Sin unidad entre Sumar y Podemos, cualquier “bloque histórico” es papel mojado frente a una derecha que roza el 49,8%
Gabriel Rufián lanzó una consigna tan épica como arriesgada: “ganar provincia a provincia a Vox”. La escena en la sala Galileo Galilei activó una fantasía recurrente en la izquierda: el gran bloque confederal que sume a todas las fuerzas progresistas, incluidas las independentistas, para frenar a la derecha. La pregunta no es si la idea es inspiradora. La pregunta es si es viable. Y los datos son menos románticos que el discurso.
El análisis publicado el 21 de febrero de 2026 por elDiario.es sobre las últimas encuestas y los resultados del 23J de 2023 dibuja una conclusión incómoda: la unidad con la izquierda independentista aporta poco en términos de escaños; la clave está en evitar la división entre Sumar y Podemos.
LA UNIDAD QUE SUMA Y LA QUE NO CAMBIA NADA
En las elecciones generales del 23 de julio de 2023, quince formaciones confluyeron bajo el paraguas de Sumar. El objetivo era claro: evitar la dispersión del voto en un sistema electoral que castiga a las fuerzas pequeñas en provincias medianas y pequeñas. El resultado fueron 31 escaños, en empate técnico con Vox, suficientes para sostener el Gobierno de coalición con el PSOE.
¿Qué habría ocurrido si, además de esa alianza, se hubieran sumado ERC, CUP, EH Bildu, BNG y Adelante Andalucía en una candidatura común plurinacional? El ejercicio contrafáctico indica que el bloque habría logrado cinco escaños más. Cinco. Y no a costa de la derecha. Tres se habrían arrebatado al PSOE, uno a Junts y uno al PNV.
Es decir, la correlación entre bloques no habría cambiado. Se habría reforzado la izquierda frente a los socialistas, pero no se habría movido la frontera con PP y Vox.
En Catalunya y Euskadi la suma habría tenido efectos simbólicos relevantes. En Gipuzkoa, por ejemplo, el bloque habría superado el 40% del voto. En Girona podría haberse convertido en primera fuerza. Pero esos movimientos no alteran el tablero estatal. La derecha no pierde la mayoría por un reagrupamiento interno de la izquierda.
La aritmética es clara. La épica no la modifica.
EL ELEFANTE EN LA HABITACIÓN: SUMAR Y PODEMOS
El verdadero drama no está en si ERC y los Comuns comparten papeleta. Está en que Sumar y Podemos compiten por el mismo electorado en provincias donde el umbral real para obtener escaño se sitúa entre el 8% y el 10%.
Hoy, según el promedio de sondeos, Sumar ronda el 7% y Podemos el 4,2%. Separadas, ambas marcas se condenan en muchas circunscripciones medias. Unidas, superarían ese umbral y convertirían votos en escaños. Divididas, regalan representación a la derecha.
La simulación basada en encuestas indica que una candidatura unitaria de toda la izquierda plurinacional sumaría 18 escaños más que en un escenario de división. Pero incluso así, con un 15,5% y 47 escaños, la derecha seguiría siendo mayoritaria: 49,8% del voto y alrededor de 188 diputados para PP y Vox.
El problema es estructural. El sistema electoral sobrerrepresenta a las provincias pequeñas, donde el umbral efectivo puede superar el 16%, el 18% o incluso el 19%, como ocurrió en Guadalajara, Cáceres o Ávila. En esos territorios, una izquierda fragmentada no compite. Desaparece.
En el 23J, Sumar dejó casi 600.000 votos sin representación. Votos que no se tradujeron en escaños por quedar en cuarta posición en provincias donde solo entran dos o tres partidos. Esa es la herida real. No la falta de una gran foto plurinacional.
Expertas y expertos en ciencia política como Lluís Orriols advierten que en Catalunya o Euskadi la candidatura única podría ser incluso contraproducente. Existen ejes identitarios y nacionales que movilizan o desmovilizan. No todo votante progresista se siente cómodo en una lista que diluya su especificidad territorial o ideológica.
El sistema no premia los gestos simbólicos. Premia la concentración del voto allí donde el reparto es más cruel.
Por eso el debate no es sentimental. Es estratégico. En Sevilla, Cádiz, Zaragoza, Tarragona o Pontevedra, la división entre dos papeletas que representan el mismo espacio económico e ideológico puede entregar el último escaño a Vox. Y en un contexto donde la ultraderecha se mueve en torno al 18%, tres puntos arriba o abajo pueden duplicar representación.
La unidad no es un fetiche. Es una condición de supervivencia.
Rufián apela a un “bloque histórico”. La expresión evoca a Gramsci, a la necesidad de articular mayorías sociales amplias. Pero los bloques no se construyen solo sumando siglas. Se construyen resolviendo conflictos internos, superando egos y asumiendo que la fragmentación tiene costes medibles.
La izquierda puede soñar con un gran grupo de 50 escaños negociando de tú a tú con el PSOE. Puede imaginar a Junts debilitado y a la derecha contenida. Pero mientras Sumar y Podemos no resuelvan su ruptura, la aritmética seguirá siendo implacable.
No es provincia a provincia contra Vox. Es papeleta contra papeleta dentro del mismo espacio. Y ahí es donde se decide si la derecha gobierna o no.
También te puede interesar
POLÍTICA ESTATAL
Nacho Cano, la pirámide del privilegio que acabó con 6,2 millones en deudas
16 julio 2026
Vallejo-Nájera: el Mengele español que la democracia siguió condecorando
13 julio 2026
España empieza a cerrar la puerta a Palantir: Spanish Revolution ya advirtió del peligro
2 julio 2026
El PP copia el manual de Trump y Bolsonaro para ensuciar las urnas
1 julio 2026Related posts
SÍGUENOS
Luciana Gatti entra en política porque el Congreso brasileño está legislando la catástrofe
Luciana Gatti lleva más de 30 años estudiando la Amazonia y los gases que aceleran el calentamiento global. Es investigadora principal del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil, el INPE, y coordina su Laboratorio de Gases de Efecto Invernadero. No es una tertuliana reciclada, una celebridad buscando foco ni una profesional de la política fabricada en un despacho. Es una científica que ha dedicado décadas a medir cómo uno de los mayores reguladores climáticos del planeta está dejando de funcionar.
Ahora ha decidido presentarse al Congreso.
Gatti anunció el 13 de julio su precandidatura a diputada federal por São Paulo dentro del Partido Socialismo y Libertad, el PSOL. Las candidaturas deberán registrarse oficialmente antes del 15 de agosto y la primera vuelta de las elecciones brasileñas se celebrará el 4 de octubre. Su objetivo es llevar la ciencia al lugar donde se aprueban las leyes que están acelerando el desastre. Porque publicar investigaciones sirve de poco cuando quienes legislan las ignoran, las niegan o directamente trabajan para las empresas responsables.
Ecuador abandona la Amazonia al oro ilegal y deja solos a quienes la protegen
La Amazonia ecuatoriana está siendo devorada por la minería ilegal mientras el Estado llega tarde, responde a medias o directamente mira hacia otro lado. Retroexcavadoras, dragas, campamentos clandestinos y grupos armados avanzan sobre territorios indígenas y áreas protegidas. Frente a ellos, 598 guardaparques abandonados a su suerte, sin capacidad legal para incautar maquinaria y sin medios para enfrentarse a organizaciones que llevan fusiles.
En el Parque Nacional Sumaco Napo-Galeras, varios trabajadores fueron interceptados durante una inspección por hombres fuertemente armados que afirmaron proporcionar seguridad a los mineros. Les quitaron los teléfonos, el GPS y la cámara. Quienes debían representar la autoridad ambiental terminaron desarmados, retenidos y obligados a explicar qué hacían dentro del espacio que estaban protegiendo. Los delincuentes pedían cuentas a los guardaparques y no al revés.
Ayuso convierte la cultura madrileña en un photocall pagado con dinero público
La política cultural de Isabel Díaz Ayuso tiene una regla bastante sencilla: para las creadoras y creadores corrientes existen formularios, convocatorias, límites presupuestarios y meses de espera; para las celebridades dispuestas a promocionar Madrid y posar junto al poder aparecen patrocinios millonarios, espacios públicos y contratos diseñados específicamente para ellas.
No es mecenazgo. Tampoco es una defensa desinteresada de la cultura. Es dinero público utilizado para comprar prestigio, propaganda turística y fotografías institucionales. La obra artística queda reducida a soporte publicitario y las administraciones se comportan como una agencia de representación financiada por las y los contribuyentes.
Nacho Cano fue durante años el mejor ejemplo de este modelo. Ahora Woody Allen recoge el testigo con un proyecto que recibirá 3 millones de euros de la Comunidad y del Ayuntamiento de Madrid. Dos nombres famosos, dos operaciones presentadas como apoyo cultural y una misma lógica: socializar el coste para que el beneficio político y empresarial quede en pocas manos.
STARSHIELD: la GUERRA PRIVADA (con dinero público) de MUSK #ReportajeSR
¿Es Elon Musk más poderoso que un Estado? Analizamos cómo SpaceX ha dejado de ser una empresa de cohetes para convertirse en el «sistema nervioso» de la guerra moderna. Desde el uso…
HANOVER INSTITUTE: cómo ISRAEL está HACKEANDO ChatGPT para engañarte #ReportajeSR
En este nuevo reportaje de SpanishRevolution, Patricia Salvador desvela una de las operaciones de desinformación más sofisticadas hasta la fecha: la creación del falso «Hanover Institute». ¿Cómo es posible publicar más de…
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir