La corona noruega y los archivos Epstein: cuando el privilegio se escribe por correo
Casi 1.000 menciones, años de correos y una disculpa tardía: el poder vuelve a tropezar con el mismo nombre y la misma impunidad
Epstein y el saqueo planificado de Libia: el capitalismo depredador al descubierto
Epstein y el saqueo planificado de Libia: el capitalismo depredador al descubierto
Correos, cifras y servicios de inteligencia revelan cómo el colapso de un país se convirtió en un botín financiero potencial de miles de millones
La publicación de nuevos documentos del Departamento de Justicia de Estados Unidos vuelve a colocar a Jeffrey Epstein en el centro de una trama que va mucho más allá de la explotación sexual de menores. En julio de 2011, mientras Libia se desangraba tras la intervención internacional y la caída del régimen de Muamar Gadafi, Epstein y su entorno planearon apropiarse de los fondos estatales libios congelados en Occidente. No era una idea abstracta ni una fantasía oportunista. Era un plan con cifras, contactos y complicidades.
Un correo electrónico interno describe la “agitación política y económica” como una oportunidad para localizar y reclamar activos libios congelados por un valor aproximado de 80.000 millones de dólares, de los cuales 32.400 millones estaban en Estados Unidos. La cifra no se presentaba como un límite, sino como un punto de partida. El propio mensaje sugería que el valor real podía multiplicarse por tres o cuatro, una estimación obscena en un país devastado por la guerra y el colapso institucional.
La lógica era brutal y conocida. Presentar esos fondos como “robados” o “malversados”, activar litigios en tribunales occidentales y convertir el expolio en una operación financiera con honorarios de éxito. Bufetes internacionales cobrarían solo si ganaban. Epstein y su red se llevarían una parte. Libia, mientras tanto, seguiría sin acceso a su propio dinero.
EL BOTÍN DE GUERRA COMO NEGOCIO
Los documentos revelan que antiguos agentes del MI6 británico y del Mossad israelí mostraron su disposición a colaborar en la identificación y recuperación de esos activos. No hablamos de rumores ni de insinuaciones vagas, sino de referencias explícitas a MI6 y Mossad como redes de apoyo. El capitalismo financiero y los aparatos de inteligencia aparecían alineados alrededor de una misma mesa.
El correo iba más lejos. Calculaba que recuperar solo una pequeña parte de los fondos podía generar “miles de millones de dólares” y recordaba que Libia necesitaría gastar al menos 100.000 millones de dólares en reconstrucción. Es decir, primero se congela el dinero, luego se especula con su devolución y finalmente se ofrece el saqueo como “solución técnica” para un país destruido.
Todo esto ocurría bajo el paraguas legal de la Resolución 1973 del Consejo de Seguridad de la ONU, aprobada en marzo de 2011. La resolución prometía que los fondos serían descongelados y devueltos a Libia cuando terminara la guerra. Quince años después, esa promesa sigue incumplida. La continuidad del conflicto se convirtió en la coartada perfecta para retrasar indefinidamente la restitución y abrir la puerta a demandas, embargos y maniobras financieras.
INTELIGENCIA, IMPUNIDAD Y DOBLE MORAL
En 2025, el Gobierno de Unidad Nacional encabezado por Abdelhamid Dbeibeh creó un comité jurídico para rastrear estos fondos y frenar las reclamaciones de países y empresas que exigen compensaciones por inversiones interrumpidas. Es el reverso tardío de una historia que empezó cuando Libia fue reducida a territorio disponible para intereses ajenos.
El contexto no es menor. El último lote de archivos desclasificados incluye más de 3 millones de páginas, 2.000 vídeos y 180.000 fotografías. El propio Departamento de Justicia reconoce redacciones extensas para proteger investigaciones y privilegios legales. El Congreso estadounidense ha criticado la retención de documentos clave. La transparencia sigue siendo parcial, incluso cuando los hechos apuntan a delitos de una gravedad estructural.
Epstein, muerto en 2019 en una prisión de Nueva York, aparece de nuevo como nexo entre poder político, financiero y criminal. Los archivos mencionan a figuras de primer nivel como Bill Clinton, Donald Trump, Andrés de Inglaterra y Ehud Barak. No todas las menciones implican delitos, pero todas evidencian un ecosistema de impunidad en el que Epstein se movía con comodidad.
Mientras tanto, Libia sigue sin recuperar su dinero. Decenas de miles de millones de dólares permanecen congelados en bancos occidentales, gestionados por los mismos Estados que prometieron devolverlos. La guerra terminó para algunos en contratos, litigios y comisiones. Para la población libia, nunca terminó.
Cuando el saqueo se disfraza de legalidad y la inteligencia se pone al servicio del expolio, la guerra deja de ser un desastre para convertirse en un modelo de negocio.
Ilan Pappé y el colapso anunciado del proyecto sionista
Cuando un historiador israelí afirma que el mundo acabará diciendo basta, no está profetizando: está leyendo los síntomas de un régimen que ya no puede sostenerse.
Cuando por fin tienen nombre los que disparan
La identificación de los agentes rompe el muro de impunidad que protege a la violencia federal.
Trump reactiva el castigo económico contra Cuba y amenaza a terceros países
Estados Unidos vuelve a usar el bloqueo como arma política y extiende la coerción más allá de la isla
Subir el SMI sin permiso del poder económico
El Gobierno eleva el salario mínimo a 1.221 euros pese al portazo de la patronal y vuelve a demostrar quién frena y quién empuja cuando se habla de repartir riqueza
Adamuz sí, Angrois no: la indecencia como estrategia política
El Partido Popular vuelve a convertir el dolor en herramienta táctica: exige hoy lo que ayer bloqueó sin pudor.
Ayuso convierte el duelo en propaganda y enfrenta a las víctimas
Mientras Huelva despedía a las personas fallecidas en Adamuz con respeto institucional, Madrid se convertía en escenario de una maniobra política que volvió a colocar a las víctimas en segundo plano.
Liliana Sáez pone voz a las 45 familias de Adamuz: verdad, justicia y una herida que no cerrará
“Cambiaríamos todo el oro del mundo por poder mover las agujas del reloj 20 segundos”
De la pana al yate: Felipe González y el arte de opinar desde arriba
Dani Mateo retrata en un minuto lo que décadas de poder y privilegio han hecho con uno de los rostros históricos del PSOE
SÍGUENOS
Podemos y Rufián ensayan una salida mientras la izquierda busca recomponerse
El acercamiento abre una oportunidad de cooperación en un espacio progresista fragmentado que necesita proyecto, no solo siglas
La guerra sucia en Vox estalla en los juzgados mientras se descompone el proyecto de Abascal
Filtraciones, acusaciones internas y dinero público bajo sospecha: la ultraderecha se enfrenta a su propia crisis estructural
Europa planta cara a Trump, pero no por el pueblo iraní: “Esta no es nuestra guerra”
La Unión Europea se niega a entrar en la cruzada militar de Trump contra Irán y exige una moratoria de ataques mientras el continente se prepara para las consecuencias económicas y humanitarias de la locura estadounidense.
Vídeo | Dubái, el espejismo del lujo que se derrumba cuando llega la realidad
Influencers, rascacielos y piscinas infinitas. Un decorado perfecto para el capitalismo global hasta que el ruido de la guerra rompe la ilusión.
Vídeo | Cantona lo dice claro: que vayan a la guerra quienes la deciden
Cuando la guerra se planifica en despachos y se paga con vidas ajenas, la valentía desaparece y aparece la hipocresía.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir