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El trabajo de cuatro investigadoras universitarias de Aragón y Andalucía ha arrojado luz sobre los motivos por los que algunos no entienden el «no es no».
A raíz de sendas investigaciones estas han concluido sobre la dificultad de la comunicación del consentimiento: «No existe una definición de qué es el consentimiento y cómo debe comunicarse», explica Mar Sánchez-Fuentes, profesora de Psicología en la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas de la Universidad de Zaragoza en Teruel.
El «primer estudio que proporciona hallazgos sobre el vínculo entre el consentimiento sexual y el riesgo de agresión sexual y victimización sexual en hombres y mujeres, respectivamente», llega a dos conclusiones fundamentales.

Por una parte, la constatación de que «los agresores sexuales no consideran relevante obtener el consentimiento sexual explícito, y además carecen de control conductual para solicitarlo y adoptan una actitud negativa ante esta práctica».
Por otro lado, se da el hecho de que «si bien las víctimas sexuales son conscientes de la relevancia de obtener el consentimiento sexual explícito, aún mantienen algunas ideas, actitudes y comportamientos que no van de la mano con la obtención del consentimiento sexual, lo que deja a las mujeres en una posición de vulnerabilidad».
El trabajo de las investigadoras, destacan desde Público, arroja un porcentaje de victimización del 70,2% de las mujeres y una tasa de agresores del 20,8%, es decir, que casi tres de cada cuatro han sido sometidas a actos sexuales sin su consentimiento y más de uno de cada cinco admite haberlos perpetrado.
«No solo evaluamos la violación y el intento de violación, sino también el haber sufrido presión para mantener relaciones sexuales y haber padecido tocamientos. Violencia sexual no es solo que te intenten violar en un portal por la noche o que ocurra esa violación, sino que va mucho más allá», explica Sánchez-Fuentes.
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