El director del FBI se hace más rico jugando a dos bandas: invierte en China desde un paraíso fiscal
Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
Kash Patel o cómo la seguridad nacional se pone al servicio del capital offshore.
Es el nuevo jefe del FBI, pero también un inversor en Shein, una empresa china con sede en las Islas Caimán. Kash Patel, nombrado por Donald Trump el pasado 21 de febrero de 2025, ha declarado entre 1 y 5 millones de dólares invertidos en Elite Depot, matriz del gigante de la moda ultrarrápida. No lo hace desde Nueva York, ni desde Silicon Valley. Lo hace desde un refugio fiscal que simboliza todo lo que la administración estadounidense dice combatir: la evasión, la deslocalización y la opacidad financiera.
Resulta especialmente escandaloso que quien lidera la agencia encargada de proteger la seguridad nacional estadounidense tenga intereses millonarios en una empresa que simboliza el modelo económico chino que Trump quiere destruir a golpe de arancel. Porque Shein no es solo una tienda online. Es un engranaje clave de la exportación china basada en explotación laboral, dumping fiscal y saturación logística global. Y el FBI no es solo una agencia. Es el corazón de la inteligencia estadounidense. El cruce de intereses no es una anécdota, es un síntoma.
Kash Patel ha ocupado cargos clave en la defensa, el espionaje y la seguridad durante los últimos diez años. Fue asesor del Consejo de Seguridad Nacional, jefe de gabinete del Pentágono y mano derecha de Trump durante las investigaciones sobre Rusia en 2016. No se trata de un burócrata despistado que no sabe dónde mete su dinero. Se trata de un arquitecto del poder trumpista. Y ahora, también, de un accionista de un gigante chino en plena guerra comercial con Pekín.
Patel se defiende asegurando que tiene inversiones en empresas tecnológicas estadounidenses y que cuenta con “una dispensa presidencial” firmada por Trump para su inversión en Shein, como reveló The Wire. La dispensa no es una exoneración ética. Es un salvoconducto político. Lo firma un presidente que vive en su red social privada, Truth Social, donde casualmente la consultora Trishul LLC —de la que Patel también es accionista— tiene intereses millonarios.
TRUMP ENCARECE LOS PRODUCTOS CHINOS MIENTRAS SUS ALIADOS GANAN DINERO CON ELLOS
La nueva política arancelaria de Trump triplica las tasas a productos chinos a partir de mayo. Pasa de permitir la entrada sin impuestos de pedidos inferiores a 800 dólares, a imponer una tasa de 75 dólares primero y 150 después, lo que amenaza directamente a plataformas como Shein, Temu o AliExpress. Además, se han aprobado aranceles de hasta el 145% para algunos productos, un golpe comercial sin precedentes que podría reconfigurar el comercio entre las dos principales potencias globales.
Este cambio afecta de lleno al modelo de negocio de Shein, que ha basado su éxito en la exportación directa desde China a EE.UU., sin intermediarios ni almacenes regionales. Su margen se sustentaba en la evasión fiscal permitida por ese umbral de los 800 dólares. Con esta reforma, el negocio puede desplomarse. O debería. Porque mientras Trump incendia los puentes con China, su director del FBI sigue cobrando dividendos gracias a esos puentes.
En 2024, Shein facturó 14.100 millones de dólares en el mercado estadounidense, y según el banco de inversión Nomura, las plataformas chinas de comercio electrónico mueven unos 46.000 millones de dólares anuales en EE.UU. (fuente: Nomura Research). Cifras que explican por qué, incluso bajo guerra comercial, los negocios no se detienen. El capitalismo no entiende de banderas, solo de beneficios. La supuesta batalla ideológica contra China es compatible con los dividendos en Islas Caimán.
Patel también posee participaciones en Nvidia, Tesla, Palantir o Core Scientific. En total, su patrimonio oscila entre 6 y 15 millones de dólares. Solo en 2024, ingresó más de 2,6 millones. Su fondo de bitcoin, su empresa de equipamiento táctico, su firma financiera checa… Un entramado de inversiones cruzadas que dibuja el perfil clásico del tecnócrata con intereses en todos los bandos, incluido el enemigo oficial.
Nada de esto parece preocupar a Trump, que justifica la posición de su director como si se tratara de un empresario cualquiera. Como si la dirección del FBI no exigiera neutralidad, transparencia o, al menos, un mínimo de coherencia con la política internacional del país. Porque mientras se bombardea con discursos la «amenaza china», los bolsillos de sus altos cargos se llenan gracias a ella.
La guerra comercial no es más que una cortina de humo. Un teatro donde se agita el nacionalismo económico mientras se trafica con acciones opacas. El conflicto con China, como tantos otros, es una disputa entre élites económicas, no entre pueblos. Y quien paga siempre es el de abajo: el consumidor, la trabajadora precaria, el pequeño comercio local, la producción sostenible que nunca puede competir con los envíos exprés de ropa fabricada en talleres sin derechos laborales.
Kash Patel es el rostro visible de un modelo podrido. La seguridad nacional al servicio del capital offshore. El FBI invirtiendo en fast fashion mientras se destruyen empleos locales. La doble moral convertida en política de Estado. El trumpismo no lucha contra China: la alquila por dividendos.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
Podemos y Rufián ensayan una salida mientras la izquierda busca recomponerse
El acercamiento abre una oportunidad de cooperación en un espacio progresista fragmentado que necesita proyecto, no solo siglas
La guerra sucia en Vox estalla en los juzgados mientras se descompone el proyecto de Abascal
Filtraciones, acusaciones internas y dinero público bajo sospecha: la ultraderecha se enfrenta a su propia crisis estructural
Europa planta cara a Trump, pero no por el pueblo iraní: “Esta no es nuestra guerra”
La Unión Europea se niega a entrar en la cruzada militar de Trump contra Irán y exige una moratoria de ataques mientras el continente se prepara para las consecuencias económicas y humanitarias de la locura estadounidense.
Vídeo | Dubái, el espejismo del lujo que se derrumba cuando llega la realidad
Influencers, rascacielos y piscinas infinitas. Un decorado perfecto para el capitalismo global hasta que el ruido de la guerra rompe la ilusión.
Vídeo | Cantona lo dice claro: que vayan a la guerra quienes la deciden
Cuando la guerra se planifica en despachos y se paga con vidas ajenas, la valentía desaparece y aparece la hipocresía.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir