Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
Mientras el Congreso le cierra la puerta por sus altercados, Renfe le acusa de convertir el fraude en espectáculo público y propaganda ultra
Hay personajes que llevan años construyendo un discurso sobre “los privilegios de la élite”, la “corrupción del sistema” y el supuesto abuso de lo público. Luego aparece una denuncia de Renfe y el decorado se cae. No por accidente. Porque debajo del personaje aparece algo mucho más viejo: el pícaro de toda la vida. El que presume de colarse. El que convierte el engaño en contenido. El que cree que las normas son para el resto.
Eso es exactamente lo que ahora persigue Renfe contra Vito Quiles, agitador ultra de 26 años, denunciado por un presunto delito de estafa tras detectar un comportamiento que, según la compañía, no habría sido un hecho aislado. La empresa pública sostiene que Quiles compraba billetes únicamente para una parte del trayecto mientras continuaba viajando más allá del destino pagado, utilizando incluso servicios exclusivos para los que no tenía autorización.
Y no hablamos de un despiste. Renfe considera que existía una conducta reiterada. Con exhibición pública incluida.
EL NEGOCIO DE LA IMPUNIDAD ULTRA
Los hechos se remontan al pasado verano. En agosto, Quiles compró un billete de AVE entre Alicante y Albacete. Hasta ahí, nada extraño. El problema llega cuando, según la denuncia, utilizó una plaza “confort” que no había contratado y siguió viaje hasta Madrid pese a que su billete terminaba en la ciudad manchega.
Cuando un interventor detectó la irregularidad, acabó pagando el exceso del trayecto. Pero la historia no terminó ahí. Porque, según las informaciones conocidas y confirmadas por fuentes de Renfe a Europa Press, el agitador también accedió a una sala Executive sin tener derecho a utilizarla. Y lo hizo, para rematar, publicándolo en redes sociales.
Ese detalle es importante. Mucho. Porque la propia compañía sostiene que la denuncia no se basa únicamente en el perjuicio económico, sino también en el “daño reputacional” derivado de la publicidad que el propio denunciado daba a esas prácticas. No era solo viajar sin pagar el recorrido completo. Era convertir el fraude en espectáculo para su audiencia.
La lógica del personaje funciona así desde hace tiempo: provocar, grabar, victimizarse y monetizar el conflicto. Da igual si es acosando a diputadas y diputados en el Congreso, buscando bronca en ruedas de prensa o presumiendo de burlar controles. Todo acaba reducido a contenido para alimentar una maquinaria ultra que vive de la confrontación permanente y del algoritmo.
Y hay algo especialmente obsceno en todo esto. Durante años, determinados sectores políticos y mediáticos han presentado a Quiles como una especie de “periodista perseguido”. Un mártir antisistema. Un supuesto defensor de la libertad de expresión. La realidad empieza a parecer bastante más cutre. Más terrenal. Más propia del listo que intenta pagar menos mientras graba vídeos para sus seguidores.
DEL CONGRESO A LOS JUZGADOS
La situación judicial tampoco parece precisamente menor. Según la información publicada, Quiles ha sido citado ya dos veces por el juzgado en el marco de este procedimiento. La primera comparecencia terminó suspendida porque no lograron localizarle. En la segunda, directamente no acudió pese a haber sido notificado “en los términos previstos en la Ley de Enjuiciamiento Criminal”.
No es precisamente la imagen de alguien deseoso de aclarar nada.
Todo esto ocurre, además, en una semana especialmente dura para la extrema derecha mediática que lleva años utilizando instituciones públicas como escenario de agitación. El Congreso de los Diputados decidió este miércoles suspender cautelarmente las acreditaciones de Vito Quiles y Bertrand Ndongo tras múltiples denuncias por altercados y por el deterioro de la convivencia dentro de la Cámara.
La decisión fue adoptada por el órgano de gobierno de la Cámara Baja, con mayoría progresista, y llega después de meses de tensión constante con profesionales de prensa, diputadas y diputados, trabajadoras y trabajadores parlamentarios. Según las fuentes citadas por EFE, la medida busca “proteger los intereses y derechos” tanto de representantes políticos como de periodistas acreditados.
Es significativo que el Congreso haya terminado actuando. Porque durante demasiado tiempo parte de la derecha política y mediática alimentó esta dinámica. El PP, sin ir más lejos, ha mostrado en numerosas ocasiones cercanía y apoyo hacia Quiles, contribuyendo a blanquear un modelo de pseudoperiodismo basado en la provocación permanente y el hostigamiento como estrategia política.
Y aquí aparece una cuestión incómoda. Muy incómoda. Cuando se normaliza que un agitador sustituya el periodismo por el acoso, el espectáculo acaba devorándolo todo. También la credibilidad de las instituciones y de la propia profesión periodística. Porque no, perseguir a diputadas por los pasillos mientras se graba un vídeo para TikTok no es fiscalizar el poder. Colarse en servicios que no has pagado mientras lo conviertes en contenido tampoco es “rebeldía antisistema”. Es otra cosa. Bastante más simple.
La ultraderecha mediática española lleva años vendiendo que romper normas es valentía cuando quienes las rompen son los suyos. Hasta que aparece una denuncia, un juzgado o una factura pendiente. Entonces ya no hablan de libertad. Hablan de persecución.
Y quizá ese sea el verdadero retrato de toda esta historia: personajes que construyeron una carrera gritando contra “los privilegios” mientras actuaban convencidos de que las normas nunca iban con ellos.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
Netanyahu ya no disimula: Gaza se ocupa por porcentajes
Netanyahu ya no disimula. Gaza se está ocupando por porcentajes: primero el 52%, luego el 60%, ahora ordena avanzar hasta el 70% y, cuando el público le pide el 100%, responde con una broma: “vayamos en orden”.
Eso no es seguridad. Es desposesión administrada. Es convertir un alto el fuego en una coartada para encerrar a 2,1 millones de personas en cada vez menos territorio, mientras el mundo finge sorpresa ante una estrategia que lleva meses desplegándose delante de todos.
Cuando un Gobierno habla de ocupar Gaza por fases, ya no estamos ante una guerra: estamos ante un plan.
👉 El artículo completo puede leerse en el primer comentario.
Y si quieres ayudarnos a seguir haciendo periodismo que no baja la cabeza:
donorbox.org/aliadas
Contra el racismo institucional: Ayuso intentó vender colapso y el Supremo le contestó con una palabra incómoda, pruebas
Ayuso intentó vender colapso y el Supremo le ha contestado con lo único que desmonta la propaganda: pruebas. Y no las había. Ni de que la sanidad fuera a hundirse, ni de que la educación fuera a reventar, ni de que Madrid fuese a convertirse en una especie de apocalipsis administrativo por regularizar a personas migrantes.
El truco es viejo y miserable: primero deterioran lo público y luego culpan a quienes llegan buscando derechos, trabajo y una vida posible. No era gestión. Era racismo institucional con membrete oficial.
El artículo completo puede leerse en el primer comentario 👇
Y si queréis ayudarnos a seguir haciendo periodismo que no agacha la cabeza: Donorbox.org/aliadas
Aimar Bretos toma ‘Hoy por hoy’ mientras la SER intenta vender normalidad donde huele a crisis
La SER intenta vender como relevo natural lo que suena demasiado a operación de poder.
Aimar Bretos asumirá Hoy por hoy el 31 de agosto, tras la salida de Àngels Barceló después de 21 años en la cadena y 7 al frente del programa. El problema no es Bretos. El problema es ese viejo truco de llamar “pluralidad” a lo que muchas veces significa presión editorial, ajuste interno y disciplina empresarial.
Porque cuando una periodista sale así, cuando compañeras y compañeros lamentan públicamente las formas, cuando la plantilla tiene que defender su profesionalidad, la palabra independencia empieza a sonar menos a principio y más a decorado.
A lo que llaman relevo quizá haya que llamarlo por su nombre: una operación de despacho con música de sintonía.
👉 Artículo completo en el primer comentario.
💥 Puedes ayudarnos a seguir haciendo periodismo incómodo en Donorbox.org/aliadas.
Vídeo | Palantir en España: el contrato opaco que mete a Silicon Valley en el corazón de Defensa
Defensa entregó a una empresa nacida en el ecosistema de la CIA una pieza sensible de la inteligencia militar española, sin publicidad, con una sola oferta y bajo una capa de secreto que huele demasiado a negocio blindado.
Vídeo | Palantir en España: el contrato opaco que mete el tecnofascismo en Defensa
Mientras nos hablan de modernización, eficiencia y seguridad, el Estado español abre la puerta de su inteligencia militar a una de las empresas más vinculadas al negocio global de la vigilancia, la guerra y el poder algorítmico. Te lo contamos en #ReportajesSR. Presentado por Patricia Salvador.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir