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Las empresas multinacionales como AXA no pueden seguir siendo neutrales o actuar como si su participación en la economía israelí fuera moralmente aceptable.
La reciente decisión de la multinacional de seguros AXA de desinvertir en los bancos israelíes es un claro ejemplo de cómo la presión internacional puede erosionar el apoyo a un régimen que perpetúa la ocupación y el genocidio en Gaza. En un mundo donde las corporaciones gigantes han sido cómplices silenciosas de atrocidades, la acción de AXA marca un precedente, aunque la aseguradora se resista a vincular su decisión al movimiento de desinversiones. La realidad es innegable: la retirada de fondos de AXA es una victoria para el movimiento global de Boicot, Desinversiones y Sanciones (BDS), que ha expuesto el papel de estos bancos en la financiación de asentamientos ilegales y la limpieza étnica en Palestina.
No es casualidad que la aseguradora haya decidido retirar su dinero de estos bancos en un momento crítico. Los cinco bancos más grandes de Israel—Bank Hapoalim, Bank Leumi, Israel Discount Bank, First International Bank of Israel y Mizrahi-Tefahot Bank—han sido denunciados por las Naciones Unidas y organizaciones de derechos humanos por su participación directa en la ocupación ilegal de tierras palestinas. Estos bancos proporcionan la infraestructura financiera necesaria para la expansión de asentamientos ilegales, un hecho que se ha convertido en la columna vertebral de la política de asedio y exterminio que Israel ha desplegado contra Gaza desde octubre de 2023.
La investigación publicada por Ekō, un grupo de responsabilidad corporativa, y realizada por la consultoría neerlandesa Profundo, revela que AXA, hasta septiembre de 2023, tenía más de 20,4 millones de dólares invertidos en estos bancos. Para junio del mismo año, AXA había reducido sus inversiones a cero, un movimiento que no puede ser interpretado de otra manera que como una respuesta a la creciente presión internacional. Este no es un simple ajuste de cartera; es una desinversión clara, rápida e intencional, motivada por la creciente conciencia de la responsabilidad corporativa en los crímenes de guerra.
LA RESPONSABILIDAD CORPORATIVA FRENTE AL GENOCIDIO
Es imposible hablar de esta desinversión sin poner en contexto el genocidio en curso en Gaza y la ocupación de Cisjordania. Las empresas multinacionales como AXA no pueden seguir siendo neutrales o actuar como si su participación en la economía israelí fuera moralmente aceptable. La realidad es que, al financiar o apoyar a entidades cómplices, estas empresas se convierten en partícipes indirectos de crímenes contra la humanidad.
La decisión de AXA de cortar sus lazos con Elbit Systems en 2019, la mayor empresa israelí de armamento, ya había sido un indicio de que la aseguradora no podía seguir ignorando su papel en la perpetuación de la violencia. Elbit Systems ha sido señalada repetidamente por su participación en la represión militar contra el pueblo palestino, incluyendo el desarrollo de tecnologías utilizadas en los bombardeos indiscriminados en Gaza.
Sin embargo, la presión a AXA no ha venido solo de la sociedad civil o del movimiento BDS. Hay un mandato claro y vinculante de la Corte Internacional de Justicia que obliga a gobiernos y actores institucionales a dejar de ser cómplices en las graves violaciones del derecho internacional que están ocurriendo en Palestina. La campaña Stop AXA Assistance to Israeli Apartheid ha sido instrumental en mantener la atención sobre la aseguradora, exponiendo su complicidad y exigiendo que asuma su responsabilidad en la perpetuación de la ocupación.
Las implicaciones de este tipo de desinversiones son profundas. Envía un mensaje claro a otras corporaciones: el apoyo a la ocupación israelí y al asedio de Gaza no será tolerado ni olvidado. El tiempo de la complicidad silenciosa ha terminado. Las empresas, universidades e instituciones que continúan apoyando directa o indirectamente el apartheid israelí deben saber que su reputación y, en última instancia, su supervivencia económica, están en juego.
En un contexto global donde los derechos humanos deberían ser el pilar de cualquier actividad económica, la desinversión de AXA debe interpretarse como una advertencia. Las corporaciones que eligen la avaricia sobre la justicia serán responsables de las consecuencias. Y esta responsabilidad no se limita a la opinión pública; se extiende a las sanciones económicas, la pérdida de confianza de los consumidores y el aislamiento internacional.
La lucha contra la ocupación y el genocidio en Palestina es una de las grandes causas morales de nuestro tiempo. Las decisiones como las de AXA son un pequeño paso hacia la justicia, pero el camino por delante es largo y lleno de obstáculos. Sin embargo, cada vez que una empresa se desvincula de la maquinaria de opresión, se hace más difícil para Israel y sus cómplices mantener su asedio brutal e inhumano.
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Me complace muy gratamente la decisión de la multinacional de seguros AXA . Mi total apoyo a esta acción que es un gran ejemplo de humanidad y justicia .