Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
El bloque progresista vuelve a resquebrajarse mientras la derecha consolida poder interno y el Supremo sigue pendiente
La crisis interna del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) no se cierra. Se administra. Se aplaza. Y, sobre todo, se gestiona de una manera que beneficia a quienes llevan años convirtiendo el órgano de gobierno de jueces y juezas en un espacio de poder conservador, blindado y autorreferencial. El último pleno ha vuelto a dejar una imagen que ya no sorprende, pero sí preocupa: la presidenta Isabel Perelló y un vocal propuesto por Sumar votando junto al bloque conservador, facilitando nombramientos y equilibrios que refuerzan a la derecha judicial mientras el llamado bloque progresista se fragmenta.
No se trata de un episodio aislado. Es la continuación de una dinámica iniciada en octubre de 2025, cuando un acuerdo parcial con los vocales designados a iniciativa del Partido Popular permitió a la derecha hacerse con ocho de las once comisiones del CGPJ, incluidas las más estratégicas. Desde entonces, el conflicto interno no ha dejado de erosionar la capacidad de actuación del sector progresista, que mantiene una minoría de bloqueo formal, pero cada vez más debilitada políticamente.
EL BLOQUE PROGRESISTA, ENTRE LA DISCIPLINA Y LA DISPERSIÓN
La cesión ahora oficializada de un puesto en comisión por parte de Carlos Hugo Preciado al vocal socialista José María Fernández Seijo se ha presentado como un gesto de distensión. En la práctica, no revierte el reparto de poder aprobado en 2025 ni altera las mayorías reales. Fernández Seijo, considerado el líder en la sombra del sector progresista, estuvo a punto de dimitir tras aquel acuerdo que consolidó la hegemonía conservadora en el órgano. La presidenta del CGPJ, reacia a aceptar esa renuncia, promovió una solución mínima que evita la ruptura abierta, pero no recompone el bloque.
Las fuentes internas son claras. Preciado no se reintegra en ningún grupo, no acepta disciplina colectiva y mantiene una hoja de ruta propia. Esa autonomía, defendida como virtud, tiene un efecto político concreto: permite a la derecha sumar apoyos puntuales para decisiones clave. La presidenta Perelló, designada con una supuesta sensibilidad progresista, actúa como bisagra en ese esquema. Para parte del bloque de izquierdas, ambos conforman ya un “grupo satélite” que inclina la balanza cuando más importa.
El resultado es un CGPJ donde el bloque progresista existe numéricamente, pero carece de cohesión estratégica. La derecha no necesita imponer su agenda de forma explícita. Le basta con gestionar las grietas.
MÉRITO, CAPACIDAD Y PODER CONSERVADOR
El ejemplo más ilustrativo del pleno es el nombramiento de la jefatura de la Sección de Planta Judicial, un cargo técnico pero significativo. La elegida fue Ana Laita García-Luzón, jueza sin destino fijo vinculada a la conservadora Asociación Profesional de la Magistratura. Su designación salió adelante gracias a los votos del bloque conservador, de Perelló y de Preciado. El resto de vocales propuestos por PSOE y Sumar apoyaron a Blanca Cano, funcionaria con experiencia en el Ministerio de Justicia tanto con gobiernos socialistas como populares.
El argumento esgrimido desde el entorno de Preciado fue el habitual: “mérito y capacidad”. Una fórmula recurrente en el discurso judicial español que rara vez se acompaña de una reflexión sobre qué méritos se valoran, desde qué posiciones de poder y con qué sesgos estructurales. En este caso, el bloque progresista defendía abrir este tipo de puestos a perfiles no estrictamente judiciales, una apuesta por diversificar un órgano históricamente endogámico. No prosperó.
Conviene recordar que para este tipo de cargos basta la mayoría absoluta de los 21 miembros del CGPJ. No ocurre lo mismo con los nombramientos judiciales de alto nivel, que exigen tres quintos del pleno. Ahí, los nueve vocales progresistas mantienen capacidad de bloqueo. Pero ese bloqueo también tiene un coste: la parálisis de renovaciones clave, especialmente en el Tribunal Supremo.
Mientras tanto, el pleno sí logró acuerdos unánimes en nombramientos sin competencia real, como la presidencia de la Sala Quinta del Supremo o varias presidencias de tribunales superiores autonómicos. Consensos fáciles, porque no había alternativas. Lo que sigue atascado es lo verdaderamente sensible: plazas estratégicas en el Supremo, incluida una vacante en la Sala Segunda, la que juzga a personas aforadas. Esa demora no es neutra. Es poder en suspenso.
El CGPJ se mueve así entre el formalismo del consenso y la realidad del bloqueo selectivo. Una institución llamada a garantizar la independencia judicial atrapada en sus propios equilibrios internos, con una derecha organizada y un bloque progresista dividido entre la disciplina, la autonomía individual y la gestión del desgaste.
