Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
Grupos inscritos oficialmente organizaron actos y difundieron mensajes de exaltación nazi el 20 de abril mientras el Estado asegura no detectar delito
El 20 de abril volvió a repetirse una escena incómoda, pero cada vez más visible. En distintas ciudades españolas, colectivos de extrema derecha celebraron el aniversario del nacimiento de Adolf Hitler con actos organizados, mensajes en redes y reuniones presenciales. No en la clandestinidad. No en los márgenes. Bajo estructuras registradas oficialmente como asociaciones. La investigación publicada por Público sobre los brindis por el “führer” en España dibuja un escenario difícil de ignorar.
Uno de los casos más claros es el de Devenir Europeo, una organización inscrita en el Registro Nacional de Asociaciones con el número 590.160. Su actividad formal aparece vinculada a lo “histórico”. Su práctica real, sin embargo, incluye la organización de eventos de homenaje al líder del nacionalsocialismo. El pasado fin de semana, antes del aniversario, convocaron “comidas de hermandad” en ciudades como Alicante, Zaragoza y Barcelona. Encuentros que combinan convivencia, discurso ideológico y una narrativa cada vez más explícita.
En Barcelona, el acto se completó con una charla sobre inmigración impartida por uno de sus habituales, Eduardo Núñez. El mensaje previo ya marcaba la línea: el capitalismo global como enemigo y la inmigración “extraeuropea” como amenaza. No es nuevo. Pero sí es cada vez más directo, más articulado. Menos disimulado.
El propio 20 de abril, Devenir Europeo publicó en su canal oficial de Telegram una imagen de Hitler niño bajo el lema “honor y gloria”. Acompañaban la imagen con una frase atribuida al dictador. Una más. Una de tantas. El contenido no se esconde, se comparte con naturalidad. Con intención pedagógica, incluso.
Y mientras tanto, la respuesta institucional sigue siendo tibia. En una contestación parlamentaria de febrero de 2024, el Gobierno afirmaba no tener constancia de actividades de esta asociación que pudieran constituir delito. La frase es importante. No porque cierre el debate, sino porque lo deja abierto en el peor momento posible.
Redes, códigos y expansión territorial
Devenir Europeo no es un caso aislado. Núcleo Nacional, otro grupo de ideología ultraderechista, también aprovechó la fecha. Su inscripción como asociación se formalizó en agosto de 2024, apenas unos meses después de que la Policía comenzara a investigar sus actividades. Desde entonces, su presencia se ha extendido a múltiples territorios.
Delegaciones en Madrid, Valladolid, Sevilla, Barcelona, Alicante, Asturias y Baleares publicaron mensajes en Instagram con una referencia velada: “137 años de nuestro pintor”. Un código ya conocido. Hitler como “el pintor austríaco”. Una forma de esquivar controles, de moverse en los márgenes del lenguaje sin renunciar al mensaje. La simbología cambia. El contenido permanece intacto.
En paralelo, los espacios digitales amplifican el discurso. El foro de Telegram vinculado a Isabel Peralta, una de las figuras más visibles del entorno, registró una intensa actividad ese mismo día. Decenas de mensajes. Elogios. Relatos casi épicos sobre la figura de Hitler. Se le describe como “guerrero”, “hombre de honor”, “faro ante la oscuridad”. No hay ironía. No hay distancia. Hay construcción de mito.
Este canal cuenta con 890 miembros. Puede parecer una cifra limitada, pero su relevancia no está solo en el número. Está en la capacidad de cohesión. En el refuerzo ideológico. En la normalización del discurso dentro de una comunidad cerrada pero activa.
Algo similar ocurre con el grupo “Soldados de Pugilato”, vinculado al ultraderechista Alberto Gonzalo de Juan. Este espacio supera los 1.300 miembros y funciona como un foro de intercambio constante. Allí también se compartieron mensajes de exaltación. Uno de ellos definía a Hitler como “el líder más influyente de la historia”. La frase no se discute. Se celebra.
Normalización, legalidad y límites difusos
La cuestión de fondo no es solo la existencia de estos grupos. Es su encaje legal. Su capacidad para operar dentro de estructuras reconocidas por el Estado. Asociaciones registradas. Actividades públicas. Discursos que bordean, pero rara vez cruzan de forma explícita, los límites del delito.
Ese borde es clave. Porque permite una estrategia dual: mantener una fachada legal mientras se difunde una narrativa radicalizada. Un equilibrio calculado. Una forma de avanzar sin exponerse del todo.
El problema es que esa ambigüedad termina generando un efecto acumulativo. Lo que hace unos años se consideraba marginal ahora se repite, se comparte, se organiza. Con menos miedo. Con más estructura. Con más presencia territorial.
No es solo lo que dicen. Es cómo lo dicen. Y dónde lo dicen. Asociaciones legales, redes sociales abiertas, foros con cientos de participantes. Todo suma. Todo construye un ecosistema donde la exaltación nazi deja de ser un residuo del pasado para convertirse en un fenómeno contemporáneo.
Y ahí aparece la pregunta incómoda. No tanto si existe delito en cada caso concreto, sino si el marco actual es suficiente para frenar una dinámica que crece precisamente en los huecos de la legalidad.
Porque mientras se discute si hay infracción penal, ellos siguen brindando. Organizando. Publicando. Sumando voces. Y el calendario, puntual, volverá a marcar otro 20 de abril.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
Luciana Gatti entra en política porque el Congreso brasileño está legislando la catástrofe
Luciana Gatti lleva más de 30 años estudiando la Amazonia y los gases que aceleran el calentamiento global. Es investigadora principal del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil, el INPE, y coordina su Laboratorio de Gases de Efecto Invernadero. No es una tertuliana reciclada, una celebridad buscando foco ni una profesional de la política fabricada en un despacho. Es una científica que ha dedicado décadas a medir cómo uno de los mayores reguladores climáticos del planeta está dejando de funcionar.
Ahora ha decidido presentarse al Congreso.
Gatti anunció el 13 de julio su precandidatura a diputada federal por São Paulo dentro del Partido Socialismo y Libertad, el PSOL. Las candidaturas deberán registrarse oficialmente antes del 15 de agosto y la primera vuelta de las elecciones brasileñas se celebrará el 4 de octubre. Su objetivo es llevar la ciencia al lugar donde se aprueban las leyes que están acelerando el desastre. Porque publicar investigaciones sirve de poco cuando quienes legislan las ignoran, las niegan o directamente trabajan para las empresas responsables.
Ecuador abandona la Amazonia al oro ilegal y deja solos a quienes la protegen
La Amazonia ecuatoriana está siendo devorada por la minería ilegal mientras el Estado llega tarde, responde a medias o directamente mira hacia otro lado. Retroexcavadoras, dragas, campamentos clandestinos y grupos armados avanzan sobre territorios indígenas y áreas protegidas. Frente a ellos, 598 guardaparques abandonados a su suerte, sin capacidad legal para incautar maquinaria y sin medios para enfrentarse a organizaciones que llevan fusiles.
En el Parque Nacional Sumaco Napo-Galeras, varios trabajadores fueron interceptados durante una inspección por hombres fuertemente armados que afirmaron proporcionar seguridad a los mineros. Les quitaron los teléfonos, el GPS y la cámara. Quienes debían representar la autoridad ambiental terminaron desarmados, retenidos y obligados a explicar qué hacían dentro del espacio que estaban protegiendo. Los delincuentes pedían cuentas a los guardaparques y no al revés.
Ayuso convierte la cultura madrileña en un photocall pagado con dinero público
La política cultural de Isabel Díaz Ayuso tiene una regla bastante sencilla: para las creadoras y creadores corrientes existen formularios, convocatorias, límites presupuestarios y meses de espera; para las celebridades dispuestas a promocionar Madrid y posar junto al poder aparecen patrocinios millonarios, espacios públicos y contratos diseñados específicamente para ellas.
No es mecenazgo. Tampoco es una defensa desinteresada de la cultura. Es dinero público utilizado para comprar prestigio, propaganda turística y fotografías institucionales. La obra artística queda reducida a soporte publicitario y las administraciones se comportan como una agencia de representación financiada por las y los contribuyentes.
Nacho Cano fue durante años el mejor ejemplo de este modelo. Ahora Woody Allen recoge el testigo con un proyecto que recibirá 3 millones de euros de la Comunidad y del Ayuntamiento de Madrid. Dos nombres famosos, dos operaciones presentadas como apoyo cultural y una misma lógica: socializar el coste para que el beneficio político y empresarial quede en pocas manos.
15.000 personas ya han visto cómo la fe se convierte en poder
El último ReportajeSR analiza cómo determinados sectores del evangelismo conservador dejaron de limitarse a los templos para convertirse en una maquinaria política al servicio de la extrema derecha. De Trump a Bolsonaro, de Milei a Vox: redes comunitarias, guerras culturales, dinero, medios y religión convertidos en infraestructura electoral.
Presentado por Léa Gugelmann, el reportaje ya ha superado las 15.000 visualizaciones desde su estreno. Porque para entender el auge de la extrema derecha no basta con mirar a sus candidatos: también hay que observar quién construye sus discursos, moviliza sus bases y presenta el autoritarismo como una misión divina.
Vídeo | Sadismo en primera persona
Un turista graba el encierro de San Fermín como si estuviera en una atracción. Adrenalina, golpes, risas y animales convertidos en decorado para conseguir un vídeo viral. No está viviendo una tradición: está consumiendo sufrimiento como entretenimiento.
Además, corre con una cámara cuando está prohibido hacerlo, poniendo en peligro a quienes tiene alrededor. La turistificación añade otra capa de irresponsabilidad a una barbaridad ya normalizada: venir, beber, molestar, jugar con la vida ajena y marcharse con unos cuantos clics. El sadismo también se graba en primera persona.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir