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Señor Mañueco,
Dice usted que tiene la conciencia absolutamente tranquila. Mientras tanto, Castilla y León suma muertos, aldeas arrasadas y decenas de miles de hectáreas reducidas a cenizas. El humo no tapa su incompetencia, pero usted sigue refugiado en la mentira más cómoda de todas: la mentira de quien se absuelve a sí mismo.
Tranquila no debería estar su conciencia, sino abrasada. Porque desde la Sierra de la Culebra en 2022 hasta los incendios de este verano en León, Zamora o Palencia, el patrón es siempre el mismo: un operativo precario, descoordinado, entregado a más de 30 empresas privadas que hacen negocio con lo público y unos bomberos forestales exhaustos, mal pagados y sin medios.
Señor Mañueco, la naturaleza no entiende de excusas. Cada vez que habla de “circunstancias inéditas” o de “olas de calor excepcionales” repite el mismo guion que ya ensayó en 2022. Pero lo inédito no es el clima: lo inédito es tener un Gobierno que, tras décadas de recortes y externalizaciones, se atreve a culpar al sol mientras sus montes arden por falta de prevención, planificación y dignidad laboral.
Cientos de personas han salido a la calle en León, en Zamora, en toda la comunidad, gritando lo que usted no quiere escuchar: “Mañueco dimisión”. Tres personas han muerto en estos incendios. Miles han visto cómo el humo invade sus pueblos, cómo los paisajes que eran memoria colectiva quedan reducidos a ceniza. Y usted insiste en que todo está bajo control, que el dispositivo funciona. ¿Funciona? ¿En qué tierra paralela?
No declara el nivel 3 de emergencia porque hacerlo supondría reconocer su incapacidad y ceder la gestión al Gobierno central. Prefiere pedir el Ejército por Twitter antes que levantar el teléfono y aceptar que el mando no le corresponde. Prefiere que la provincia arda entera antes que admitir su fracaso. Ese “orgullo malentendido” del que le acusan no es orgullo, es soberbia homicida.
Señor Mañueco, la suya no es una conciencia tranquila: es una conciencia anestesiada, incapaz de registrar la devastación que ha permitido y alentado durante años. Gobernar no es rezar por que el viento amaine. Gobernar es prevenir, dotar de recursos, escuchar a los brigadistas, proteger a la ciudadanía. Y usted, desde 1987 con el PP en Castilla y León, no ha hecho nada de eso.
Deje de esconderse tras excusas climáticas y compare de inmediato en las Cortes. Y si le queda un mínimo de decencia, váyase. Porque si algo ha demostrado este verano es que lo único que de verdad arde en Castilla y León es la paciencia de su pueblo.
Con desprecio,
Spanish Revolution
— Spanish Revolution (@Spanish_Revo) August 19, 2025
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