El problema no es solo quién vota con quién en un pleno concreto. Es qué modelo de poder judicial se consolida cuando la fragmentación progresista se normaliza y la influencia conservadora avanza sin ruido, mientras el Supremo sigue esperando.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
Xbox despide a 3.200 personas: el riesgo era de los jefes, la factura es de la plantilla
Xbox acaba de confirmar la mayor reestructuración de su historia. El 6 de julio, Asha Sharma comunicó a la plantilla que la división reducirá aproximadamente 3.200 puestos durante el año fiscal 2027, con 1.600 despidos inmediatos y cuatro estudios saliendo de Xbox hacia nueva gestión. Microsoft, en paralelo, recorta unos 4.800 empleos en total, alrededor del 2% de su plantilla global. No es una anécdota. Es una purga empresarial envuelta en lenguaje de consultora.
La frase oficial es casi una confesión: “nuestro negocio hoy no es saludable”. La dirección reconoce márgenes entre 3 y 10 veces inferiores a los de negocios comparables, una base instalada menor, costes más altos y una apuesta por Game Pass, el modelo multiplataforma y una cartera más amplia de contenidos que “no creció al ritmo esperado”. Dicho sin barniz corporativo: los jefes imaginaron una máquina de crecimiento infinito, compraron estudios, multiplicaron equipos, alargaron inversiones y ahora explican que se equivocaron. Pero quienes salen por la puerta no son quienes vendieron la fantasía. Son trabajadoras y trabajadores que hicieron exactamente lo que les dijeron.
Sony quiere matar el disco: juegos digitales para ricos y propiedad de mentira
Sony ya ha puesto fecha al entierro del formato físico. En su propia web de PlayStation avisa de que, desde enero de 2028, los nuevos juegos lanzados para PlayStation se podrán comprar en PlayStation Store y en tiendas, pero solo en formato digital. Los discos de juegos publicados antes de esa fecha seguirán funcionando, sí. Ese matiz importa. Pero el camino está marcado: el futuro que Sony quiere vender no cabe en una estantería, cabe en una cuenta, en una contraseña, en un servidor y en unas condiciones de uso que casi nadie lee porque están escritas precisamente para que casi nadie las lea.
La compañía lo presenta como adaptación al consumo. Reuters informó el 1 de julio de que Sony dejará de producir discos físicos para los nuevos lanzamientos de PlayStation desde enero de 2028, en un giro que llega después de que cerca del 80% de sus ventas completas de juegos en el año fiscal 2025 fueran digitales. La cifra parece aplastante. Lo digital ya domina. Pero una cosa es que millones de personas compren digital porque es cómodo, porque hay rebajas puntuales o porque las empresas empujan el mercado hacia ahí; otra muy distinta es convertir esa tendencia en una jaula.
Organizaciones sociales señalan a Indra por engordar con el negocio de la guerra
La campaña Desarmando Indra llevó el 30 de junio a la Junta General de Accionistas una denuncia incómoda: la empresa crece mientras crecen el rearme, las fronteras militarizadas y el genocidio contra el pueblo palestino. INDRA, BENEFICIOS Y ARMAS: EL NEGOCIO QUE SIEMPRE ENCUENTRA PRESUPUESTO…
Vídeo | Dignidad contra la FIFA: el vídeo que desmonta el antirracismo de escaparate ya supera el millón de reproducciones
Nuestro vídeo sobre el gesto de Hossam Hassan contra el racismo ya supera más de 1 millón de reproducciones en apenas unas horas en nuestras redes. Y no es casualidad. La escena resume, en pocos segundos, una de las grandes hipocresías del fútbol global: la FIFA puede inventar símbolos, campañas y protocolos contra el racismo, pero cuando alguien los usa para denunciar una situación incómoda, el sistema mira hacia otro lado.
Vídeo | Votar al lobo: cuando la clase trabajadora compra el discurso de quienes la quieren más débil
Es el gran éxito político de la derecha: lograr que parte de la clase trabajadora mire hacia abajo con rabia y hacia arriba con obediencia. Que se enfade más con quien cobra una ayuda que con quien especula con su vivienda. Que sospeche más de una baja médica que de los beneficios empresariales. Que crea que pedir derechos es ser vago, pero acumular millones es mérito.
Nuestro vídeo lo resume sin anestesia: votar al lobo tiene consecuencias. No para los de arriba, que siempre tienen salida. Las consecuencias las pagan quienes dependen de un salario, de una sanidad pública, de una pensión, de un convenio, de una baja, de una vivienda digna.
Porque la política no es una camiseta de fútbol. No se vota para quedar bien con el jefe, ni para parecer más “moderado”, ni para repetir lo que dice la tertulia de la mañana. Se vota sabiendo de qué lado cae cada medida cuando llega la factura.
Si trabajas para vivir, no votes a quienes gobiernan para que otros vivan de tu trabajo.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir