Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
El apartheid se refina, no se detiene: ahora lo llaman “zona humanitaria”
EL PLAN DE ISRAEL: CERCAR, AISLAR Y RECONSTRUIR LA CÁRCEL
Que no haya duda: lo que el Gobierno israelí planea construir en Rafah no es una “ciudad humanitaria”. Es un gueto. Un campo de concentración en versión posmoderna, higienizado bajo el lenguaje de la ayuda y sellado con cemento internacional. En palabras del ministro de Defensa, Israel Katz, se trata de “albergar” a más de 600.000 personas desplazadas en una “zona segura” que no podrán abandonar. ¿Seguro para quién? ¿Desde cuándo se llama seguridad a vivir encarcelado bajo vigilancia militar, en ruinas, sin derechos de circulación, sin soberanía y dependiendo de la limosna internacional para comer?
La historia no repite sus formas, pero sí sus estructuras. Este plan —filtrado por Haaretz y confirmado por el propio Katz el 7 de julio de 2025— prevé levantar esa “ciudad” durante los 60 días de alto el fuego actualmente en negociación con Estados Unidos. Una pausa para reorganizar el encierro. No es reconstrucción, es arquitectura de la opresión. Los mismos bloques de hormigón que antes se usaban para demoler hogares ahora se emplearán para levantar un contenedor humano. Bajo control. Sin salida.
“Una vez dentro, a los residentes no se les permitirá salir”, ha declarado Katz.
La frase no es un desliz, es la esencia del proyecto: un nuevo dispositivo de encierro total basado en el castigo colectivo, la limpieza étnica y la impunidad diplomática. En los márgenes de Gaza, sobre las cenizas de Rafah, Israel pretende oficializar lo que ya practica: el apartheid absoluto. Y pretende hacerlo con apoyo internacional, buscando “socios” que gestionen la prisión. La gestión tercerizada del crimen.
La historia está ahí, gritando. En 1940, las autoridades nazis cerraron el gueto de Varsovia con murallas de tres metros. Más de 400.000 judíos fueron encerrados en un área de apenas 3 kilómetros cuadrados. Allí morían de hambre, enfermedades, desesperanza. El objetivo era “proteger” a la población germana. El lenguaje era el mismo: seguridad, orden, necesidad logística. Las palabras se repiten. La diferencia es que ahora tienen drones, misiles y un algoritmo para seleccionar objetivos.
NEGACIONISMO, DERECHO INTERNACIONAL Y EL SILENCIO CÓMPLICE
Mientras tanto, la comunidad internacional guarda una calma cómplice. Los mismos gobiernos que invocan el derecho internacional para invadir países soberanos, miran hacia otro lado cuando Israel lo dinamita a diario. La Cuarta Convención de Ginebra prohíbe expresamente el traslado forzoso de población civil en un territorio ocupado. Pero eso no impide que se haya desplazado a más de 1,7 millones de palestinas y palestinos desde el inicio de la ofensiva actual. El Tribunal Penal Internacional ha emitido órdenes de arresto, pero la realpolitik ya ha decidido que Gaza no merece justicia.
¿Dónde están los arquitectos de la paz? ¿Dónde los expertos que se deshacen en matices cuando se trata de condenar a otras potencias? Aquí no hay equidistancia posible. El plan de Israel para Rafah es una estrategia de control poblacional que encaja en la definición de crimen contra la humanidad. No lo dice un panfleto ideológico. Lo dice el propio Estatuto de Roma, firmado por más de 120 países: “encarcelación u otra privación grave de la libertad física en violación de normas fundamentales de derecho internacional”.
Pero incluso esas palabras parecen haber sido desalojadas del debate público. El negacionismo ya no niega los hechos: los trivializa. Ya no se dice que no mueren niños en Gaza, se dice que “no es tan grave”. Ya no se oculta el asedio, se lo maquilla de “respuesta proporcional”. Y ahora, se redefine el encierro como “protección”. Del exterminio al eufemismo hay solo una cámara de eco mediático.
Rafah será, si nadie lo impide, el nuevo experimento de ingeniería política basado en el olvido. Una ciudad sin derechos, sin entrada ni salida, sin futuro. Un espacio de control absoluto, de vigilancia total, de vida administrada por terceros. Un gueto gestionado por ONG occidentales mientras Israel cierra el cerrojo. Y todo ello sobre los escombros de lo que fue una ciudad viva.
Como escribió Primo Levi, “ocurre, por lo tanto, puede volver a ocurrir”. Solo que esta vez lo están televisando en directo y llamando al genocidio “arquitectura humanitaria”.
La comunidad internacional ya no está al margen: es parte de la obra.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
Luciana Gatti entra en política porque el Congreso brasileño está legislando la catástrofe
Luciana Gatti lleva más de 30 años estudiando la Amazonia y los gases que aceleran el calentamiento global. Es investigadora principal del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil, el INPE, y coordina su Laboratorio de Gases de Efecto Invernadero. No es una tertuliana reciclada, una celebridad buscando foco ni una profesional de la política fabricada en un despacho. Es una científica que ha dedicado décadas a medir cómo uno de los mayores reguladores climáticos del planeta está dejando de funcionar.
Ahora ha decidido presentarse al Congreso.
Gatti anunció el 13 de julio su precandidatura a diputada federal por São Paulo dentro del Partido Socialismo y Libertad, el PSOL. Las candidaturas deberán registrarse oficialmente antes del 15 de agosto y la primera vuelta de las elecciones brasileñas se celebrará el 4 de octubre. Su objetivo es llevar la ciencia al lugar donde se aprueban las leyes que están acelerando el desastre. Porque publicar investigaciones sirve de poco cuando quienes legislan las ignoran, las niegan o directamente trabajan para las empresas responsables.
Ecuador abandona la Amazonia al oro ilegal y deja solos a quienes la protegen
La Amazonia ecuatoriana está siendo devorada por la minería ilegal mientras el Estado llega tarde, responde a medias o directamente mira hacia otro lado. Retroexcavadoras, dragas, campamentos clandestinos y grupos armados avanzan sobre territorios indígenas y áreas protegidas. Frente a ellos, 598 guardaparques abandonados a su suerte, sin capacidad legal para incautar maquinaria y sin medios para enfrentarse a organizaciones que llevan fusiles.
En el Parque Nacional Sumaco Napo-Galeras, varios trabajadores fueron interceptados durante una inspección por hombres fuertemente armados que afirmaron proporcionar seguridad a los mineros. Les quitaron los teléfonos, el GPS y la cámara. Quienes debían representar la autoridad ambiental terminaron desarmados, retenidos y obligados a explicar qué hacían dentro del espacio que estaban protegiendo. Los delincuentes pedían cuentas a los guardaparques y no al revés.
Ayuso convierte la cultura madrileña en un photocall pagado con dinero público
La política cultural de Isabel Díaz Ayuso tiene una regla bastante sencilla: para las creadoras y creadores corrientes existen formularios, convocatorias, límites presupuestarios y meses de espera; para las celebridades dispuestas a promocionar Madrid y posar junto al poder aparecen patrocinios millonarios, espacios públicos y contratos diseñados específicamente para ellas.
No es mecenazgo. Tampoco es una defensa desinteresada de la cultura. Es dinero público utilizado para comprar prestigio, propaganda turística y fotografías institucionales. La obra artística queda reducida a soporte publicitario y las administraciones se comportan como una agencia de representación financiada por las y los contribuyentes.
Nacho Cano fue durante años el mejor ejemplo de este modelo. Ahora Woody Allen recoge el testigo con un proyecto que recibirá 3 millones de euros de la Comunidad y del Ayuntamiento de Madrid. Dos nombres famosos, dos operaciones presentadas como apoyo cultural y una misma lógica: socializar el coste para que el beneficio político y empresarial quede en pocas manos.
15.000 personas ya han visto cómo la fe se convierte en poder
El último ReportajeSR analiza cómo determinados sectores del evangelismo conservador dejaron de limitarse a los templos para convertirse en una maquinaria política al servicio de la extrema derecha. De Trump a Bolsonaro, de Milei a Vox: redes comunitarias, guerras culturales, dinero, medios y religión convertidos en infraestructura electoral.
Presentado por Léa Gugelmann, el reportaje ya ha superado las 15.000 visualizaciones desde su estreno. Porque para entender el auge de la extrema derecha no basta con mirar a sus candidatos: también hay que observar quién construye sus discursos, moviliza sus bases y presenta el autoritarismo como una misión divina.
Vídeo | Sadismo en primera persona
Un turista graba el encierro de San Fermín como si estuviera en una atracción. Adrenalina, golpes, risas y animales convertidos en decorado para conseguir un vídeo viral. No está viviendo una tradición: está consumiendo sufrimiento como entretenimiento.
Además, corre con una cámara cuando está prohibido hacerlo, poniendo en peligro a quienes tiene alrededor. La turistificación añade otra capa de irresponsabilidad a una barbaridad ya normalizada: venir, beber, molestar, jugar con la vida ajena y marcharse con unos cuantos clics. El sadismo también se graba en primera persona.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir